La escuela colaborativa y digital

La opinión de Wagner Bernardes, director de ventas de Orange Business Services para Argentina y Chile

Hace unos días me encontré con esta frase “No puedes educar a tus hijos como lo hicieron tu padres contigo, pues tus padres te educaron para un mundo que ya no existe”. Ciertamente, el mundo de nuestros padres, el nuestro y el de nuestros hijos es bastante diferente. La presencia de la tecnología, las profesiones elegidas, la forma en la que se trabaja, la velocidad de los cambios, la globalización, entre otros factores, generaron y generan cambios que transforman a este mundo constantemente. No obstante, ¿cuánto cambio la educación?

En el siglo XXI la educación ha cambiado muy poco en relación al siglo XIX. Y si consideramos que la escuela es una herramienta clave de la sociedad para preparar a los adultos del futuro, ¿no debería tener la capacidad de anticiparse al cambio? Por su puesto los planes educativos se ajustaron, se incorporaron computadoras y muchas otras mejoras, pero no se debe perder de vista que las nuevas generaciones nacieron con internet, la conectividad omnipresente, la inmediatez, una mayor oferta de dispositivos y el on demand.

En este sentido, la tecnología en el aula tiene un rol clave no sólo para que el aprendizaje sea más atractivo para los estudiantes sino para prepararlos para el mundo conectado en el que viven y en el que trabajarán. A continuación detallo 4 cambios que están en la mira de la educación mundial:

  • Rediseñar el espacio educativo: en el mundo adulto los espacios de trabajo evolucionaron buscando una mayor colaboración. Y lo mismo debería suceder en la escuela. Adiós a las filas de escritorios orientados hacia el docente! Las aulas de hoy deberían ser un espacio de colaboración que facilite el aprendizaje y utilice tecnología para mejorar la experiencia educativa.
  • Dispositivos en las aulas: se trata de dejar atrás los laboratorios de computación para incorporar dispositivos permanentes en las aulas. Este es un recurso clave para poder enseñarles la alfabetización digital y las habilidades que el siglo XXI requiere y que se les demandarán en el mundo laboral.
  • Jugar para aprender: Este concepto no es nuevo en el mundo educativo. Pero hoy la tecnología puede darle un nuevo impulso para simplificar temas complejos, llevar lo conceptual a lo visual, captar su atención y generar una experiencia interactiva.
  • Nuevas tecnologías al servicio de la educación: la tecnología digital puede fomentar que el aprendizaje sea colaborativo e interactivo. La realidad aumentada y la realidad virtual permiten a los maestros crear experiencias de aprendizaje más inmersivas y pueden fomentar una mayor participación en clase. La inteligencia artificial puede ser utilizada para personalizar la experiencia educativa o para tutorías.


Definitivamente hay muchos aspectos a contemplar y desafíos a resolver para traer la educación al siglo XXI y adelantarnos al futuro, pero debatirlo y analizarlo es un paso clave. La escuela tiene en sus manos a los líderes digitales del futuro por eso debe poder sumar nuevas herramientas y conocimientos a la educación tradicional.

(*) Wagner Bernardes: Director de ventas de Orange Business Services para Argentina y Chile


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