Los puntos grises de la elección de la norma japonesa-brasileña de TV Digital

Para Carrier y Asociados, queda por saber si habrá financiamiento para la producción de conversores y televisores, qué sucederá con el actual espectro en uso, o cuál será la relación con Brasil. Criticó que la migración llevará 10 años, que en cuestiones tecnológicas es "un siglo o más”

La presidenta Cristina Fernández aprovechó la cumbre extraordinaria de UNASUR, que se celebró en Bariloche el 28 de agosto, para firmar una serie de acuerdos con los Gobiernos de Japón y Brasil, a fin de que Argentina adopte la norma Sbtvd para la TV Digital. Aunque la mandataria afirmó que se trata de una medida que tiende a “democratizar" la llegada a los medios, el debate sobre la puesta en marcha del novedoso sistema recién comienza.

Desde Carrier y Asociados, afirmaron que “todavía quedan muchos interrogantes” sobre su verdadero impacto. A su entender, resta por saber si habrá algún financiamiento a la producción local de conversores y televisores, cómo será la relación industrial con Brasil, cómo se distribuirá la mayor capacidad que permitirá canales adicionales, o qué sucederá con el espectro actualmente en uso por la TV cuando sea liberado.

La consultora sostuvo que, hasta ahora, lo único concreto es que el apagón analógico se producirá en 2019. “O sea, dentro de una década. Y 10 años, en términos tecnológicos, son un siglo o más”. Ese lapso podría llevar a que el tema de la norma de TV digital “sea totalmente irrelevante”. A modo de ejemplo, Carrier hizo un breve repaso de qué acontecía en 1999 en el país:

  • No había banda ancha: Actualmente representa el 95% de las conexiones a Internet
  • YouTube no existía: Hoy la mitad de los usuarios de Internet en Argentina ve videos online y 1 de cada 5 contenidos de TV
  • Los televisores sólo se conectaban a antenas y equipos de reproducción (VHS, DVD): Los equipos comienzan a incluir conectividad a Internet (RJ45 en la jerga tech).

Según la consultora, es muy probable que dentro de 10 años ya no se hable más de TV, sino de video. “Para ese entonces, nos habremos acostumbrado a consumir bajo demanda, cosa que la televisión de aire, analógica o digital, no puede ofrecer”, y que en cambio sí se podrá conseguir vía Internet. A ello se le suma la progresiva caída en el consumo de contenidos por televisión, ya que los usuarios vienen inclinándose por la Red.

En vistas de ese panorama, Carrier criticó la demora en la elección de la norma. “El timing apropiado fue el de la decisión original, en los años 90 (perdón por la palabrota), más allá de si la norma elegida en ese momento era la más conveniente o no”.


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