La tradición de los abogados cede lugar ante las nuevas tecnologías
Por Pablo Comuzzi - pabloc@canal-ar.com.ar 19 de Agosto de 2010Julio Levene (h) creó en 2006 a IJ Editores, empresa que ofrece una biblioteca jurídica online que se actualiza diariamente. Habló con Canal AR sobre los inicios de la firma, y la relación de los profesionales más jóvenes y estudiantes con las herramientas informáticas que están apareciendo
“En un país que necesitaba del derecho, no podía ser que los abogados buscaran información en Google”. La frase sale como un misil de la boca de Julio Levene (h), director ejecutivo de IJ International legal group, empresa argentina que desde 2008 ofrece a los profesionales del mundo jurídico una biblioteca online con un sistema de búsquedas que se vale de las últimas tecnologías para que encuentren la información que necesitan. Se trata de un mercado que factura actualmente unos 150 millones de pesos anuales, y que en los próximos cinco años podría ascender a los 300 millones.

La idea de crear la compañía se remonta cuatro años atrás, cuando Levene dejó el estudio Marval O´Farrel. “Por más que el derecho me encanta, no me apasionaba la idea de ejercerlo”, relata. Junto a su socio (Matías Campana), empezaron a analizar los distintos productos que había a la venta. Tras evaluar distintas variables, y sobre todo hacia dónde iba Internet, y lo que se estaba haciendo en Estados Unidos y Europa, se dieron cuenta de que a nivel local había muy buenos programas, como La Ley, pero inalcanzables para mucha gente.
El primer paso fue diseñar un newsletter con información jurídica, con la mente puesta en esperar un tiempo para embarcarse en una biblioteca online. Sin embargo, los tiempos se adelantaron. “Cuando vimos las oportunidades que teníamos, nos dimos cuenta que valía la pena jugarnos por el todo”, afirma el ejecutivo. Se pusieron en contacto con un grupo de inversores, que aportó en total unos 100 mil dólares.
En el desarrollo del producto –IJ Editores- participaron tres programadores y un product manager. Luego se sumó un equipo externo para ajustar algunos detalles. Según Levene, “parte del éxito fue no tomar nada prearmado, sino arrancar desde cero”, lo que les dio la libertad “de ir para adelante, atrás, volver, cambiar cosas que íbamos viendo o que los clientes nos marcaron”. En 2008 sumaron sus primeros clientes, y empezaron a armar un grupo de Ventas.
Durante la charla que Canal AR mantuvo con el ejecutivo en las oficinas de la empresa, a escasas cuadras de Tribunales, éste abogado graduado en la Universidad Católica Argentina (UCA) se mostró receptivo, y mientras respondía cada pregunta se entretuvo jugando con su sortija de matrimonio, que subió y bajó de su dedo anular de la mano derecha en incontables ocasiones.
Confesó que su idea inicial era ofrecer un servicio muy accesible, pero cuando salieron a venderlo se encontraron con la sorpresa de que el mercado no lo aceptaba. Las empresas ni siquiera les atendían el teléfono. “Pero si les decíamos que costaba 2.500 pesos anuales, sí nos recibían”. Su valor actual ronda los 180 pesos base por mes, y tienen previsto lanzar en octubre una versión pensada para el interior del país, que valdrá entre 70 y 80 pesos.
Sin casette
Levene considera que parte del éxito de la compañía, cuyo newsletter llega a 60.000 personas, y que alcanzó los 1.100 suscriptores a sus distintos programas, se debe a que aparecieron en el momento justo. “Llegamos después de que a la competencia le tocó la peor parte: la de entrenar a los usuarios a usar productos online. Nos tocó la parte más divertida. El derecho siempre fue un mercado conservador y tradicional, pero hoy no pasa eso”.
Los distintos productos en los que trabaja la empresa, como por ejemplo un gadget para los teléfonos BlackBerry e iPhone, obedecen a que el mercado está cambiando. Actualmente, conviven los profesionales de más de 50 años, a los que le da placer ver su biblioteca, los de 35 que se acostumbraron a la comodidad de Internet, los de 25 que quieren que la tecnología les solucione su vida profesional, y por último los estudiantes, a los que “hasta les divierte innovar”.
“Antes, era el último en adoptar las nuevas tendencias. Por ejemplo, compraba las zapatillas All Star seis años después de que salieron a la venta, cuando estaba seguro que no era una moda pasajera. En un mercado que respetaba la tradición, era difícil entrar”, contó.
La empresa lanzó en julio la última actualización de IJ Editores. Cuenta con más de 150.000 fallos, más de 10.000 leyes y decretos, una base de doctrina, e incorporó dos nuevas herramientas:
- Sistema de reportes. Se activa cuando una persona busca algo y no lo encuentra. Se le notifica vía mail a atención al cliente, que se encarga de encontrar esos datos y hacérselos llegar.
- Alerta de novedades. Se configura de acuerdo a los intereses particulares de cada cliente, que también puede definir con qué periodicidad lo quiere recibir. Cada vez que haya novedades sobre ese tema, le avisa.
Además, diariamente se actualizan los Boletines Oficiales de la Nación y de las provincias, se cargan las leyes y decretos. Según Levene, su intención era innovar en el formato al que los abogados estaban acostumbrados: “Por lo menos en derecho, lo más común es un monoblock de información. Quisimos meter tecnología y lo que tienen que ver con 2.0., y que haya un feedback con los clientes. Muchos subproductos que se van armando se generan gracias a esos aportes”.
Todas las mejoras se financian con capital propia de la empresa. En 2009 invirtieron 350 mil pesos, y en 2010 esperan llegar a los 500 mil. En una sola oportunidad trataron de acceder a una línea de créditos de la Ciudad de Buenos Aires, pero terminaron desistiendo. “Los requisitos eran tan complicados, que parecía que no quieren que uno haga algo con ellos. La propaganda es súper tentadora, pero cuando tenes que concretarlo es imposible”, sostuvo el empresario.
Por la eficiencia educativa
La compañía está en tratativas con la UCA y otras tres universidades privadas para ofrecerles una plataforma en la que sus alumnos encontrarán los programas de todas las materias, con información sobre todos los temas que se tratarán durante la cursada, la jurisprudencia y doctrina que usarán.
Será totalmente gratuita para los estudiantes, que solamente tendrán que ingresar una clave para acceder a esos datos, el CV del profesor, y los artículos y libros que publicó. Las casas de estudios harán un pago simbólico, y se comprometerán a mantener actualizados las bases de datos.
Levene sostuvo a este medio que si bien le encantaría alcanzar acuerdos de este tipo con las universidades públicas, es consciente de que es un ámbito más complicado a causa de la burocracia y los centros de estudiantes. “No está definido con qué persona hay que hablar para armarlo”, dijo.
Más información: www.ij-ilg.com.












