El software argentino redefine su negocio con IA

La industria cerró 2025 con exportaciones récord y más empleo que sectores tradicionales. Ahora, el desafío ya no es solo crecer sino adaptarse rápido al impacto de la inteligencia artificial sobre los modelos de negocio

La industria del software argentino atraviesa uno de sus momentos más dinámicos. No solo por los números —que muestran exportaciones récord y crecimiento sostenido del empleo— sino porque el sector empezó a discutir algo más profundo: cómo sobrevivir y seguir siendo competitivo en una economía donde la inteligencia artificial cambia la lógica del negocio tecnológico.

Ese fue el eje que atravesó el 19° Encuentro Empresarial de Software organizado por CESSI junto a ATICMA en Mar del Plata. Durante tres jornadas, más de 300 empresarios y referentes tecnológicos debatieron sobre IA, productividad, talento y transformación organizacional. Un dato llamó la atención: el 25% de los asistentes participó por primera vez, una señal de que el ecosistema sigue ampliándose y sumando nuevos jugadores.

19 Encuentro Empresarial de Software organizado por CESSI junto a ATICMA en Mar del Plata
19° Encuentro Empresarial de Software organizado por CESSI junto a ATICMA en Mar del Plata

Los números ayudan a entender por qué el sector ganó peso dentro de la economía argentina. En 2025, la industria creó casi 5.000 puestos de trabajo y superó en generación de empleo a actividades históricamente fuertes como el agro, la minería y petróleo y gas. Las exportaciones alcanzaron los USD 2.651 millones, el valor más alto registrado hasta ahora, mientras que el 63% de las empresas afirmó haber incrementado sus ventas en moneda constante.

La tendencia además no parece coyuntural. Entre 2023 y 2025, la actividad sumó más de 17.000 empleos y ya sostiene alrededor de 208.500 puestos formales en todo el país. En un escenario donde varios sectores todavía muestran dificultades para crecer, el software consolida algo que la industria tecnológica viene sosteniendo desde hace años: Argentina sigue siendo un exportador competitivo de talento y servicios basados en conocimiento.

Pero el clima del encuentro dejó claro que el debate ya no pasa únicamente por crecer. La discusión central es cómo cambia el negocio tecnológico cuando la inteligencia artificial empieza a automatizar tareas, reducir tiempos de desarrollo y alterar la demanda de perfiles profesionales.

“Cuando el mercado se mueve y la forma de generar valor cambia, lo que corresponde es sentarse, compartir lo que uno sabe y construir con el de al lado”, planteó Pablo Fiuza, presidente de CESSI. La frase resume una preocupación cada vez más visible dentro de la industria: muchas compañías todavía están redefiniendo cómo vender, cómo producir y hasta qué servicios ofrecer en la era de la IA generativa.

La transformación también impacta sobre la estructura interna de las empresas. Gustavo Bispo, presidente de ATICMA, advirtió que “la industria está atravesando un cambio muy importante y necesitamos transformarnos para seguir siendo competitivos en un contexto global cada vez más desafiante”.

Detrás de esa definición aparece uno de los principales dilemas del sector: Argentina logró construir durante años una posición sólida como proveedor global de desarrollo de software y servicios IT, pero la irrupción de herramientas basadas en IA obliga a revisar costos, productividad y especialización. El riesgo para muchas compañías es quedar atrapadas en servicios de bajo valor agregado que hoy empiezan a automatizarse más rápido de lo esperado.

Por eso, buena parte de las conversaciones del encuentro giraron alrededor de productividad, nuevos modelos internos y reconversión del talento. La pregunta que sobrevuela a las empresas ya no es si usar IA, sino cómo integrarla sin perder competitividad ni capacidad exportadora.

En paralelo, el crecimiento federal del ecosistema también empieza a consolidarse. La participación de empresas de distintas provincias y el protagonismo de polos tecnológicos regionales muestran una industria menos concentrada que años atrás. En ese punto, los 20 años de ATICMA funcionaron también como símbolo del desarrollo tecnológico que logró construir Mar del Plata fuera del circuito tradicional de Buenos Aires.

El desafío hacia adelante será sostener el crecimiento en un mercado global mucho más competitivo y atravesado por cambios tecnológicos acelerados. Los números todavía juegan a favor del software argentino. Pero el consenso entre empresarios parece claro: el próximo salto no dependerá solo del talento técnico, sino de la velocidad con la que las compañías logren rediseñar su negocio alrededor de la inteligencia artificial.