Europa tendrá su propio GPS a pesar de la oposición de Estados Unidos frente al proyecto Europeo, denominado Galileo. Estará compuesto por 30 satélites, y la idea es que comience a funcionar a partir de 2010. El lanzamiento se produjo hoy, con la puesta en órbita del satélite Giove-A, que corresponde a la fase de validación de la tecnología.
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| La palabra satélite y su historia Galileo Galilei, Johannes Kepler, Isaac Newton y hasta Arthur C. Clarke fueron algunos de los protagonistas de la historia del satélite. En el año 1.609, el italiano Galileo Galilei desarrolló el primer telescopio que permitió al hombre observar el universo con mayor detalle que a simple vista. Descubrió cráteres en la superficie de la Luna, manchas en el Sol, las fases del planeta Venus y cuatro pequeños astros girando alrededor del planeta Júpiter. Johannes Kepler, contemporáneo de Galileo, llamó satélites a los astros que giraban alrededor de la Tierra y Júpiter, una palabra que significa algo así como "sirviente" o "valet", según se informa en el sitio web de la CONAE. Desde entonces el término se aplica a aquellos objetos en rotación alrededor de un astro, este último de mayor dimensión que el primero, ambos vinculados entre sí por la atracción recíproca debida a la fuerza de la gravedad (ver www.conae.gov.ar). En el Siglo XVII, el científico Isaac Newton calculó que si se lanzaba un objeto con una velocidad superior a unos 7.900 metros por segundo no caería en la Tierra sino que permanecería girando a su alrededor en una trayectoria circular (considerando que el rozamiento del objeto con los gases de la atmósfera es nulo). En este caso se dice que el objeto ha sido satelizado, se ha convertido en un satélite artificial terrestre y su trayectoria se denomina órbita. Científicamente esto se explica porque se ha establecido un equilibrio entre la fuerza de la gravedad y la fuerza centrífuga que tiene el cuerpo al ser lanzado a esa velocidad en forma horizontal. La fuerza de gravedad es la responsable que la trayectoria sea circular. La idea de los satélites de Telecomunicaciones apareció poco después de la II Guerra Mundial, y el concepto de la órbita geoestacionaria fue propuesto por primera vez por el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke, en 1945. Todo comenzó con el Echo 1, que era una enorme esfera de plástico de 41 metros de diámetro donde las ondas se reflejaban entre dos estaciones terrenas. El primer satélite de telecomunicaciones activo fue el Telstar 1, lanzado el 10 de julio de 1962, que permitió la transmisión de señales de televisión entre uno y otro lado del Atlántico. A partir de entonces la capacidad de estos sistemas ha aumentado exponencialmente: cuatro años después Intelsat estableció el primer sistema de comunicación global mundial con satélites sobre los tres océanos, lo cual permitió, con el asombro de una audiencia de mil millones de personas, observar en vivo el alunizaje (si éste fue verdad) del primer hombre en la luna. La red nacional más extensa de satélites fue desarrollada por la Unión Soviética a partir de abril de 1965, que estableció conexiones a través de la Organización Intersputnik, con otros países socialistas. El estado actual de los satélites de telecomunicaciones desborda todas las expectativas que se hicieron hace 50 años cuando se concibió el empleo de la órbita geoestacionaria con fines de radiocomunicaciones. El mercado para los nuevos sistemas de telefonía vía satélite servirá para cubrir áreas que no se encuentran bajo la cobertura de la telefonía celular convencional, y para el envío de datos a alta velocidad de una manera más fiable y eficiente que los sistemas por cable. Argentina cuenta con un satélite de comunicaciones, el Nahuel 1 lanzado en 1997 y está pronto a conformar una empresa satelital estatal pero todavía le falta la aprobación de la Cámara de Diputados de la Nación |