Los caminos de la alta fidelidad

Por Matías Aizpurúa
Uno de los mundos que mayores transformaciones sufrió fue el del audio, y si bien los aparatos pesados y voluminosos eran el paradigma del buen sonido, hoy sucede lo contrario. Sin embargo: ¿Cómo llegaron las nuevas ideas? ¿Qué ganamos y perdimos en 20 años de evolución? Para conocer mejor este fabuloso universo, Canal AR consultó a Alex Kligman, propietario de la empresa Holimar, dedicada a la construcción de equipos Hi Fi de alta gama desde hace más de 50 años, quién ofrece un panorama de este fabuloso mundo.

El mundo del audio llamado de alta fidelidad sufrió transformaciones con el tiempo, y desde que apareció el primer CD hasta hoy corrió mucha agua bajo el puente. Sin embargo: ¿la era del sonido digital es tan buena como su antecesora analógica? Para conocer mejor este ámbito, Canal AR consultó a Alex Kligman, de la empresa Holimar, quien expone rico panorama de este fabuloso mundo.

Actualmente, el iPOD un es referente indiscutido de este universo, y su inmaculada figura proyecta sobre el usuario una serie de atributos que tiempo atrás sólo se hallaban en aparatos pesados y voluminosos. No obstante, especialistas en materia de alta fidelidad aseguran que tras el avance del audio digital, desaparecieron los ideales que existieron en un comienzo.

Alex Kligman, opinó sobre el tema. Este melómano de alma, con casi 60 años de trayectoria en el mundo de la alta fidelidad con mayúsculas, aseguró que en los últimos años hubo un deterioro notable en la reproducción de piezas musicales, y que la era analógica todavía tiene puntos a favor respecto de la digital. Sin embargo, no desestima que en el futuro sea superior.

“En estos años de era "Digital" la calidad del "sonido musical" ha disminuido. Lo que no implica que mañana sea la única fuente y su calidad mejore considerablemente y sobrepasase a la analógica. También es importante reconocer que a un porcentaje cada vez más chico de personas le interesa el tema. Sólo escuchemos el sonido que sale de los autos en la calle y nos hacemos una acabada idea de lo que buscan”, explicó Kligman a Canal AR.

¿Quién es Alex Kligman?
El propietario de Holimar, que ahora debe tener más de 70 años, es una persona sofisticada, de mirada y voz inteligente... amante del buen café y un apasionado por el mundo de la música. Es una persona mayor pero con aires de joven de 20 años. Su escritorio es particular. Digamos: había un aire ochentoso, era luminoso, no había ruidos molestos, predominaba el verde, y las tacitas de café tenían un diseño muy especial. Digamos... la pasión por diseñar equipos de audio muy exclusivos también puede proyectarse en sus posesiones personales. Sin duda, se trata de una persona sofisticada, pero sencilla al mismo tiempo. Su modo de agarrar la taza de café evidenciaba la soltura del momento. Controlaba la situación, y estaba muy seguro de si mismo durante la entrevista. Digamos que es un hombre sofisticado, pero al mismo tiempo simple y dado al momento de compartir perspectivas sobre el mundo de la alta fidelidad.
La observación del audiófilo puede entenderse como una crítica que resalta las falencias de un universo que evolucionó en contra de sus propios ideales. Si los inventores de la alta fidelidad pensaron que un concierto grabado debía ser fiel al original, hoy no sucede lo mismo y ello se comprueba con las demandas del mercado actual. Procesadores de sonido y discos rígidos repletos de canciones reemplazaron la voluminosa discoteca hogareña que cualquier usuario podía tener en su casa años atrás.

Al respecto, un artículo publicado por La Nación aseguró que la cantidad está por encima de la calidad en relación con la revolución del MP3, y dicha crítica puede trasladarse al nuevo paradigma que surgió hace poco más de 10 años: un equipo hogareño hoy debe exhibir un cartel que anuncie, por citar un ejemplo, 2000 vatios de potencia, cuando en realidad ella se alcanza sólo durante unas centésimas de segundo.

Ello no significa que esté mal comprar un mini componente, o un reproductor de MP3 ultrapequeño, pues “sobre gustos no hay nada escrito”. Sin embargo, no está demás saber que potencia y calidad no siempre van de la mano, y que la pequeñez tampoco es sinónimo de una excelente compra.

El resurgimiento de los grandes clásicos

La comercialización de equipos antiguos forma parte de este universo. Compañías como The Fisher, Dynaco, Scott, Marantz, McIntosh, Bogen, Harman/Kardon, Pilot, y Sherwood entre otras, volvieron a brillar gracias al surgimiento de la demanda transnacional de amplificadores discontinuados. Al comercio globalizado, por decirlo en pocas palabras.

Equipos que hace poco tiempo valían menos de 10 dólares, hoy cuestan verdaderas fortunas. Aquellos productos que a finales de la década de 1970 fueron desechados, se convirtieron en el paradigma a seguir en caso de que el usuario deseara tener en su casa un equipo que combine exclusividad y muy buena reproducción sonora.

Etapas de potencia como la The Fisher SA-300, construida hace más de 40 años con lámparas EL34, ostentaba una potencia 45 vatios por canal, con un 0.5 por ciento de distorsión armónica total, y una relación señal/ruido mejor que 100dB a máxima potencia. El McIntosh 275, con 75 vatios por canal y sus cuatro tubos KT-88 tipo Beam Power, quedaron en la memoria de apasionados entusiastas del buen sonido gracias al diseño súper exclusivo de sus circuitos y transformadores de salida.

La compra y venta de equipos antiguos podría catalogarse como una moda, y quizás así lo sea, pero lo cierto es que dicho movimiento comenzó hace más de 10 años, en los países centrales y se trasladó con fuerza hacia otros puntos del planeta gracias a la proliferación de las subastas online que con el tiempo impulsaron la fabricación de nuevos amplificadores a válvulas.

Equipos valvulares: los pro y contra de una misma moneda
El “retorno” de la válvula termiónica –ese es su nombre completo- al mundo del Hi Fi generó grandes discusiones porque existen quienes aseguran que un amplificador construido en 1964 puede ser mejor que otro hecho en 2006. Sin embargo: ¿existe tal superioridad? ¿Es verdad que son mejores?

Quienes admiran la alta fidelidad a la antigua usanza apuestan por el sí, mientras que los defensores de la era digital califican a la válvula como un adefesio de la peor calaña. Según explicó Alex Kligman, el sonido de un equipo de audio con válvulas depende de cómo se encuentre diseñado y del lugar que ocupen los tubos de vacío de una cadena Hi Fi.

“La válvula y el transistor tienen diferentes características de transmisión de la señal. En los circuitos con válvulas se puede hacer que produzcan un nivel de armónicos impares muy bajos, y en los transistorizados es a la inversa. El armónico impar es duro al oído, mientras que el armónico par es más agradable y blando”, explicó Kligman.

Hasta aquí la razón está del lado de la válvula, aunque el gusto por la armónica par o impar es una percepción individual, tal como dijo Alex Kligman en otra parte de la misma entrevista. Sin embargo, hay un punto en contra de los amplificadores con tubos de vacío, y se encuentra dado por los transformadores de salida que hay entre la etapa de potencia y el parlante.

"Hay dos vertientes fuertes: la comercial y la auditiva. La válvula se potencia se desgasta y eso es un buen negocio. Un amplificador de esta clase no llega a controlar el parlante por amortiguación porque hay un transformador de salida que impide que haya bajos profundos, y ahí empieza a caer la respuesta del amplificador, con lo cual ocasiona que haya una banda reducida para el espectro de sonidos", dijo el prestigioso audiofilo.

Asimismo, Kligman dio a conocer su preferencia: "A mí (y en Holimar) me gusta utilizar válvulas, pero en los preamplificadores, donde tengo todas las gamas de frecuencias, y donde le doy el sabor a la válvula, al sonido, y no tengo que andar cambiándolas cada 6 meses como sucede con las de potencia".

Respecto de los amplificadores, agregó: "En general, son de muy baja potencia, y para que funcionen necesitas parlantes de altísimo rendimiento, que hay muy pocos pero existen. Sin embargo, tienen bastante deformación; el juego de la deformación y el rendimiento de las válvulas es una ecuación bastante muy compleja para tomar resoluciones, y cada uno en ese aspecto hace lo que desee. A mi no me gustan en el amplificador, me encantan las válvulas en el preamplificador".


Más información: www.holimar.com.ar.