España aprobó la Ley del canon digital

Finalmente, España aprobó la controvertida ley del canon digital. A partir de esta iniciativa, a cualquier soporte idóneo para grabar y reproducir archivos (CD y DVD, pero también MP3, móviles, etc), deberá pagar un impuesto, como compensación por las copias privadas que el consumidor puede realizar de materiales sujetos a propiedad intelectual.

Con la votación en el Congreso de los Diputados terminó en España la discusión entre los partidarios y los detractores del polémico canon digital. Tras meses de batallas entre la denominada industria cultural, por un lado, y la tecnológica y los consumidores, por otro, la nueva Ley de Propiedad Intelectual entrará en vigor.

Para la diputada Beatriz Rodríguez-Salmones, el objetivo de la ley es la protección de los derechos de propiedad intelectual, unos derechos "difíciles de entender y sujetos a mucha demagogia". A su vez, recordó que "la ley tiene la obligación de renovarse o actualizarse permanentemente", a ritmo de los cambios que afectan a los derechos que regula.

El artículo 25 (uno de los más largos del repertorio legal español) define el canon como un derecho irrenunciable para los autores. Consagra el canon para los soportes digitales idóneos, algo que puede abarcar no sólo los CD y DVD vírgenes, sino reproductores MP3, teléfonos móviles multimedia, escáneres, impresoras o lápices de memoria. Aunque la cuantía del canon deberá ser pactada entre la industria y las entidades de gestión, también deberá tener el visto bueno del Gobierno.

Lo anterior supondrá un encarecimiento del precio de dichos productos ya que, pese a que las entidades de gestión insistieron para que los deudores sean los distribuidores, probablemente el aumento se trasladará a los usuarios. La industria tecnológica y los consumidores, agrupados en la plataforma Todoscontraelcanon.es, se quejaron de este aspecto, y subrayan que se trata de "una tasa indiscriminada" (ver nota).