Trans Advanced Technologies cumple 40 años: "Seguimos siendo una empresa joven"

El integrador tecnológico fundado en 1985 llega a su cuarto aniversario redondo con una identidad renovada, clientes que los eligen desde hace décadas y una apuesta firme por la ingeniería de valor. Entrevista con Alfredo Eimer, Presidente, y José Luis García, Vicepresidente

Cuarenta años en cualquier industria es un logro. Cuarenta años en tecnología, en Argentina, es casi un milagro. Las empresas que sobreviven ese recorrido no lo hacen por inercia: lo hacen porque aprendieron a mutar sin perder el núcleo, a renovarse sin traicionarse, a crecer en un mercado que nunca les dio la tranquilidad de un contexto estable.

Trans Advanced Technologies, que arrancó en 1985 como Trans Industrias Electrónicas y fue mutando junto con la industria que sirve, es una de esas empresas. Hoy, con presencia en conectividad de alta complejidad, colaboración, contact center, infraestructura, networking, datacenter, seguridad, y alianzas Tier 1 con fabricantes referentes del mercado como Cisco, Nokia, Starlink y Red Hat, celebra cuatro décadas con la misma actitud con la que empezó: sin quedarse quieta.

Alfredo Eimer, Presidente de Trans Advanced Tech, y José Luis García, Vicepresidente de Trans Advanced Tech
Alfredo Eimer, Presidente de Trans Advanced Tech, y José Luis García, Vicepresidente de Trans Advanced Tech.

CanalAR conversó con Alfredo Eimer, Presidente, y José Luis García, Vicepresidente, para entender qué significa llegar a los 40 en este país, con esta industria, y con esta empresa.

- Alfredo, 40 años. ¿Qué sentís cuando decís ese número en voz alta?
Alfredo Eimer: Es raro, porque en cierto punto no me lo creo. Y al mismo tiempo siento que es poco. Suena contradictorio, pero cuando uno está en movimiento permanente, el tiempo pasa diferente. Hace unos años me preguntaron algo parecido, y dije que somos una empresa joven porque siempre estamos en cambio. Lo sigo creyendo. Los 40 no nos hacen más viejos, nos dan más historia para contar y más experiencia para aplicar. Lo que me emociona no es el número: es que la empresa me va a trascender. Eso es lo que quería cuando empecé.

José Luis, de la empresa solés destacar la relación de largo plazo con sus clientes. ¿Eso se construye en 40 años o se puede construir antes?
José Luis García: Se construye con el tiempo, sí, pero no automáticamente. Hay empresas que tienen 40 años y no tienen clientes que los consideren socios estratégicos. Tienen clientes cautivos, que es muy diferente. El socio estratégico te elige aunque tenga otras opciones. Nosotros tenemos clientes que nos siguen eligiendo hace 20, 25 años, y lo más valioso de esas relaciones es que no se detienen: estamos continuamente evolucionando y modernizando lo que ya implementamos, acompañando el crecimiento de cada organización. Eso no se compra. Se gana resolviendo, estando, no desapareciendo cuando las cosas se complican.

¿Cuál fue el momento más difícil de estos 40 años?
Alfredo Eimer: Hubo varios, y todos tenían el mismo patrón: un cambio de contexto brutal que te obligaba a repensar todo. Crisis económicas, cambios tecnológicos disruptivos, una pandemia. Cada vez que el mercado se cayó, la tentación era esperar a que pasara. Nosotros elegimos lo contrario: en cada crisis buscamos el movimiento. No siempre acertamos, pero nunca nos paralizamos. La solución es la adaptación, lo sigo repitiendo porque sigue siendo verdad.

José Luis, ¿qué cambió en la forma de vender tecnología en estos 40 años?
José Luis García: Cambió todo. Cuando empezamos, vender tecnología era casi sinónimo de vender cajas. El valor estaba en tener el producto, en la disponibilidad, en el precio. Hoy eso no alcanza ni de cerca. El cliente no quiere una caja, quiere que su objetivo se cumpla. Quiere un socio que entienda su negocio, que le ayude a definir qué necesita, que implemente, que mida, que acompañe. Nosotros fuimos haciendo ese camino: de distribuidores a integradores, de integradores a socios tecnológicos. Cada paso nos costó aprendizaje, pero cada paso nos diferenció.

Alfredo, tienen casos de éxito en sectores muy distintos: sector público, salud, educación, manufactura, banca y finanzas, minería, oil & gas. ¿Cómo se mantiene la profundidad técnica en tantos frentes?
Alfredo Eimer: Con equipo y con humildad. Nadie sabe todo, y la tecnología cambia demasiado rápido como para pretender que sí. Lo que hacemos es combinar una base técnica sólida, que venimos construyendo hace bastante tiempo— con la capacidad de aprender rápido cuando el mercado nos exige algo nuevo. Starlink es un buen ejemplo: hace tres años no estaba en nuestro radar, hoy es una solución real para conectividad en lugares donde antes no había opciones. Si no te movés, te quedás afuera.

¿Qué viene en los próximos cinco años?
José Luis García: Más complejidad, más integración, más demanda de resultados concretos. Los clientes cada vez tienen menos tolerancia a las soluciones que no funcionan o que no se pueden medir. Eso nos obliga a ser mejores, y en ese sentido nos parece bien. Nosotros vivimos de resolver problemas difíciles. Si el mercado se vuelve más exigente, tenemos más para dar. Pero lo que más me entusiasma de los próximos años es algo que ya está pasando: nuestro equipo de desarrollo in house está transformando tecnologías "caja" en tecnologías flexibles, diseñadas específicamente para las necesidades de cada cliente. Desarrollamos productos propios con modelos de IA incorporados para colaboración y contact center que ya están aplicados en organismos de salud, municipios y aseguradoras, con impacto real en sus operaciones. Es un área que nos está permitiendo evolucionar e innovar a un ritmo que no imaginábamos hace unos años, y se está convirtiendo en una columna estratégica de la empresa. A eso le sumamos observabilidad y automatización como capa transversal en nuestras soluciones. El diferencial ya no es solo integrar tecnología de terceros: es desarrollar la nuestra.
Alfredo Eimer: Y seguir siendo una empresa joven. Eso es lo que más me importa. No en términos de edad, en términos de actitud. El día que nos conformemos con lo que ya logramos, ese día empieza el declive. Así que no nos vamos a conformar. Tenemos 40 años y más ganas de seguir que nunca.