Brasil prepara un mega proyecto para universalizar el acceso a Internet

El presidente Luiz Inácio Lula Da Silva impulsa un plan para extender la banda ancha en todo el país. Demandará una inversión de más de 5.700 millones de dólares y cinco años de trabajo. Se habla de un modelo de participación público-privado para llevarlo a cabo

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, impulsa uno de los más ambiciosos proyectos a nivel regional y mundial en materia tecnológica. En noviembre presentará oficialmente un mega plan para garantizar el acceso a Internet de banda ancha en todo el extenso territorio brasileño, que demandará una inversión de 10 mil millones de reales (más de 5.700 millones de dólares), y se realizará en un plazo máximo de cinco años.

El anunció corrió por cuenta del ministro de Comunicaciones brasileño, Helio Costa, quien adelantó que la iniciativa requerirá del trabajo conjunto entre los sectores público y privado, ya que el Estado “no posee una compañía capaz de administrar un negocio de este tamaño".

Según la agencia Reuters, el funcionario afirmó que el Gobierno ofrecerá incentivos tributarios, financiación a bajo costo y negociará asociaciones con empresas privadas, con lo que el proyecto beneficiaría no solo a las más de 40 compañías de telecomunicaciones que operan en Brasil, sino también a sus proveedores. El titular de Comunicaciones confía en que Lula se inclinará por esta clase de modelo mixto.

Se trata de un proyecto que, de concretarse, cambiará radicalmente las condiciones de Brasil en materia de acceso a nuevas tecnologías, si se tiene en cuenta que actualmente sólo un 5,2% de su población puede ingresar a Internet a través de banda ancha, frente a un 8,8% de penetración en otros países como Chile y Argentina, según se desprende de un estudio de la consultora IDC o el Barómetro Cisco.

Pruebas piloto

Otras naciones que ya comenzaron a hacer realidad la idea de universalizar el acceso a banda ancha son Finlandia, Suiza, que desde el año pasado ofrece una conexión de 600 Kbps de bajada y 100 Kbps de subida; y Australia, donde existe la "garantía de banda ancha", que establece que los habitantes tienen derecho a una conexión de 512/128 Kbps, a un precio que no puede superar los 50 dólares australianos.