El Estado jugará fuerte en la telefonía celular

Por Sebastián Premici
El gobierno gestionará el 20,1 por ciento de las frecuencias de tercera generación disponibles. La secretaría de Comunicaciones deberá presentar un esquema de negocios.

El gobierno nacional parece decidido a ocupar un rol central en el mundo de las telecomunicaciones. A través de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat), el Estado tomó la decisión de posicionarse en el negocio de la telefonía celular de tercera generación. Esta semana suspendió la licitación en curso para ofrecer esa frecuencia del espectro radioeléctrico, que ahora será gestionada por el Ejecutivo, y según indicó Julio De Vido, ministro de Planificación, Arsat podrá ofrecer servicios por su cuenta o a través de cooperativas y pymes.

La participación de las cooperativas en el mundo de la telefonía celular es un viejo proyecto que pudo esbozarse en 2006, cuando Guillermo Moreno era todavía secretario de Comunicaciones. En aquel entonces, Fecotel y Fecosur soñaban con la empresa Comarcoop. Hoy solo Fecosur ofrece telefonía móvil, a través de la red de Personal.

El mercado de la telefonía celular está concentrado en tres empresas, que actúan como un oligopolio perfecto: Claro, Movistar y Personal. Las tres ofrecen los mismos tipos de servicios, abonos, y calidad en la atención al público. De hecho,

¿Arsat?
La Empresa de Soluciones Satelitales SA (Arsat) nació en 2006 a partir de la ley 26.092 para hacerse cargo de la operación de un satélite que pertenecía a la empresa Nahuelsat, pero con el tiempo pasó a ocupar un rol central en la planificación de la política de telecomunicaciones del Estado. En 2005, la Argentina estaba por perder la posición orbital que manejaba Nahuelsat. En aquel entonces, el secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, negoció con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) la extensión del plazo para operar la posición orbital 81, que era requerida por Inglaterra. Al año siguiente, el Congreso sancionó la creación de Arsat y se expropiaron los bienes de Nahuelsat.

Este fue el puntapié inicial de una empresa estatal que apunta a convertirse en un mayorista en la prestación de servicios de telecomunicaciones en tres áreas clave: televisión digital (TDA), telefonía celular y servicios de datos y conectividad. En lo que respecta al alcance de la TDA, ya hay una cobertura del 75 por ciento de la población. El Ministerio de Planificación estima alcanzar una cobertura del 90 por ciento para diciembre de este año.

En este proceso, Arsat será la responsable de realizar el transporte de video, audio y datos a las estaciones digitales a través de su capacidad satelital, fibra óptica o radio enlace. La televisión digital permitirá multiplicar la cantidad de canales que se emiten por aire. Por eso su desarrollo estará fuertemente ligado a la generación de contenidos locales. La creación del Polo Audiovisual será un insumo clave de la TDA.

La otra punta del esquema de telecomunicaciones la constituye la construcción de un nodo central de fibra óptica para ofrecer servicios mayoristas de conectividad (Internet) en todo el país. Esto último forma parte del programa Argentina Conectada, donde ya se invirtieron 828 millones de pesos, de un total de 7622 millones. Actualmente están en ejecución 15.000 kilómetros de fibra óptica, de los cuales 4000 ya fueron instalados por Arsat.
las empresas de telefonía celular ocupan los primeros rankings de quejas en las asociaciones de consumidores, que dicho y sea de paso fueron convocadas a participar en la elaboración del futuro plan de negocios de Arsat.

El espectro radioeléctrico que manejará la empresa estatal será el 20,1 por ciento de las frecuencias disponibles en 3G. Se trata del espectro que tuvo que devolver Telefónica cuando la vieja Unifón se fusionó con la marca Movicom (Bellsouth), en marzo de 2004. Sin bien el Estado había lanzado una licitación para otorgar estas frecuencias, decidió suspenderla por varios motivos, que fueron explicados por De Vido durante una conferencia de prensa.

Los oferentes que se habían presentado en ese concurso fueron Telecom Personal, AMX Argentina (Claro), Nextel, Multitrunk (Grupo Roggio) y Superfone (Grupo Uno). Después de un primer proceso de selección, sólo había quedado en carrera Claro y Nextel. Personal fue dejada de lado porque la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia consideró que todavía sigue en análisis un “proceso de concentración monopólica” entre Telefónica y Telecom. La referencia que hizo De Vido tiene que ver con una investigación de la CNDC iniciada en 2007 cuando Telefónica de España ingresó como accionista de Telecom Italia y, de manera indirecta, en su filial y principal competidora en el mercado local de telecomunicaciones (ver más).

El Gobierno concluyó además que Nextel no tenía la capacidad financiera suficiente para hacerse cargo del servicio de 3G por su cuenta. Esto le dejaba el camino liberado a Claro, como único oferente para hacerse de las frecuencias 3G en juego, situación que provocaría una mayor concentración del mercado.

¿A qué no sabés de dónde te estoy llamado?

La Secretaria de Comunicaciones, a cargo de Lisandro Salas, tendrá que presentar un plan de negocios, donde quedará determinado si Arsat ofrecerá un servicio por su cuenta, o a través de cooperativas y pymes. "Lo lógico es que el Estado construya la red y luego alquile el espacio a las cooperativas o pymes del interior para que presten el servicio, vendan los equipos y hagan la gestión comercial", sostuvo el analista de mercado Enrique Carrier al diario Página12.

Por su parte, el investigador del Conicet y la Universidad Nacional de Quilmes, Martín Becerra, sostuvo al mismo medio que "El movimiento cooperativo deberá moverse activamente para salir de la escala micro. Ni el Estado ni las cooperativas se metieron hasta ahora en gran escala con las telecomunicaciones, pero en algunos lugares del país las cooperativas prestan en forma eficiente servicios de luz, gas, electricidad y televisión por cable. Con la telefonía móvil sucede lo mismo que con el acceso al gas, donde los sectores de menos recursos pagan precios más elevados por las garrafas que lo que paga una persona con conexión a la red. La intervención del Estado, que hasta ahora estuvo ausente, es fundamental".

La posibilidad de que Arsat facilite el acceso a la red 3G a cooperativas y pymes de telecomunicaciones es similar al modelo que adoptará el plan Argentina Conectada. A través de un tendido nacional de fibra óptica, el Estado planea convertirse en un mayorista de conectividad. El objetivo es construir 58.000 kilómetros de fibra óptica, una inversión estimada en casi 8000 millones de pesos, de los cuales ya se invirtieron casi 900 millones.

Comarcoop

Cuando Guillermo Moreno era secretario de Comunicaciones había impulsado la idea de que las cooperativas de telecomunicaciones se unieran para ofrecer telefonía celular. Comarcoop era el nombre que daba vueltas. Las frecuencias que iban a utilizar eran los 50 Mhz que se desprendían de la fusión Movicom - Unifón. La estrategia de Moreno era que las cooperativas se pusieran de acuerdo entre sí, invirtieran en redes y demás, pero el proyecto no se dio, en parte porque las cooperativas no lograron armar un plan de negocios. Además Movistar tardó varios años en liberar las frecuencias excedentes.

Con el nuevo anuncio del Gobierno, retorna la idea de que haya mayor cantidad de jugadores en el mercado a partir de la participación del Estado en el manejo de una parte de las frecuencias de 3G. Además, resulta una interesante manera de cerrar el círculo entre la TV Digital, el tendido de fibra óptica y ahora la telefonía celular, con el denominador común de Arsat.


Más información: www.arsat.com.ar.