Las investigaciones en torno a la descarga de música en Internet se han basado principalmente en la legalidad de la actividad y en los perjuicios que provoca la falta de pago de derechos de autor. Sin embargo, no se han conocido hasta el momento enfoques analíticos sobre cómo y cuánto se escucha este material.
En este sentido, dos alumnos del Departamento de Artes Musicales y Sonoras del Conservatorio de Música "Carlos López Buchardo", decidieron realizar para una de las últimas materias de cursada en la Licenciatura en Artes Musicales, un estudio que de cuenta sobre La calidad de escucha de la música bajada de Internet. El objetivo fue establecer patrones de comportamiento asociados a las personas que bajan música de Internet, y medir su calidad de escucha.
Sus autores, Cecilia Pereyra y Diego Taranto, aseguran que "el cuestionario de la encuesta provocó sorpresa entre los sujetos seleccionados debido a la falta de meditación con respecto al tema en cuestión", y como principal conclusión, se destaca una tendencia a bajar más música de la que efectivamente se escucha.
Debido al contexto de la investigación, la muestra se limitó al universo de estudiantes o licenciados de alguna orientación musical, de entre 13 y 44 años. De los 63 sujetos que componen la muestra, el 84,12% había bajado música en el plazo de los últimos 4 días o el último fin de semana. Y de ellos, el 100% afirmó haber bajado música para consumo personal, el 47,1% con fines pedagógicos, el 9,4% a pedido de otras personas que no poseen los medios, el 7,6% para mejorar la calidad del audio de obras que ya poseía, y el 7,6% para conocer diferentes versiones de la misma obra.
Un dato que llama la atención es que de quienes bajaron música de Internet, el 30,18% no destinó tiempo en absoluto a la escucha de música durante el período especificado. El informe finaliza de la siguiente manera:
"El análisis de los datos recabados de esta investigación tiende a confirmar la hipótesis planteada, que sostiene que los usuarios tomados en la muestra, bajan una cantidad de obras mayor a la que efectivamente escuchan, y que el juicio acerca del interés que suscita una obra no requiere necesariamente una escucha total. Por otra parte, la posibilidad que ofrece la capacidad de los medios de almacenamiento y el acceso no limitado a la información hace que los usuarios tiendan a conservar las obras más allá de su interés, sólo por el mero hecho de poseerlas".