El boom de las ingenierías del futuro, según UdeSA
4 de Mayo de 2026"Hacía falta una manera distinta de enseñar y aprender ingeniería en el país"
La ingeniería en Argentina está cambiando de eje. Ya no se trata solo de formar perfiles técnicos para industrias tradicionales, sino de preparar profesionales capaces de moverse en tres terrenos que hoy concentran inversión, talento y demanda global: inteligencia artificial, biotecnología y sustentabilidad.
En ese giro se apoya la apuesta de la Universidad de San Andrés (UdeSA), que en apenas cinco años logró instalar un nuevo tipo de carrera: las inscripciones crecieron 22% interanual y ya suman más de 600 estudiantes entre grado y posgrado.
Pero el dato más relevante no es la matrícula. Es el cambio de enfoque.
"Hacía falta una manera distinta de enseñar y aprender ingeniería en el país: programas de vanguardia con fundamentos científicos sólidos y profesores apasionados por el conocimiento, pero también con un fuerte compromiso con la aplicación y el impacto en el mundo real", dijo Roberto Bunge, director del Departamento de Ingeniería de la Universidad de San Andrés.

Roberto Bunge, director del Departamento de Ingeniería de la Universidad de San Andrés
De la ingeniería clásica a la ingeniería aplicada al negocio
El modelo tradicional de ingeniería en Argentina fue históricamente rígido, con especializaciones cerradas y poca conexión con el mercado. UdeSA decidió correr ese eje: plantea carreras con base científica fuerte, pero orientadas a resolver problemas concretos y generar impacto real.
Esto se traduce en algo clave para empresas y el ecosistema tech: perfiles que no solo entienden la teoría, sino que pueden llevarla a productos, procesos y soluciones.
No es casual que ya haya estudiantes contratados por compañías tecnológicas antes de recibirse o que reciban ofertas del exterior.
Inteligencia artificial: de apuesta temprana a estándar
Cuando UdeSA lanzó la Ingeniería en Inteligencia Artificial en 2020, el mercado todavía no estaba saturado de hype. ChatGPT ni siquiera existía. Esa decisión hoy se lee como estratégica: anticipó una disciplina que pasó de nicho académico a infraestructura central del negocio digital.
El impacto es claro:
- Más universidades replicaron la carrera (ya son cerca de diez en el país).
- La demanda laboral supera ampliamente la oferta.
- Las empresas buscan perfiles que creen modelos, no solo los usen.
Para el canal IT, esto redefine el tipo de talento disponible: menos implementadores, más constructores de soluciones.
Biotecnología y sustentabilidad: negocio más allá del software
El movimiento no se queda en lo digital. UdeSA sumó ingeniería en biotecnología y en tecnologías sustentables, dos áreas que empiezan a cruzarse con la agenda empresarial.
En biotecnología, el diferencial es claro: integrar ciencia con aplicación industrial, algo poco habitual en el país, donde muchas veces la investigación queda desconectada del mercado.
En sustentabilidad, el enfoque apunta a un tema que ya dejó de ser reputacional: la necesidad de resolver eficiencia energética, impacto ambiental y nuevos modelos productivos.
Para industrias como agro, energía, alimentos o pharma, esto abre un nuevo pool de talento híbrido que antes prácticamente no existía.
Interdisciplina: la habilidad que empieza a pesar más que el título
Uno de los cambios más profundos está en cómo se forman estos perfiles. Ya no hay fronteras claras entre disciplinas.
- Programación + biología.
- Datos + ciencias sociales.
- IA + medicina.
Ese cruce es el que empieza a demandar el mercado, porque los problemas reales no vienen separados en compartimentos.
El mensaje para empresas es directo: el talento que viene no encaja en organigramas tradicionales. Y eso obliga a repensar equipos, roles y hasta modelos de negocio.
El crecimiento de estas carreras no es solo una tendencia académica. Es una señal concreta de hacia dónde se mueve la economía del conocimiento en Argentina.
- Más oferta de talento en áreas críticas (IA, biotech, sustainability)
- Perfiles con mayor empleabilidad global
- Mayor presión competitiva para universidades tradicionales
- Oportunidad para empresas que sepan captar y desarrollar estos perfiles
En paralelo, también expone un desafío: el sistema educativo empieza a adaptarse más rápido que muchas organizaciones. Y ahí puede haber una brecha.
Una señal para el canal IT
Para integradores, vendors y partners, esto redefine el mapa:
- El negocio ya no pasa solo por implementar tecnología, sino por co-crear soluciones.
- El talento técnico puro pierde peso frente a perfiles con visión de producto.
- La competencia por estos perfiles va a intensificarse.
Lo que está ocurriendo en UdeSA es más que un crecimiento de matrícula. Es un anticipo de algo más grande: la ingeniería se está reconfigurando alrededor de los problemas del negocio, no de las disciplinas.
Y eso cambia todo.












