En ciberseguridad, ningún dispositivo es secundario

Escribe Mateo Figueroa, SVP & Managing Director, HP Latinoamérica

Cuanto más conectadas están las organizaciones, mayor es la superficie que deben proteger. La transformación digital ha incorporado nuevos dispositivos a prácticamente todos los procesos de trabajo y, con ellos, nuevos puntos de entrada que pueden quedar fuera del radar. Por eso, uno de los principales desafíos de la ciberseguridad actual es ampliar la mirada más allá de los activos tradicionalmente considerados críticos e incorporar también aquellos dispositivos que, por ser cotidianos, tendemos a pasar por alto.

Las impresoras son un buen ejemplo. Durante mucho tiempo fueron consideradas periféricos relativamente aislados. Hoy forman parte de las redes corporativas y se conectan con múltiples dispositivos y sistemas; además, tienen la capacidad de crear, recibir, transmitir y, en determinados casos, almacenar información. Sin embargo, no siempre reciben el mismo nivel de atención que otros puntos de acceso de la infraestructura tecnológica de una empresa.

Esta falta de visibilidad puede generar puntos ciegos. Una impresora con firmware desactualizado puede quedar expuesta a vulnerabilidades; un dispositivo que almacena información sin cifrar puede conservar documentos sensibles; y la gestión fragmentada de una flota puede dificultar la detección de configuraciones inseguras o equipos comprometidos. Incluso los documentos olvidados en una bandeja de salida representan una forma más sencilla, pero igualmente concreta, de exposición de información.

El sector de la salud permite dimensionar con claridad la relevancia de este tema. En un hospital o una institución médica, las impresoras intervienen en numerosos momentos del proceso de atención: desde los documentos de admisión y las recetas hasta los resultados de laboratorio, las historias clínicas y las altas. La información que circula por esos dispositivos puede ser altamente sensible y, al mismo tiempo, su disponibilidad resulta determinante para sostener los procesos cotidianos de atención.

En Argentina, esta discusión también tiene una dimensión normativa. La Ley 25.326 de Protección de Datos Personales considera la información relativa a la salud como un dato sensible y establece la necesidad de adoptar medidas técnicas y organizativas para garantizar la seguridad y la confidencialidad de los datos personales. La creciente digitalización del sector vuelve aún más importante abordar esa protección de manera integral y contemplar todos los dispositivos y sistemas por los que circula la información.

Sin embargo, este desafío no se limita al ámbito sanitario. Con distintos niveles de criticidad, las instituciones financieras, las entidades públicas, las fábricas y las empresas de servicios también utilizan dispositivos conectados como parte de procesos que involucran información confidencial y operaciones relevantes para el negocio.

Los datos disponibles muestran por qué es necesario ampliar esa mirada. Durante 2025, el Equipo de Respuesta ante Emergencias Informáticas Nacional (CERT.ar) registró 520 incidentes de ciberseguridad en Argentina, un 19 % más que el año anterior. Más allá de las características particulares de cada incidente, la tendencia refuerza la necesidad de revisar continuamente dónde pueden encontrarse las vulnerabilidades dentro de una organización.

Esto exige un cambio de mentalidad. El problema no es la impresora, sino gestionarla como un periférico aislado. El nivel de seguridad de un dispositivo debería definirse en función de su papel dentro de la organización, la información a la que accede y su conexión con el resto de la infraestructura.

Durante el Mes de la Ciberseguridad, gran parte de la conversación suele concentrarse en las amenazas emergentes y en ataques cada vez más sofisticados.

Sin embargo, hay una pregunta más inmediata que debemos plantearnos: ¿estamos protegiendo adecuadamente todos los dispositivos que ya forman parte de nuestras organizaciones?

La madurez en ciberseguridad no depende únicamente de cuánto protegemos aquello que reconocemos como crítico, sino también de nuestra capacidad para identificar y gestionar los puntos ciegos antes de que alguien más los encuentre.


(*) Mateo Figueroa: Director General, HP Inc. Latinoamérica