El futuro del ERP: de la orientación a la autonomía, con menos pantallas y más inteligencia

Escribe Gustavo Moussalli, vicepresidente sénior de Oracle NetSuite para América Latina

Piensa en la última vez que usaste un GPS para llegar a algún lugar. Ingresaste el destino, comenzaste a conducir y, durante la mayor parte del trayecto, simplemente te olvidaste de él.

Mientras tu atención estaba en el camino, el sistema monitoreaba el tránsito, calculaba la ruta y la ajustaba cuando algo cambiaba. Solo intervenía cuando tenía algo útil que decir: había un desvío, una salida cercana o un camino más rápido.

Lo que hace tan útil esta experiencia es la posibilidad de seguir adelante sin tener que consultar la tecnología a cada instante.

Esa expectativa de simplicidad también comienza a ganar espacio en el software empresarial, impulsada por la inteligencia artificial.

Durante décadas, utilizar un ERP significó acceder al sistema para ingresar información, encontrar la pantalla correcta, consultar un informe o identificar una excepción. Una parte importante del trabajo consistía en buscar qué requería atención.

Ahora, esa relación comienza a cambiar. La IA puede reconocer patrones, anticipar riesgos y destacar situaciones que requieren una decisión, como una posible falta de inventario o un cambio inesperado en el flujo de caja.

Y hay un siguiente paso. En la movilidad, el paso de las indicaciones de un GPS a las posibilidades de un auto autónomo ilustra una evolución: además de recomendar caminos, la tecnología comienza a ejecutar determinadas acciones. En el software empresarial, los agentes de IA también abren nuevas posibilidades de actuación, dentro de objetivos, reglas y permisos definidos por la empresa y con supervisión humana.

Para las personas, esto puede significar menos tiempo navegando entre pantallas y siguiendo cada etapa de un proceso, y más atención a las prioridades, las excepciones y las decisiones que requieren criterio humano. Para las empresas, exige claridad sobre qué se puede delegar y cuándo debe intervenir una persona.

El ERP no desaparece: puede estar haciendo más trabajo que nunca. Lo que cambia es la necesidad de interactuar continuamente con él.

El verdadero valor de la tecnología no está en cuánto tiempo pasamos utilizándola, sino en todo lo que podemos lograr gracias a ella.

(*) Gustavo Moussalli: SVP de Oracle NetSuite para América Latina