Ciberseguridad en tiempos de inteligencia artificial: los atacantes ya juegan con ventaja
3 de Noviembre de 2026Escribe Sergio Oroña, CEO de SparkFound
La inteligencia artificial está transformando la manera en que trabajamos, producimos y hacemos negocios. Pero también está cambiando radicalmente el escenario de la ciberseguridad. Hoy, los ciberdelincuentes cuentan con herramientas que les permiten identificar vulnerabilidades, desarrollar ataques y automatizar procesos a una velocidad que hasta hace poco parecía impensada.
El tiempo que transcurre entre el descubrimiento de una vulnerabilidad y su explotación es cada vez menor. En 2020, ese proceso podía llevar alrededor de 44 días. Hoy, algunos ataques pueden concretarse en apenas 48 horas. Incluso existen casos en los que los sistemas son atacados antes de que se publique el parche que corrige la falla.
Este cambio plantea un desafío enorme para las organizaciones: el margen para detectar, analizar y responder se está reduciendo a su mínima expresión.
Uno de los principales problemas es que ya no alcanza con protegerse de las amenazas conocidas. La IA permite encontrar nuevas puertas de entrada, explotar errores que antes podían pasar inadvertidos y escalar ataques de manera automatizada. A esto se suma el crecimiento de los agentes de inteligencia artificial dentro de las propias empresas, que muchas veces operan con accesos y permisos sin una supervisión adecuada.
El riesgo no está solamente en los grandes ataques informáticos. Muchas filtraciones se producen a partir de fallas aparentemente menores: consultas a bases de datos sin límites adecuados, accesos mal configurados o funciones legítimas utilizadas de manera abusiva. No todas las amenazas requieren vulnerar un servidor para comprometer información sensible.
Frente a este escenario, las empresas necesitan cambiar su enfoque. La seguridad informática no puede limitarse a instalar herramientas, realizar auditorías ocasionales o reaccionar cuando ocurre un incidente. Tiene que convertirse en una capacidad permanente de vigilancia y respuesta.
Esto implica conocer en todo momento qué sistemas están expuestos, priorizar las vulnerabilidades que efectivamente están siendo explotadas, aplicar correcciones con rapidez y monitorear los entornos tecnológicos las 24 horas. También requiere establecer controles sobre los agentes de IA, gestionar sus identidades digitales y limitar sus permisos al mínimo necesario.
Sin embargo, existe una brecha importante entre la velocidad que exige el nuevo escenario y la capacidad real de respuesta de las organizaciones. En Argentina, la mayoría de las pequeñas y medianas empresas no cuenta con equipos especializados ni con centros de operaciones de seguridad propios que puedan monitorear sus sistemas de manera continua.
Construir una estructura de estas características implica inversión, tecnología y profesionales especializados. Por eso, los modelos de ciberseguridad gestionada aparecen como una alternativa cada vez más relevante: permiten acceder a capacidades de monitoreo, detección y respuesta sin tener que desarrollar toda esa infraestructura internamente.
En SparkFound creemos que la ciberseguridad debe dejar de ser un privilegio reservado a las grandes corporaciones. Con soluciones como SparkProtect+, buscamos acercar capacidades de protección y cibervigilancia 24x7 a organizaciones de distintos tamaños, con un modelo de servicio de abono mensual.
La inteligencia artificial no es solamente una nueva herramienta para los atacantes. También puede ser una aliada fundamental para anticipar amenazas, correlacionar eventos y acelerar las respuestas. Pero la tecnología, por sí sola, no alcanza: necesita procesos, especialistas y decisiones humanas detrás.
El desafío ya no es solamente evitar que un atacante entre. Es poder detectarlo a tiempo, entender qué está haciendo y actuar antes de que el daño sea irreversible.
Los atacantes ya trabajan las 24 horas, con inteligencia artificial y sin esperar a que las empresas estén preparadas. La pregunta es cuánto tiempo más pueden permitirse las organizaciones seguir reaccionando tarde.
(*) Sergio Oroña: CEO de SparkFound












