No me gusta el botón
24 de Mayo de 2011Hace unos días, ocurrió un incidente en la Web: apareció un virus con el nombre No me gusta. Esta funcionalidad fue utilizada por grupo de atacantes informáticos para propagar una falsa amenaza. Por Sebastián Bortnik
Para aquellos que no estén enterados, debo comenzar este espacio describiendo un incidente ocurrido hace unos días relacionado a Facebook: el botón No me gusta. Se trata de una funcionalidad que miles de usuarios en todo el mundo han venido solicitando para la red social más popular, la cual fue utilizada por un grupo de atacantes informáticos para propagar una falsa amenaza. La idea fue muy sencilla: hacer creer a los usuarios que era posible agregar el botón “no me gusta” al perfil de Facebook.
Si el usuario caía en la trampa, y seguía las instrucciones paso a paso que se indicaban en la web maliciosa, automáticamente el mismo era direccionado a un sitio Web de suscripción a mensajes de texto (SMS) con publicidades; servicios para los cuales es muy difícil solicitar la baja del mismo. Además, automáticamente el usuario que caía en la trampa propagaba un mensaje entre todos sus contactos haciendo que todos sus amigos sean potenciales víctimas del mismo incidente.
¿Cuál era la realidad? Dicho botón no existe, Facebook nunca anunció tal funcionalidad, y el mensaje se propagó masivamente por la red social, por lo tanto el atacante logró que muchas víctimas terminen suscriptas a un servicio de mensajes publicitarios al celular.
No me gusta cuando ocurren este tipo de incidentes. Para muchos, revelan la “ingenuidad” (reemplace por cualquier palabra con igual sentido) de los usuarios en el uso de la computadora. “Es un tema de sentido común”, suelo escuchar entre mis colegas con frecuencia. No me gusta decirlo, pero no estoy de acuerdo. Más que de sentido común, a mi criterio es un tema de información. Este tipo de incidentes, y la masividad con la que logran el éxito, revelan que los usuarios, en general, aún no son conscientes que detrás de estos botones, puede estar en juego su información, sus sistemas o su dinero.
| Sebastián Bortnik se desempeña actualmente como coordinador de Awareness & Research para Latinoamérica de ESET, dedicada al desarrollo, investigación y comercialización de soluciones de protección antivirus y seguridad informática. Anteriormente, se desempeñó como jefe de Sistemas en una empresa de telecomunicaciones y, posteriormente, fue consultor y especialista de seguridad de una compañía dedicada a infraestructura. Posee especializaciones en redes y seguridad de la información. |
No hay sentido común si no hay información. Imagino a una persona de un recóndito pueblo del interior del país, llegando a la gran ciudad y sentándose en un bar; colocando su dinero encima de la mesa. Muchos transeúntes pensarán que no está utilizando su “sentido común”: es peligroso dejar el dinero al alcance de cualquiera. Pero, ¿quién puede culpar a esta persona, que desconoce cuáles son los peligros afuera de su seguro pueblo?
A mi criterio, en Internet pasa lo mismo. Conforme que sigamos educando y concientizando a los usuarios en los peligros y amenazas informáticas en la web, estos comenzarán a tener los cuidados que deben tener, y que nuestro sentido común nos dicta.
A los usuarios que estén leyendo esta columna en este momento, es bueno que lo sepan: los mensajes que se propagan por Internet, ofreciendo con demasiada simplicidad aquellos que estabas buscando, es muy probable que sean una amenaza. Si fuiste tentado hace unas semanas para ver un video de la prometido de la Boda Real, cometiendo una infidelidad, es probable que estés infectado con malware. Si quisiste ver el video de Osama Bin Laden muerto, que nadie había transmitido, también es posible que un troyano esté robando información de tu computadora. Si quisiste agregar el botón no me gusta a tu Facebook, es probable usted, o alguno de sus contactos, esté recibiendo molestos mensajes de texto en su dispositivo móvil. No me gusta decepcionarlos, pero es probable que Internet no tenga todas las soluciones que esperamos, y el botón no me gusta es un claro ejemplo de ello. ¡A cuidarse!
Más información: www.eset-la.com.













