Los chicos y los riesgos de Internet

Padres y docentes deben acercarse al uso de la computadora para comprender la realidad que viven los jóvenes nativos digitales, para quienes la “compu” o el celular es un elemento más de su entorno que tienen absolutamente naturalizado. Por Federico Pacheco

Los riesgos a los que están expuestos los chicos en la Web están agravados por la edad. La vulnerabilidad de los más jóvenes radica en la falta de información sobre el uso crítico de la herramienta tecnológica, el escaso control parental, la velocidad con la que se produce el intercambio de información, entre otros. Parte de la responsabilidad de un ciberataque muchas veces está radicada en no detectar a tiempo indicios de anormalidad en el uso cotidiano de Internet.

Los usuarios, chicos y grandes, deben aprender a no obedecer las órdenes de la computadora sin antes preguntarnos “¿Está bien que yo entregue todos mis datos?” o “¿Esta página es segura?”.

La seguridad informática no es un problema de un solo sector, no existe un único enfoque para la seguridad y la educación es la clave del cambio. Por este último motivo, padres y docentes deben acercarse al uso de la computadora para comprender la realidad que viven los jóvenes nativos digitales, para quienes la “compu” o el celular es un elemento más de su entorno que tienen absolutamente naturalizado. Así como enseñamos a los chicos a cruzar la calle, también tenemos que explicarles cómo usar Internet de manera segura.

Con respecto a los ejemplos de vulnerabilidad, vale destacar que nueve de cada 10 niños de edades comprendidas entre los 8 y 16 años, accedieron a pornografía en Internet. En la mayoría de los casos, el acceso a este tipo de contenidos se dio a través de búsquedas en la Web sobre temas que no tenían nada que ver. Lo que pueden hacer los adultos como medida preventiva es bloquear el acceso a este tipo de contenido al personalizar las restricciones al antivirus.

Si bien algunos gobiernos del mundo tratan de regular los contenidos que pueden estar en la red, el resultado es precario. Y aún así cuando el contenido esté absolutamente regulado, pueden existir espacios en donde no llegue la ley dado el dinamismo y versatilidad de la Web. Es así que la principal responsabilidad sobre la seguridad en Internet recae sobre los padres y la educación de los chicos.

Ante la constante duda de los padres sobre cómo avanzar sobre esta situación, la primera alternativa consiste en entablar un diálogo con los chicos. La primera regla consiste en enseñarles a los chicos a proteger su identidad: mantener los passwords en secreto y no compartirlos con nadie más que con sus padres. También explicarles que no es bueno dar información personal o familiar a desconocidos, como dirección, nombres de sus padres, números de teléfonos, ya que es imposible determinar a ciencia cierta quién está del otro lado de la pantalla.

Federico Pacheco es gerente de Educación e Investigación de ESET Latinoamérica. Docente de la materia “Seguridad Informática” en la Universidad Tecnológica Nacional. Cuenta con dos libros publicados, decenas de artículos para revistas nacionales e internacionales y gran cantidad de material educativo para diferentes instituciones y para la comunidad en general. Además, trabajó como responsable de seguridad de la información en el Ministerio de Planificación Federal y en diferentes proyectos para distintas consultoras de seguridad.

Si el niño está conversando por MSN, Facebook o cualquier medio con alguna persona que no conozca, antes de planear un encuentro debe pedir consejo a los padres. Es la regla de “no hables con extraños” aplicada a la Web. Si va a compartir fotos o videos en Internet, es importante que bloquee la seguridad para compartirla únicamente con las personas que quiere que vean esas fotos.

De la misma forma, no es aconsejable que pongan fotos insinuantes, con poca ropa o provocativas. A los chicos se los debe prevenir de que en caso de que algún desconocido le haga alguna propuesta extraña o le pida hacer algo que no quiere, debe poner en aviso a sus padres o a algún adulto.

Es importante que los chicos sepan detectar también los virus o malware que circulan por la Web. Si la computadora se comporta de manera rara, deben avisar a sus padres para que la hagan reparar o limpiar de virus.

Los padres deben comprender que la prevención es la única salida. Prohibir el uso de la computadora o teléfono móvil es el equivalente a lanzar a los niños y adolescentes a experimentar lo prohibido. Si para ellos es natural el uso de las nuevas tecnologías, también debe serlo para los mayores. Los adultos que no sean muy activos cibernautas deben desdramatizar el uso de Internet y entender que es una esfera más en la cual se debe enseñar a los chicos cómo manejarse.