Importaciones, industria local y balanza comercial

Por Sebastián Premici
Durante los primeros meses del año, se ampliaron las Licencias No Automáticas donde quedaron incluidos varios productos tecnológicos

El tema de las importaciones, la industria local y el sostenimiento de la balanza comercial conforman un complejo rompecabezas de medidas de política económica que entusiasma a algunos sectores, y a otros les pone los pelos de punta. La balanza comercial registró un superávit de 280 millones de dólares en diciembre del año pasado, y cerró el 2011 con un saldo positivo de 10.347 millones de dólares, una caída del 11 por ciento respecto del valor de 2010. En todo el año, las exportaciones llegaron a 84.269 millones de dólares, una suba del 24 por ciento, mientras que las importaciones acumularon 73.922 millones de dólares, un alza anual del 31 por ciento.

Para este año, el gobierno pretende alcanzar un mismo nivel de superávit comercial (con el agravante de una disminución del comercio producto de la crisis), y como mecanismo para alcanzar tal objetivo impulsó una serie de resoluciones que restringen el ingreso de productos -a través de las licencias no automáticas (LNA)-, lo que supondría un ahorro de divisas. Durante los primeros meses del año, se ampliaron las LNA donde quedaron incluidos varios productos tecnológicos.

En Argentina, como en distintas partes del mundo, los mayoristas en informática, conjuntamente con los resellers, basan su negocio en la importación de productos, el mantenimiento de stocks, y la alta rotación. "Están afectando a toda la economía del país, provocando de a poco una disminución de la actividad y reducciones de nómina cada vez más elevadas, ya que la estructura de cualquier empresa que importa, castigada por los elevados costos, con un dólar quieto y la carga tributaria inédita, es insostenible si el nivel de actividad baja", había dicho un empresario a este medio (ver más). Por eso resultaría lógico que ante un escenario de estas características, se establezcan algunos lineamientos de mediano plazo para que dichos mayoristas puedan tomar precauciones para manejar sus stocks. En definitiva, hacer un poco más previsibles la políticas que restringen las importaciones, sin olvidar que el fin último es el sostenimiento de la balanza comercial.

En este punto, la discusión se complejiza cuando se agrega la idea de una industria tecnológica local, y las promociones fiscales en Tierra del Fuego.

"Menos importados, más origen nacional", fue el título que eligió el diario Clarín para dar cuenta que en el primer trimestre de 2012, las importaciones de celulares habían caído un 19 por ciento. "Con respecto al origen de las terminales, se observa un crecimiento del 56 por ciento, por parte de aquellos producidos en Tierra del Fuego, que pasaron de 1,6 millones de unidades a 2,5 millones registradas este año. En tanto los importados cayeron

La diferencia entre importar y producir en Tierra del Fuego hoy es de casi 20 puntos. "Traer un celular desde Brasil, por ejemplo, tributa un 27 por ciento; desde Tierra del Fuego, es el 7 por ciento", explicó Germán Greco, director de Marketing de Motorola.
estrepitosamente, de 1,5 millones a apenas 50.000", explicaba Enrique Carrier en la nota citada (ver más).

Las políticas de promoción fiscal en Tierra del Fuego han sido en los últimos dos años objeto de criticas y objeciones para vastos sectores económicos. Algunas más constructivas que otras. Antes de avanzar, una aclaración: lo que se hace en la isla no es la panacea, ni tampoco llega a los niveles de Manaos en Brasil. Pero dichas políticas son un buen ejemplo de interpelación hacia la historia industrial del país. Hoy hablamos de sustitución de importaciones, término acuñado en la década de 1930 en una etapa de posguerra, cuando se empezaban a conocer en el mundo las políticas keynesianas, y que tuvieron su apogeo en los dos gobiernos peronistas. Hoy deberíamos hablar de un pleno proceso industrial, pero en el medio acontecieron varios procesos industriales interrumpidos por dictaduras militares, y un proceso de valorización financiera durante la década de 1990.

Concluida esta digresión, una mirada hacia adelante. "En cuanto a Argentina, se han dado los pasos lógicos: las empresas nacionales empezaron con líneas de ensamblado, donde se requiere gran cantidad de mano de obra. Luego siguieron con la instalación de líneas de SMT (armado de las placas electrónicas), y ahora viene el desafío que algunos ya hemos tomado de desarrollo de productos propios", sostuvo Christian Ruggeri, presidente de Corporate Corp, productora de la marca Ken Brown, en una columna de opinión publicada en CanalAR. Y siguió: "La industria nacional acaba de nacer en términos de volumen hace muy pocos años. Para poder tener la libertad de andar y correr por si misma tendrá que darse un contexto que permita convertir empresas que pudieren reemplazar en poco tiempo y con bastante éxito productos importados hacia un escenario de proveedores de productos a otras regiones. Un desafío no menor dado que para esto tendremos sentados en la mesa de negociación antes que nosotros a empresas de oriente que vienen con mayor experiencia y menores costos que los nuestros" (ver más).

En los últimos años, el gobierno encaró una serie de políticas de inclusión digital. El plan Conectar Igualdad, el desarrollo de la televisión digital (TDA), la construcción de un anillo de fibra óptica para ofrecer servicios de telecomunicaciones. Es un ámbito de desarrollo que podría ser ocupado por los
"Fruto de la decisión política de Nación y el trabajo de todos los sectores involucrados en la Provincia, empresas como Lenovo, Hewlett Packard, Blackberry o Samsung, que ciertamente nunca antes se hubieran radicado en la provincia, lo hicieron a partir de la posibilidad que otorgó el Gobierno nacional, cumpliendo con todos los estándares de calidad gracias a la profesionalización de los trabajadores y la inversión en tecnología por parte de las empresas", sostuvo Fabio Delamata, titular del ministerio de Industria de Tierra del Fuego.
empresarios TICs del país. "La industria nacional está en condiciones de fabricar insumos para las empresas tecnológicas. Es cuestión de arrancar", afirmó Claudio Kramer, gerente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas (Cadieel). "Hay mucho por hacer y podemos contribuir a incrementar el contenido nacional", concluyó.

A favor de la industria

El Gobierno dispuso un arancel a la importación de bienes de capital del 14 por ciento para productos que provengan desde afuera del Mercosur y tengan sustituto local, y del 2 por ciento para los que no se ofrecen en el país. Además, se prorrogó hasta fin de año la vigencia del bono fiscal que reciben los fabricantes locales de bienes de capital, equivalente al 14 por ciento de su valor de producción. "Esta es una reforma muy importante, porque a la vez que estamos dando un paso en favor del equilibrio fiscal, al mismo tiempo sostenemos a la industria nacional con una medida contracíclica frente a las circunstancias, no de la Argentina, sino del mundo", señaló Cristina Fernández de Kirchner al hacer el anuncio. En total, son quince provincias beneficiadas.

La recuperación del arancel para la importación de bienes de capital, que había sido llevado a cero durante la década del '90 por el entonces ministro Domingo Cavallo, representa un dique de contención que el bono fiscal sólo sustituía parcialmente. La extensión hasta fin de año de este último régimen busca garantizarles la transición a las empresas productoras locales, para permitirles planificar 2013 en función de los costos de competencia de un nuevo cuadro de situación (ver más).