Counter, la PyME argentina que decidió reinventarse y apostar a la robótica colaborativa
18 de Agosto de 2026Hace cuatro décadas, Counter vendía y reparaba máquinas para contar billetes. Hoy, ante el avance de los pagos electrónicos, sus dueños apuestan por los robots colaborativos y la automatización industrial
Hay tres palabras que resumen lo que significa llevar adelante un negocio en la Argentina: "reinventarse o morir". Quien las usa es Nora Palacios, cofundadora de Counter, una compañía que desde hace 40 años importa, representa, vende y repara máquinas contadoras de billetes, esas que se usan a diario en bancos, casas de cambio y cualquier empresa que tenga que contar efectivo al cierre del día.
En este caso, "reinventarse" no es una metáfora sino una experiencia concreta: la empresa fue adaptándose a los cambios que imponía la fluctuante economía argentina. De los años en que los billetes desbordaban las gavetas de las cajas registradoras, se pasó a un presente donde los pagos electrónicos empujan al papel moneda a un lento camino de extinción.

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Lejos de frenarlos, esa tendencia global llevó a Counter a volver a buscar nuevos caminos. "Hoy enfrentamos un desafío distinto de las crisis a las que estábamos acostumbrados. Ahora no es un tema económico puntual, sino un cambio de costumbres. Crece el uso de tarjetas y de apps mientras el efectivo viene cediendo terreno en todo el mundo", reflexiona Nora, que lleva las riendas de la empresa junto a Rodolfo Carlés, su marido. Se repartieron las tareas: él se encarga de productos y tecnologías, ella administra el negocio.
A la hora de mirar lo que viene, ninguno duda: "El uso de máquinas de contar billetes, que nos hicieron crecer como empresa durante décadas, empezó a tocar un techo, y hace ya un tiempo decidimos no abandonarlo, pero sí sumar opciones".
Una historia de crisis y renacimientos
La búsqueda no es nueva para la pareja. A pocos años de empezar, a principios de los '90, llegó la Convertibilidad y, con la baja de la inflación, la cantidad de billetes en circulación cayó. "También se pulverizó la demanda de máquinas contadoras que importábamos y arreglábamos", recuerda. En pocos meses, la compañía —entonces bajo otra razón social— terminó cerrando y sobrevivió a fuerza de mantenimientos y servicios.
Recién volvieron a crecer cuando la economía dejó atrás la crisis de 2001. "En unos meses aumentó la cantidad de dinero físico e hicimos renacer la empresa, ahora sí bajo el nombre actual". Y empezaron de abajo: "Éramos nosotros dos: Rodolfo con el expertise técnico y yo administraba", rememora Nora. "Nos arreglábamos para hacer todo desde un departamento diminuto: el taller, la oficina y el depósito convivían en apenas 45 metros cuadrados".
"Para 2015 abrimos un local y ya éramos seis personas. Durante la pandemia seguimos creciendo. Hoy somos 27 personas, tenemos tres locales y una flota de catorce vehículos propios". Con esa estructura, asegura, le garantizan a sus clientes de todo el país soporte y asistencia en menos de 24 horas.
Los próximos 40 años: la apuesta por la robótica
El desafío actual, insiste Nora, es distinto de los anteriores: "No es otra crisis económica, sino un cambio de época. El uso del efectivo cede ante las tarjetas y las billeteras digitales. Y nuestro negocio empezó a tocar un techo".
La respuesta fue salir a buscar nuevas ideas. "Con Rodolfo solemos viajar varias veces por año a ferias y expos. Nos sirve para estar al tanto de las novedades del rubro. Hace un tiempo recorríamos una feria industrial en Alemania y, por casualidad, ya cansados y al final del día, entré al pabellón de soluciones robóticas y quedé fascinada", cuenta. Era un terreno que durante años habían descartado, "pensando que eran productos para empresas de Europa o Estados Unidos".
De ese salón surgió la Counter que viene. "Quedamos fascinados por las posibilidades y decidimos abrir una nueva unidad de negocios. El foco es representar y vender todo tipo de robots colaborativos y soluciones de automatización, empezando por rubros como limpieza, logística y empaque, tanto de robots de uso general como algunos diseñados para nichos verticales". Como PyME, además, optaron por soluciones de automatización y robótica aplicada que sirvan tanto a empresas argentinas chicas como grandes, en producción o en servicios.













