Las metas cumplidas de la agenda digital chilena

Mientras gobiernos como el de Qatar ya implementaron la tarjeta nacional electrónica, en Chile se avanza en la Agenda Digital, pero queda algún camino que recorrer


El concepto de gobierno electrónico es conocido por los chilenos. Se define como el uso de tecnologías de información por parte de la administración estatal para mejorar los servicios y las informaciones que se ofrecen a los ciudadanos, junto con aumentar la eficiencia de la gestión pública incrementando su transparencia y participación ciudadana.

Ahora que la red es parte de la cotidianeidad de las personas y empresas vemos que la política del uso de internet en los servicios públicos es masiva. Pocos trámites se realizan aún por ventanilla porque el gobierno electrónico ha dado sus frutos. Pero hay países que nos llevan la delantera, por ejemplo, Qatar que acaba de seleccionar a Gemalto para implementar la solución Coesys eGov 2.0 para gobierno electrónico en ese país.

A través de la tarjeta de identidad electrónica nacional de los ciudadanos cataríes, que funciona como un fuerte dispositivo de autenticación, la solución impulsará el uso y mejorará la seguridad de acceso a Hukoomi, su portal de servicios de administración electrónica nacional. Qatar prevé ampliar el servicio existente con el fin de integrar más de 50 iniciativas de administración electrónica en los próximos años.

Temas pendientes

La solución de Gemalto no requiere la instalación de software adicional por el usuario final, simplemente debe utilizar la tarjeta de identidad electrónica como credencial única y un código personal para autenticarse. Esta tecnología pionera permite ejecutar las aplicaciones de la web en un navegador convencional para acceder sin problemas a una tarjeta inteligente conectada al computador del usuario, mejorando de este modo la seguridad y facilidad de uso de las aplicaciones web.

La gran pregunta es cuánto le falta a Chile para llegar a eso. Un informe de Naciones Unidas ubicó a Chile en el lugar 22 del ranking mundial de gobiernos electrónicos, una buena posición si estamos por encima de Bélgica, Israel y Francia, pero que nos hace preguntarnos si nuestro país ya concretó su fase “informacional” y cuánto falta para terminar la etapa en la que estamos, donde las transacciones y su seguridad aún son puestas a prueba.