Ironías modernas: censura y control en Internet
Por L.M. 4 de Enero de 2005En Arabia Saudí se penará a los que usen la tecnología de Tercera Generación(3G) con fines inmorales. El gobierno presiona para que los contenidos de Internet y el indebido uso de equipos con cámaras no afecten la moral musulmana. "Esperamos que los proveedores de 3G sigan las mismas reglas que los proveedores de Internet. El reto es conseguir que esta tecnología esté en proporción con nuestros valores morales. Habrá leyes y procedimientos a los que el Gobierno recurrirá para el uso de la tecnología, y la gente será castigada por su mal uso", expresó el director general de información tecnológica de la CITC, Ahmed Sindi
La sociedad suele tener distintas formas de controlar a sus ciudadanos. Muchas veces la tecnología -que podría servir para facilitar las relaciones humanas- se pone al servicio de la opresión. Tal es caso de Arabia Saudí donde se castigará a cualquiera que utilice los móviles de tercera generación (3G) para propósitos calificados de inmorales en el reino musulmán.
Fue una decisión de la Comisión de Comunicaciones e Información Tecnológica (CITC) y se estableció tras el otorgamiento de la primera concesión para la utilización de teléfonos móviles 3G en el reino petrolífero. La empresa beneficiada fue al operador de móviles Ettihad Etisalat.
El inconveniente se desató ya que los móviles de tercera generación pueden acceder a Internet desde cualquier lugar, algo que no fue bien aceptado por el estado que actualmente posee el control estricto de todo lo que circula por esa red.
"Esperamos que los proveedores de 3G sigan las mismas reglas que los proveedores de Internet. El reto es conseguir que esta tecnología esté en proporción con nuestros valores morales. Habrá leyes y procedimientos a los que el Gobierno recurrirá para el uso de la tecnología, y la gente será castigada por su mal uso", dijo el director general de información tecnológica de la CITC, Ahmed Sindi.
En sociedades tan represivas como estas, la ubicuidad que proporcionan miles de teléfonos con cámara no es bien recibida. De hecho, la prohibición sobre la utilización de este tipo de equipos fue "levantada" hace poco. El epicentro del problema era que los líderes religiosos decían que su uso invadía la privacidad, particularmente la de las mujeres. Por ejemplo, en los casamientos y en las escuelas de niñas se usaban teléfonos con cámara para tomar y distribuir fotografías de mujeres sin velo. Las estrictas reglas islámicas de Arabia Saudí establecen que las mujeres deben cubrir su rostro en público.
Ettihad Etisalat, segundo operador de móviles en Arabia Saudí, pagó unos casi 150 millones de euros por la licencia 3G. La firma se desentendió de la posibilidad de que la tecnología pudiese ser utilizada de forma inmoral: "Ayudaremos al progreso pero nunca a que se cometa una falta", dijo el gerente general Jalid al-Kaf.













