El cuidado de la privacidad en redes sociales estas vacaciones
3 de Febrero de 2012Los delincuentes utilizan el recurso de Open Source Intelligence (OSINT), mediante el cual obtienen información de interés a través de fuentes abiertas y públicas
Las vacaciones representan ese periodo tan esperado por toda persona que busca alejarse de toda la vorágine laboral o simplemente alejarse un poco del caos que puede representar la cotidianeidad.

Sin embargo, en una sociedad “hipercomunicada“ y muy dependiente de la tecnología informática, esas vacaciones pueden transformarse en “potencialmente peligrosas” si no se tiene presente ciertas buenas prácticas de seguridad que, a pesar de constituirse en primera instancia a través de medios informáticos, pueden derivar en delitos convencionales que escapan del ámbito computaciona.
¿Cómo es esto? Jorge Mieres, analista investigador de Kaspersky Lab advierte sobre el tema y comienza analizando la ecuación Facebook + OSINT (Open Source Intelligence) = Vacaciones potencialmente peligrosas.
Sin lugar a dudas Facebook es la red social más popular y, por ende, la más empleada por millones de personas en todo el mundo. Pero esta popularidad representa también un riesgo latente donde el condimento “privacidad” es uno de los más críticos; sobre todo cuando no comprendemos del todo su alcance e impacto como parte del ciclo social diario donde la información mueve la balanza a favor de quien la tenga.
Inteligencia abierta
Por otro lado, OSINT corresponde al acrónimo de Open Source Intelligence, un recurso mediante el cual se busca obtener información de interés, lo que en algunas comunidades se conoce como Inteligencia, a través de fuentes abiertas y públicas. ¿Qué significa esto realmente? Básicamente la posibilidad de obtener información relevante sobre un blanco potencial, en primera instancia, sin hurgar demasiado y sin mucho esfuerzo.
“Imagínese la siguiente situación hipotética”, dice Mieres: Soledad y Carlos, unos queridos amigos, están ansiosos por disfrutar de esas merecidas vacaciones, de hecho tanto que todos los días cuentan, cada uno por su lado, sobre esa ansiedad a través de su muro en Facebook.
Soledad dice: “faltan solo tres días para irme de vacaciones”, mientras Carlos nos cuenta que estará por las playas de Punta del Este (Uruguay) durante siete buenos días; Soledad también nos cuenta: “que el vuelo saldrá desde el aeropuerto de Ezeiza (en el caso de Argentina)”, y Carlos que lamenta dejar “sola” su reciente adquisición, junto a la imagen de su nuevo auto estacionado frente a su casa, agregando también: “estos son los momentos por los cuales me arrepiento de no tener un perro en casa”. Todo esto y mucho más en tan solo un día de Facebook.
A los ojos de la cotidianeidad que representa Facebook (y cualquier otra red social), estos ejemplos son “algo normal”, pero no tanto para quienes constantemente buscan víctimas potables para cometer delitos no-informáticos entre la información que existe en cada uno de los diferentes perfiles. Ahora cualquier persona que mire el perfil de Soledad y/o Carlos, podrá estar en antecedentes de su situación, con información detallada que puede ser usada por los delincuentes. El resultado mezclando los condimentos de la ecuación es “vacaciones potencialmente peligrosas”.
Siempre habrá alternativas y estrategias maliciosas que buscan romper esa privacidad. Para mitigarlo también existen soluciones de seguridad. Pero una cuota muy importante en términos de privacidad depende sólo de nosotros, donde una segunda fórmula podría ser: cuanto menos información se exponga, menos expuesto estaremos y más seguros de no ser una víctima más dentro del ciclo delictivo.













