Amazon pagará cuantiosa multa

Amazon.com llegó a un acuerdo amistoso con los abogados de un estudiante de EEUU que se había quejado contra la librería 'online', después de su edición de '1984' de Orwell 'desapareciera' de su libro electrónico Kindle

Bajo los términos del acuerdo, Amazon pagará 150.000 dólares a los abogados del joven, Justin Gawronski, y prometió no volver a eliminar futuras ediciones de libros electrónicos comprados por sus clientes.

El pleito

Todo comenzó cuando la librería digital, Amazon y el fabricante de un lector portátil de los mismos, Kindle, retiraron de su catálogo dos libros de George Orwell («Rebelión en la granja» y «1984») al no tener los derechos de distribución y considerarse estar copias pirata.

Lo relevante de esta medida, es que también decidieron retirar los libros de las bibliotecas personales de los lectores, esto es, de los dispositivos de aquellos quienes habian previamente adquirido el material. Aunque el equivalente a su gasto fue remunerado (5 dólares), las notas que estos tenían en su lectura, se perdieron junto con los textos.

Caso concreto

Justin Gawronski se quejó porque Amazon no sólo le privó de su edición del clásico de George Orwell '1984', sino también de todas las anotaciones que él mismo había hecho en el libro, como parte de la tarea de vacaciones.

Los abogados del joven argumentan que al eliminar el contenido, Amazon violó el contrato que tenía con sus clientes. "La compañía no tiene derecho a eliminar los libros electrónicos de las Kindle y los iPhone de sus consumidores, al igual que tampoco (tiene derecho) a quitarles los libros en papel que vende y distribuye a sus consumidores", dice la demanda.

La librería virtual ya se ha comprometido a devolver a todos sus clientes las ediciones electrónicas de los libros que se hayan suprimido, con las notas que hayan adoptado.

La Alarma

La medida también despierta toda clase de inseguridades y muestra los problemas del control absoluto de dispositivos electrónicos por parte de las empresas.

Lo curioso es que recién los usuarios se dan cuenta que los libros digitales por los que cobra Amazon no los están comprando, sino que pagan por un derecho de disfrute de los mismos dentro de una condiciones bastante concretas (por ejemplo, no replicar, no leer en otros aparatos, etc.), no es una venta ni un alquiler, es otro negocio.


Más información: amazon.com.