¿Qué negocia Argentina en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información?
Por Sebastián Premici 11 de Octubre de 2005Entre el 16 y 18 de noviembre, tendrá lugar en Túnez la segunda fase de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI). Nadie espera mucho de lo que ocurra durante el evento. Las discusiones de fondo están más relacionadas con la realidad del día a día de cada país. Básicamente, lo que se plantea es un nuevo modelo de sociedad con su correspondiente modelo de comercio, donde la educación, la comunicación, la información, el entretenimiento y el mismo comercio reciben un denominador común: son servicios. En este contexto, ¿qué es lo que estará negociando Argentina en la CMSI?
La segunda fase de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (y el conocimiento) tendrá lugar en Túnez, entre el 16 y 18 de noviembre, y se discutirán públicamente dos aspectos que quedaron pendientes de la primera fase, realizada en 2003: la gobernanza de Internet (¿quién gobierna la red de redes) y la financiación para el acceso a esta sociedad por parte de los países en desarrollo. ¿Por qué es importante este acontecimiento organizado por la ONU y la Unión Internacional de Telecomunicaciones?
En diciembre (entre el 13 y 18), la Organización Mundial del Comercio (OMC) organizará una reunión en Hong Kong donde Estados Unidos y la Unión Europea y otros países de Asia y Africa intentarán llegar a un acuerdo sobre las modalidades de liberalización de los sectores agrícolas, industriales y de los servicios.
Por lo bajo se escucha que los países llamados desarrollados están dispuestos a bajar los subsidios al agro, a cambio de que los países llamados en desarrollo, bajen sus subsidios a los servicios y a sus políticas culturales. Por lo tanto, no es muy descabellado pensar que existe una estrecha relación entre lo que suceda en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información y las negociaciones de la OMC. En definitiva, los organismos internacionales están discutiendo de qué manera ordenar comercialmente al mundo. En este contexto, ¿qué es lo que estará negociando Argentina en la CMSI?
Para contestar esta pregunta, Canal AR dialogó con distintos especialistas e involucrados en el tema: Carlos Achiary, director de la Oficina Nacional de Tecnologías de la Información; Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre; Guillermo Mastrini, titular de la Cátedra Políticas y Planificación de la Comunicación de la UBA; Alejandro Piscitelli, presidente de Educ.ar; Guillermo Jaim Echeverry, Rector de la UBA y Henoch Aguiar, ex secretario de comunicaciones de la Nación. A su vez, contamos con la palabra de Gustavo Varela, Director Nacional de Políticas, Tecnologías y Regulaciones de la Secretaría de Comunicaciones del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, quien disertó en el Seminario organizado por Fundación Friedrich Ebert, la semana pasada.
Es muy difícil encontrar una única política o postura que represente a la Argentina ante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. Esto es reconocido por la mayoría de los que participan de las reuniones previas a Túnez. "La cumbre es una cuestión declarativa de la ONU, que busca llamar la atención sobre el impacto de las TICs en la Sociedad. Por eso, lo que vale es lo que cada país y cada gobierno haga todos los días", indicó Achiary.
-¿No cree que en la CMSI está en juego lo que también se está discutiendo en el seno de la OMC, donde los países desarrollados quieren imponer un modelo de comercialización de servicios?-
- Las distintas realidades hacen que haya diferencias de intereses. Los productores de tecnología no quieren que nadie más produzca tecnología porque les aparecerían nuevos competidores. Las sociedades que pueden quebrar la voluntad de los países desarrollados, son las que se desarrollan armónicamente; es decir, no hay que torcerle el brazo a nadie, sino que cada uno debe buscar su destino. El objetivo es encontrar una solución que no sea impuesta por países desarrollados. No queremos quedar como meros consumidores-, respondió Achiary.
Por su parte, en el seno de la Secom se habla de la recomposición del complejo industrial de las telecomunicaciones, en el contexto de la reindustrialización de la economía. Según Gustavo Varela, "en esta tarea tienen responsabilidad todos los actores nacionales, donde es el Estado quien debe garantizar las condiciones y orientar la acciones para asegurar el éxito de tal empresa. La inclusión de los pobres y excluidos al mercado laboral, por medio de la promoción del empleo y la recuperación de un complejo científico tecnológico al servicio de la industria, también deben ser tema de discusión".
La brecha más nombrada
Un tema central sobre la Sociedad de la Información es la repercusión que posee este debate en el seno de la sociedad: ¿cuán públicas son las acciones que forman parte de la SI?; ¿cuán públicos son los debates? Algunos de los puntos acordados en las distintas reuniones regionales previas a Túnez hacen hincapié en el acceso y la inclusión digital; las escuelas y bibliotecas en línea, los centros de salud en línea, educación electrónica, salud electrónica, entre otros puntos. ¿Cuál es la discusión pública que se ha realizado sobre el tema? ¿Estamos todos de acuerdo con que muchos de estos puntos tengan como protagonistas a un grupo reducido de empresa, léanse, Microsoft, Intel, Telecom y Telefónica? No es por realizar una crítica per se, es una forma de llamar la atención sobre las cosas que se están haciendo sin detenernos a pensar en ello.
- ¿Los distintos planes que lanzan conjuntamente el Estado con Microsoft e Intel (léanse, MI PC, PyMEs en la Red, Alianza por la Educación, Mi primera Laptop, etc) están relacionados con el plan de acción negociado por Argentina para ingresar a la "Sociedad de la Información"?-, preguntó este medio a Alejandro Piscitelli.
- El objetivo del Ministerio de Educación en este tema es la reducción de la brecha digital que se logra a través de cuatro componentes: Equipamiento, contenidos, conectividad, formación docente-, respondió austeramente.
En consonancia con las palabras del presidente de Educ.ar, Guillermo Jaim Echeverry manifestó que en "Argentina debemos comenzar a mostrar que hay otra cosa, que tenemos posibilidad de acceder, a pesar de las barreras económicas. Debemos hacer un esfuerzo para estimular estos proyectos e iniciativas que son esenciales para el futuro".
Son esenciales, ¿pero a costa de qué? Esta es la discusión que falta. Para Henoch Aguiar, ex secretario de comunicaciones de la Nación, el desafío principal se resume en tres tópicos: nuevas capacidades, contenidos y estándares:
"La primera urgencia de cara a los desafíos que plantea la Sociedad de la Información es la de desarrollar nuevas capacidades en los más chicos. En la escuela debería enseñárseles mayores conocimientos discursivos, comprensión de texto, síntesis mental, capacidad de abstracción, que son las condiciones necesarias para dar respuesta a la pluralidad de fuentes que ofrece Internet. Otro tema son los contenidos: la inteligencia argentina no está digitalizada y puesta en red. Y el tercer tema es la necesidad de establecer estándares de los sistemas que compran los países del tercer mundo para ofrecer conectividad en zonas remotas y de esta manera bajar en un 70% los costos de las antenas, si fueran interoperables entre sí".
Los servicios, el nuevo pacto ante la OMC
Una de las principales discusiones que se darán de aquí en adelante son las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio para la liberalización del los servicios. El modelo es más o menos sencillo. Primero los países desarrollados venden infraestructura a los países subdesarrollados, les proveen conectividad para luego ofrecerles servicios. Para Mastrini, el foco de las discusiones y análisis deberían estar puestos en los compromisos que el país tome ante la OMC.
"La Sociedad de la Información está en el marco de esta discusión. Hoy no se habla de comunicación, educación, información sino de servicios. Por su puesto que los debates de la UNESCO por la diversidad cultural son una contrabalanza de la OMC pero si un país no hace lo que se compromete a realizar en el seno de la OMC, seguramente recibirá sanciones económicas fuertes. La UNESCO no tiene poder de sanción y la OMC sí", sentenció Mastrini.
Como dice Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre, el tema central es quién controla el desarrollo y la distribución de conocimiento. Esa es la pregunta que parece que Argentina todavía no sabe cómo responder.
Más información: www.wsis.org.













