De las Políticas Nacionales de Informática al Foro TICs
Por Sebastián Premici 16 de Enero de 2006Manuel Sadosky dejó una marca imborrable en la historia argentina. Desde su colosal tarea de importar al país la primera súper computadora –Clementina- hasta ser el secretario de Ciencia y Tecnología de Raúl Alfonsín, a partir de 1983, donde uno de sus principales logros fue impulsar una Escuela Superior Latinoamericana de Informática (ESLAI), en consonancia con las Políticas Nacionales que en la materia se delineaban en Europa. A continuación presentamos un derrotero que va desde la década de 1970 hasta la formación del Foro TICs, con el merecido homenaje a Sadosky
El 8 de junio de 2005, la Secretaría de Industria de la Nación lanzaba oficialmente el Foro TICs con la intención de unir los esfuerzos de sectores tan complementarios como el software, el hardware y la (micro)electrónica (ver El Hardware, una cuestión de Estado). Este hecho estuvo marcado y lleno de historia; una historia que puede fecharse en 1961 cuando llegó al país la primera súper computadora – Clementina-; la creación de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática (ESLAI) en 1985 y e incluso por un contexto internacional que osaba hablar de Políticas Nacionales de Informática. Ese 8 de junio estuvo presente en la Secretaría de Industria Manuel Sadosky, mentor de la informática en el país y representante de muchos de los hechos mencionados.
Quizás dentro de algunos años Argentina vea los frutos y logros del Foro TICs pero como dijo Gabriel Baum, investigador de la Universidad de la Plata y uno de los coordinadores del Foro de Software y Servicios Informáticos, "si quisiéramos hacer un poco de historia, habría que comenzar por la ESLAI, porque todo salió de ahí" (ver Las necesidades urgentes y a largo plazo de la investigación científica en el país).
De las Políticas Nacionales de Informática a la ESLAI
En la década de 1970, a la vez que se hablaba en el mundo de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) de la mano de un Nuevo Orden Económico, también se hacía referencia a una Tercera Revolución Industrial (3RI) que incluía factores claves como un complejo electrónico-informático, la biotecnología y los nuevos materiales.
Por aquellos años existía en Roma la Oficina Intergubernamental para la Informática (IBI), cuyo objetivo era promover lo que se dio en llamar "Políticas Nacionales de Informática" (al mismo tiempo que en las reuniones de la UNESCO se habla de Políticas Nacionales de Comunicación).
En 1986, el ministro de Ciencia y Tecnología de Brasil, Renato Archer, pronunció un discurso donde marcaba que "el impacto de la llamada revolución microelectrónica acelera el progreso tecnológico en los países avanzados, modificando incesantemente la estructura de producción de varias ramas industriales". En ese mismo país se había creado en 1979 la Secretaría Especial para la Informática, como parte del Consejo Nacional de Seguridad. Entre Dictaduras Militares (tomando en cuenta la perpetrada en 1966 por Juan Carlos Onganía y en 1976 por la triada Videla, Massera, Agosti), Argentina tuvo que esperar hasta la llegada de Raúl Alfonsín para que el Estado Nacional comenzase a ver en la informática (y en la Ciencia en general) una necesidad nacional, con la designación de Manuel Sadosky a cargo de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SeCyT).
El principio del fin
En 1984, por decreto presidencial se creó la Comisión Nacional de Informática, con el objetivo de definir Políticas Nacionales para generar una industria nacional de electrónica; fue también el año en que Alfonsín inauguró las 14º Jornadas Argentinas de Informática (14 JAIIO). 1984 fue también fue el período que dio el puntapié inicial del proyecto que se conoció como Escuela Superior Latinoamericana de Informática (ESLAI).
Pero antes de la conformación de la Escuela, llegó a Buenos Aires una misión brasileña para sentar las bases de la cooperación en el área. De esta manera se dio origen al Programa Argentino Brasileño de Informática (PABI), en cuyo seno se desarrollaron las EBAIs, uno de los medios de acción del PABI, junto con la creación de un grupo conjunto de investigación.
Otro de los medios del PABI fue la ya nombrada ESLAI, un proyecto que comenzó a funcionar en 1985 con el objetivo de constituir un centro de excelencia en docencia universitaria e investigación en informática para toda la región. -¿Cuál es el principal legado de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática?-, preguntó este medio a uno de sus últimos docentes, Gabriel Baum.
- La escuela dejó una buena cantidad de académicos que se fueron del país y volvieron, los cuales hoy están ocupando lugares importantes en empresas y en universidades. Yo creo que marcó un cambio cultural ya que hasta ese momento había muy poca interacción de la Argentina con el exterior a nivel académico, sobre todo en el campo de la computación. Una de sus virtudes es que trajo profesores de primer nivel mundial por semestre a radicarse en la escuela y a dar clases y eso generó un cambio muy notable. Muchos se fueron a estudiar a los mejores lugares del mundo y gran parte de esa gente volvió y hoy está en Argentina. Creo que de alguna manera la idea era producir un cambio académico en la computación. Lamentablemente quedó ahí.
La Oficina Intergubernamental para la Informática de Roma fue la institución que más dinero aportó para su funcionamiento. La infraestructura fue provista por el Estado Argentino y por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires; y parte del equipamiento fue donado por el Gobierno italiano - una red constituida por dos servidores UNIX y 57 PCs-. La UNESCO, por su parte, subsidió la compra de material bibliográfico. Convenios con Italia y Francia permitieron que seis profesores italianos y dos franceses dictaran asignaturas durante un semestre cada uno. La Comunidad Económica Europea otorgó un primer subsidio de U$S 30.000; luego se otorgó otro de U$S 60.000 y en el momento de su cierre se gestionaba un tercer subsidio de U$S 300.000.
En 1988 se produjo la graduación de la primera camada de estudiantes y al año siguiente, la segunda. De los 59 alumnos que conformaron las dos primeras camadas, 54 fueron los egresados. Durante el periodo 1986 – 1989, además de los cursos ordinarios de la Escuela, los mismos profesores dictaron 34 cursos abiertos a la comunidad, a los que asistieron 350 profesionales, docentes e investigadores. En 1990 ya se habían producido 28 publicaciones y 54 presentaciones a congresos. Pero como indicó Baum, todo quedó ahí.
En 1989, en consonancia con lo que venía ocurriendo en Europa y Estados Unidos desde la asunción de Margaret Thatcher (Inglaterra) y Ronald Reagan, respectivamente, Argentina entró en su etapa neoliberal. Con Carlos Menem en la Presidencia de la Nación, Sadosky fue reemplazado al frente de la SeCyT por Raúl Matera, y Carlos Sassali asumió como subsecretario de Informática. Los fondos que estaba esperando el ESLAI fueron "cajoneados", y la institución asistió a un lento período de desaparición, que concluyó en 1990.
Argentina y Latinoamérica poseen un largo historial en la promoción de la informática. Los foros de competitividad quizás sean una evolución desde los procesos iniciados en la década de 1970 o un nuevo comienzo, teniendo en cuento lo retrógradas que fueron muchas de las políticas en educación y ciencia de los últimos años. Quizás, cuando se cumplan los sucesivos aniversarios de la muerte de Manuel Sadosky, quien falleció el 18 de junio de 2005, Argentina esté en condiciones de evaluar si hubo una continuidad con el trabajo iniciado por este humanista o simplemente una vuelta a foja cero, con un largo derrotero por recorrer.
| Honrando a Sadosky La Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos – CESSI- organizó en diciembre de 2005 la entrega de los Premios a la Inteligencia Argentina, en honor al fallecido “padre” de la informática argentina, Manuel Sadosky. A continuación, Canal AR brinda una lista de todos los ganadores: |














