La Inteligencia Artificial como aliado del médico para diagnosticar

Escribe Alejandro Bianchi, Presidente de Liveware

Si bien, en los últimos años el sector salud ha avanzado mucho en la incorporación de tecnología, todavía falta mucho por recorrer en el camino de la transformación digital. Incorporar tecnología para mejorar la experiencia del paciente, optimizar los procesos operativos de manera de poder hacer más eficiente el gasto médico y generar nuevas opciones para ofrecer más servicios son los desafíos que enfrentan las organizaciones de todos los niveles del sistema de Salud.

La tecnología aplicada a la medicina tiene, por ejemplo, en la Inteligencia Artificial uno de sus mayores aliados, no porque vaya a reemplazar a los profesionales de la salud, sino porque puede ser un aliado que potencie la capacidad del médico al momento de diagnosticar y/o seleccionar un determinado tratamiento. También facilitará el seguimiento de pacientes con tratamientos crónicos ayudándolos con la dosificación de sus medicinas y los momentos en que debe adminístraselas y también potenciará la tecnología de diagnóstico por imágenes ofreciendo mayores capacidades para diagnosticar. Tecnologías como RPA, (Robotic Process Automation), son una opción al momento de optimizar procesos administrativos tales como auditorías, facturación, farmacia y muchos otros que hacen a la eficiencia operativa de una institución. Big Data y Analytics ayudarán a la toma de decisiones administrativas y médicas para definir mejores estrategias, que hagan de la vida de los pacientes una experiencia más saludable. Cloud-computing contribuirá al escalamiento de la capacidad de procesamiento para soportar todo lo anterior a costos razonables. Finalmente, Mobile y Omnicanalidad facilitarán el contacto con el médico y la institución casi en tiempo real y en todo momento.

En febrero de 2019, The New York Times publicaba un artículo que mencionaba que un grupo de investigadores de Estados Unidos y China estaban utilizando la inteligencia artificial como solución para las fragilidades humanas que puedan existir cuando un médico da un diagnostico errado. Asimismo, un artículo en Nature Medicine publicado en el mismo mes, detallaba como diversos científicos informaban que a través de un sistema podían diagnosticar de forma automática padecimientos infantiles comunes.

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Son cambios radicales que deberían impactar positivamente en el sistema y más aún en el paciente. Pero son cambios culturales complejos más que tecnológicos para lo cual es necesario que el sistema opere con una visión multidisciplinaria para definir las estrategias que se deberán llevar adelante para concretar una verdadera transformación digital. Un punto debe ser remarcado: estos cambios deben estar centrados en el paciente y esto es un factor crítico de éxito. Toda la literatura que pueda verse sobre el tema coincide en que la centralidad en el paciente es un objetivo superior de la transformación digital en Salud, (la historia clínica personal es un claro ejemplo).

La Argentina, como en muchos otros aspectos del país presenta un panorama “desparejo”. En el ámbito privado, hay muchos avances en este sentido con soluciones disponibles, pero en el ámbito público hay mucho por hacer y tal vez, el desafío más complejo sea la integración entre ambos mundos para poder disponer de una visión de 360 grados de la salud en el país.

El proceso de Transformación Digital no es sencillo y es más complejo a medida que el gap entre la tecnología legada de una institución es mayor con respecto a las nuevas tecnologías digitales. Hay varias maneras de encarar este tipo de proyectos que no solo aplican a salud sino también a otras industrias. Los pasos se basan en trabajar bajo el concepto de desacople digital:
  • Definir visión de transformación.
  • Analizar el gap entre la tecnología legada y la digital
  • Diseñar una arquitectura candidata to be
  • Desacoplar componentes legados críticos
  • Desacoplar datos y crear data lakes para la gestión y la toma de decisiones
  • Crear grupos de trabajo multi-disciplinarios para liderar la transformación y su implantación, (médicos, gestores administrativos y referentes de cada sector de la institución incluyendo IT)
  • Crear una hoja de ruta a mediano y largo plazo, pero accionar en el corto con un enfoque ágil.
  • Ejecutar la hoja de ruta.
  • Sacar lecciones aprendidas y volver a iterar en base a la hoja de ruta
El punto más complejo es cambiar la cultura y tal vez, los médicos deban hacer un importante esfuerzo para incorporar la tecnología en su trabajo.

La tecnología, desde el punto de vista de los beneficios que puede aportar al sistema de salud es una inversión, pero en un país con las carencias que tiene la Argentina, en donde muchas veces el sistema público carece de los elementos básicos para una atención adecuada, puede parecer un gasto innecesario. Es importante destacar que, de la región de las Américas, en 2017 se detectó que solo son cinco los países que invierten en salud, según el mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que es de un 6% de su Producto Bruto Interno (PBI) y nuestro país no está dentro de los seleccionados. Es así como el concepto de política de estado vuelve a estar presente y contemplar los pequeños cambios hacia la transformación digital en una clara alianza entre el sector público y el privado para lograr una mejora sustancial en la experiencia del paciente y la manera más eficiente de aplicar el gasto.

Las inversiones en salud, por su propia naturaleza, son y seguirán siendo grandes consumidores de recursos, es por eso que el uso de la tecnología puede contribuir a gastar mejor y de una forma eficiente.

(*) Alejandro Bianchi: Presidente de Liveware IS


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