¡Trabajadores Informáticos: Uníos!

Escribe Gabriel Baum, Investigador de la Universidad Nacional de La Plata

La desvalorización del mundo humano crece
en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.
(Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos, p. 104).

Recurso Humano, Capital Humano, Fuerza de Trabajo, formas con las que el capitalismo busca eliminar la dimensión humana del trabajador. A mediados del siglo XIX, Carlos Marx describió perfectamente este fenómeno como la alienación del trabajador, quien pierde su condición humana y se convierte en una mercancía, es decir, el trabajador es una determinada cantidad de dinero utilizable, como mano de obra, para la multiplicación del mismo.

El capitalismo new age, con CEOs en zapatillas y bermudas, ha buscado suavizar estas denominaciones por alguna otra más “cool”, como Talento. Pero tampoco son talentos, son trabajadores, alienados de formas más sutiles que sus predecesores de otras épocas, que por cierto generan ganancias –plusvalía, trabajo no pago por el empresario capitalista- cada vez mayores¹.

Hace poco tiempo, los investigadores Mariano Zukerfeld y Andrés Rabosto publicaron un excelente trabajo acerca de la situación de los trabajadores informáticos en Argentina, en el segundo número de la revista Ciencia, Tecnología y Política de la UNLP (Ver https://revistas.unlp.edu.ar/CTyP/article/view/7386).

En dicho trabajo, se destacan las relevantes y valiosas cifras que caracterizan al sector SSI de los últimos 15 años: aumento de la facturación, exportaciones y puestos de trabajo como ningún otro segmento en la economía argentina. Además, en un sector de la llamada “economía del conocimiento” –¿hay alguna que no lo sea?-... Sin embargo, como ha ocurrido a lo largo de la historia, los resultados del gran éxito sectorial no se distribuyen equitativamente. En el artículo mencionado quedan desmentidas algunas “verdades” indiscutidas que forman parte de un cierto sentido común del sector –también extendido por afuera del mismo-, a saber:

  • Los trabajadores del sector SSI ganan muy buenos salarios.
  • La escasez de graduados universitarios constituye un freno para el crecimiento del sector SSI.
  • Los trabajadores informáticos son unos tipos raros, que solo se interesan en la tecnología, y no tienen interés en sindicalizarse u organizarse.

En efecto, a pesar de que sus salarios son más altos que el promedio de la economía, los trabajadores del sector SSI han perdido salario real como ningún otro colectivo laboral desde el comienzo del nuevo siglo hasta la actualidad. En base a números oficiales, queda demostrado que, comparando contra 1998 (un año que suele tomarse como referencia para los salarios durante la convertibilidad) la caída del poder adquisitivo del salario promedio registrado del sector SSI a 2017 oscila entre un 9% y un 30% (dependiendo del IPC que se tome para el período 2008-2015). Es decir, más allá de la buena onda, oficinas amplias y aún gimnasio a disposición, es el único que sector de actividad donde se produjo una caída del poder adquisitivo del salario registrado promedio de todo el sector privado en ese período.

Un reclamo del sector empresario, sostenido en el tiempo, es la escasez de graduados universitarios en las diferentes variantes de las carreras universitarias. Esto parece constituir una traba para el desarrollo del sector, al menos eso dicen las cámaras empresarias. De hecho, el sector empresarial, la CESSI en particular, ha debatido y buscado soluciones a este problema con las universidades –he participado en algunos intentos en los últimos 20 años- hasta ahora con pocos resultados. Uno de los hallazgos del artículo citado es, hasta cierto punto, sorprendente: los trabajadores informáticos con título profesional universitario son los menos premiados entre todos sus pares en todos los sectores de la economía:

Mientras que, para el conjunto de los sectores laborales (agregado), tener un título universitario incrementa en promedio un 50% el salario horario, en el sector de SSI lo hace solo en un 18%. Por otra parte, mientras que en el agregado poseer estudios de posgrado incrementa en promedio un 12% el salario horario frente a quienes tienen estudios universitarios completos, en el sector de software lo hace sólo un 1%.


Una consecuencia de esto es que los informáticos con título universitario tienden a trabajar en actividades de SSI en empresas que no pertenecen al sector. Es decir, no parece que la escasez de graduados universitarios sea un gran problema.

No hay mucho para agregar en este punto…como dicen los norteamericanos: “willingness to pay”.

La tercera observación interesante tiene que ver con la necesidad (o no) de organización sindical de los trabajadores informáticos, motivo principal de este breve texto. Los trabajadores del sector SSI estarían viviendo una suerte de paradoja: por una parte, existe una altísima demanda de sus servicios, por la otra, sus retribuciones por los mismos han caído como en ninguna otra rama de la economía. ¿Cual podría ser la causa de esta notable divergencia? Rabosto y Zukerfeld concluyen que la falta de una organización específica de estos trabajadores es la causa más plausible. La situación, caracterizada por la escasa afiliación sindical, y en caso contrario en la presencia predominante de organizaciones destinadas a otras actividades ha llevado, por lo general, a situaciones desfavorables a los trabajadores, y muy habitualmente a la negociación individualizada de salarios y condiciones laborales.

Hace unos pocos días, en la lista de discusión “Prospectiva TIC” que administro desde hace más de 10 años, se produjo un durísimo debate acerca de este tema, motivada por el artículo que nos ocupa. Más allá de algunos encendidos mensajes y exabruptos, me parece realmente importante destacar las intervenciones de Andrés Rabosto –quien argumentó brillantemente sobre los temas que acabo de repasar- y de Andrea Pujol, cuyas notables intervenciones intentaré resumir en lo que sigue.

Reflexiona Andrea, a partir de una larga y fructífera trayectoria investigando el mundo del trabajo:

No se trata solo de una cuestión salarial, dado que discutir solo ese eje supone una mirada estrecha sobre los procesos de sindicalización. Se trata de lo salarial y de derechos más amplios como la salud laboral, las regulaciones de la jornada de trabajo, de participar de la organización del trabajo para equilibrar las contrapartidas; se trata de la regulación de las carreras, uf... montones de cuestiones. También de regular algunas especificidades de los mercados de trabajo regionales al interior de nuestro país. Se trata también, y muy especialmente, de la colectivización de saberes sobre el oficio, la discusión sobre la calidad del trabajo por parte de quienes lo realizan cotidianamente, las discusiones que abre cualquier espacio sindical sobre lo que es un trabajo bien hecho, la construcción de un ethos del oficio.


Sobre la base de años de trabajo de campo en el sector, continúa Andrea Pujol:

En los inicios de mi contacto con el sector, a inicios del 2000, por composición demográfica de la población de trabajadores, por la naturaleza de la actividad y por el mercado laboral, era esperable que la sindicalización no figurara entre las expectativas de los trabajadores. Hoy el escenario es totalmente diferente y cuando entrevistamos trabajadores que ya llevan entre quince y veinte años o más en el sector, la necesidad de disponer de regulaciones colectivas es una de las prioridades que aparece en las narrativas. En los más jóvenes aparece asociada a la necesidad de regulaciones en los salarios, pero en los trabajadores más antiguos se observa ligada a la necesidad de regular las condiciones de trabajo y las carreras y estrechamente vinculada al desgaste laboral, a la excesiva individualización, a la "soledad", a la sobre exigencia de actualización, a las dificultades para armonizar la vida personal con la laboral; en síntesis, a cuestiones ligadas a los "sufrimientos" que provoca el oficio, muchos de ellos novedosos para quienes hacemos estudios del trabajo en el país.


Ni recursos humanos, ni talentos, los trabajadores informáticos son quienes ponen su saber, ingenio y experiencia, y también su cuerpo, y sobre quienes se construye el gran éxito de la llamada “economía del conocimiento”. No es plausible pensar un futuro satisfactorio del sector SSI o TIC o como quiera llamarse, sin la participación protagónica de los trabajadores como referencia ineludible para pensar políticas, proyectos y programas sectoriales, en todos los aspectos fundamentales. Desaprovechar o desestimar sus saberes, experiencias y opiniones es una verdadera estupidez que no puede seguir ocurriendo.

No es admisible que algún exitoso empresario combata la sindicalización de los trabajadores o persiga a quienes quieren ayudar a organizar a sus compañeros; no es aceptable que algún otro pretenda inventar un sindicato fantasma, o afiliar a los informáticos a gremios ajenos a la actividad, o aún “rosqueando” en el más alto nivel para vetar la personería del sindicato AGC... ¿empresarios del futuro con trabajadores del siglo XIX? ¿es eso lo que buscan los miles de empresarios pymes del sector SSI de la Argentina?

Es necesario que la comunidad informática, de manera amplia y participativa, trabajadores, empresarios, académicos y agentes públicos, pongan en debate esta situación anómala que involucra al menos a 100.000 trabajadores –según la CESSI- pero hasta 400.000 según fuentes oficiales. No es sensato ni razonable que semejante colectivo, que ciertamente ha demostrado estar bien capacitado y ser muy competente, no tenga voz ni voto en las decisiones centrales de esta rama de la economía y la vida social de nuestro país que está llamada a jugar un papel principalísimo ahora y en el futuro, cercano y lejano. Estoy seguro que tanto los miles y miles de trabajadores como la mayor parte de los empresarios pueden encontrar, junto con el Estado, una salida positiva y constructiva a esta situación que ayude, tanto al crecimiento de la industria como a mejorar la situación y la vida de los trabajadores.


¹ Según Forbes, en 2019 las 5 empresas más valiosas del mundo, y 8 entre las top 10 , son del sector TIC. A saber: 1.Amazon (187,905 md); 2.Apple (153,634 mdd); 3.Google (142,755 mdd);4.Microsoft (119,595 mdd); 5.Samsung (91,282 mdd); 6.AT&T (87,005 mdd); 7.Facebook (83,202 mdd); 8.ICBC (79,823 mdd); 9.Verizon (71,154 mdd); 10.China Construction Bank (69,742 mdd)

(*) Gabriel Baum: Investigador de la Universidad Nacional de La Plata


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