La innovación en salud existe en Latinoamérica. El problema es lo que viene después
23 de Abril de 2026Escribe Débora Slotnisky, periodista especializada en tecnología
Estoy en Boston, Estados Unidos, en el marco de Latam Health Champions 2026, un programa de FIFARMA (Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica) y el Tanque de pensamiento INNOS de la Universidad El Bosque, Colombia, que identifica y acompaña soluciones innovadoras en salud de toda la región y las conecta con ecosistemas globales de vanguardia. Este año recibió 234 aplicaciones de 11 países y ocho iniciativas ganadoras se reúnen aquí para conocer los centros de innovación world class. En este marco, recorriendo los laboratorios del MIT se ven instalaciones impecables y equipamiento de última generación, reactivos en abundancia. Pero cuando hablé con los referentes latinoamericanos presentes, la conclusión me sorprendió: el problema no es el laboratorio. Los equipos de la región también están equipados y también tienen ciencia de calidad. El cuello de botella aparece después.
Tres casos que lo ilustran muy bien. Hugo Gramajo representa a ExoMas, una startup de biotecnología argentina que desarrolla soluciones basadas en exosomas (vesículas extracelulares con alto potencial terapéutico) para tratar Parkinson y Alzheimer. En tal sentido, están buscando regenerar neuronas y aumentar la reserva cognitiva. Por su parte, María Cristina Paredes es enfermera con PhD en salud pública y fundó WMAS Nanotechnology Company a partir de una investigación que comenzó en 2018 con fondos universitarios públicos. Su empresa, basada en Santiago de Chile, desarrolló un catéter urinario que combina nanopartículas de cobre para inhibir la adhesión bacteriana sin liberar fármacos al organismo, y, así, evitar infecciones nosocomiales que son muy frecuentes. La tecnología tiene patente, levantaron más de un millón de dólares en financiamiento y están a menos de dos meses de salir al mercado.
En tanto, el primer premio de esta convocatoria se lo llevó PREMIA, acrónimo de Prevención de Cáncer de Mama con Inteligencia Artificial. Su creador, el médico guatemalteco Luis José Aragón Yanes, desarrolló un dispositivo portátil que detecta cáncer de mama de forma rápida y sin dolor usando tecnología termoanalítica e inteligencia artificial. Según menciona, más de 150.000 mujeres son diagnosticadas cada año en América Latina en estadio tardío, no porque el cáncer sea inevitablemente agresivo, sino porque la tecnología no llega a tiempo. A la fecha, cientos de mujeres ya están siendo diagnosticadas con este sistema en Guatemala, y el dispositivo cuesta un 30% comparado con los que se usan tradicionalmente.
Por lo que se puede conversar con los emprendedores, el financiamiento semilla existe y las primeras etapas de largo camino del emprendedor se pueden recorrer. Pero cuando llega el momento de escalar, muchas veces el dinero no alcanza.
El Reporte de Competitividad e Inversión Biofarmacéutica 2025 señala que América Latina promedia 59% en competitividad, contra el 75%–85% de las economías líderes. Las brechas más críticas están en acceso al mercado y protección de propiedad intelectual. Esto significa que no haya marcos que sean lo suficientemente previsibles como para que ingrese el capital de riesgo, que es indispensable para que cualquier start up escale.
Es decir que no estamos ante un problema de talento ni de ideas, sino más bien de ecosistemas que sirvan como plataforma, así como también financiamiento para que estos científicos puedan desplegar su potencial y escalar sus innovaciones desde Latinoamérica al resto del mundo.
(*) Débora Slotnisky: Periodista especializada en Tecnología y speaker sobre Transformación Digital.













