Tecnología digital aplicada al diseño de Indumentaria

No es ciencia ficción, es lo que viene. ¿Alguna vez imaginó que su ropa cumpliría otra función más allá de vestirlo? La Escuela Da Vinci acaba de anunciar su nueva carrera: Diseño de Indumentaria con Tecnología Digital Aplicada

¿Alguna vez imaginó que su ropa cumpliría otra función más allá de vestirlo? Según indica la tendencia, sus prendas contarán con microcomputadoras multifuncionales que generarán diferentes beneficios. Si bien en Argentina es una realidad no muy cercana, sí es un mercado prometedor, según Nora Lima, directora de estudios de la Escuela Da Vinci, institución que acaba de anunciar su nueva carrera Diseño de Indumentaria con Tecnología Digital Aplicada.

La idea ronda en crear moda con una función práctica en beneficio de la salud física, los deportes extremos y por qué no el glamour personal. Un ejemplo fundador tuvo lugar en la exposición NextFest 2004, en San Francisco, cuando investigadores de la Universidad Estatal de Arizona exhibieron dos prototipos de un "traje biométrico" utilizando tecnología electrónica incorporada y fluídicos; el primero para la salud personal y el segundo para camuflaje militar.

Se trata de prendas específicas para el campo de la salud, por ejemplo, orientadas a atender enfermedades, ropa que podría hacer más fácil la vida a personas con discapacidades físicas. Pero también prendas orientadas a lo estético, que combinen un nuevo tipo de materiales e iluminación. En este sentido, los científicos creen que tendrá mucho éxito la ropa que cambia de colores o exhibe dibujos bajados de Internet, para cambiar de una mejor forma el estilo y el diseño.

La nueva carrera de Da Vinci ya fue aprobada por la Secretaría de educación este año, e iniciará en el ciclo lectivo 2007 con materias cuatrimestrales. "Es una carrera que intenta poner la tecnología al servicio de la indumentaria. Nuestra idea es especializarnos con el tiempo, y hacer hincapié en lo que se denomina ropa inteligente", comenta Lima.

Según Nancy Díaz, coordinadora de la carrera, este concepto está basado no solamente en las texturas de las prendas, sino también en el uso de sensores que se pueden utilizar por temas de salud y seguridad, para hacer deportes y estar alerta de algunos indicadores físicos. "Buscamos poner la herramienta tecnológica al servicio de algún área específica o para potenciar la creatividad de los alumnos", agregó Lima.

- ¿Cuál es la intervención puntual de las herramientas digitales en este tipo de diseño?

Díaz: La idea es que el conocimiento que se adquiera sea amplio, y que pueda desarrollarse en otras áreas. Se va a enseñar todo lo que tiene que ver con materia textil, para el desarrollo de los tejidos de las materias primas. Del desarrollo de la moldería hasta la producción final, en el área de diseño e indumentaria más dos áreas específicas que tienen que ver con la producción y confección de dos tipos de líneas: industrial o artesanal. En cada una de estas áreas se incorpora la tecnología, las herramientas tecnológicas que simplifican el trabajo.

- ¿Existe ya ropa inteligente en el país?

Díaz: Este tipo de productos se viene desarrollando desde el 2004. A nivel nacional una empresa está trabajando específicamente en lo que hace a la ropa deportiva, sobre todo para los deportes de alta exigencia. Y algo que se aplica son textiles vinculados con el control de la temperatura, con la aplicación de nanotecnología y de biotecnología. Por otro lado, la aplicación de sensores, en lo que es microtencología. En Argentina se está tratando de desarrollar, hay proyectos que está llevando adelante el INTI. Es muy amplia la faceta de posibilidades para producir. La ropa inteligente es aquella que más allá de vestirte, cumple una función específica.

- ¿Cómo fue que decidieron incluir esta carrera en la institución?

Lima: Nosotros nos dedicamos a meternos en nichos o áreas en las que se necesitan profesionales. Buscamos aquellas falencias en cuanto a la formación de profesionales para poder cumplirlas. Siempre vinculadas al diseño.

Díaz: El problema que detectamos, luego de un estudio, tiene que ver con la imposibilidad de las empresas que desarrollan estos productos en Argentina de incorporar nueva tecnología. El tema es que no hay profesionales capacitados. Entonces eso genera la imposibilidad de exportar al exterior. Y desde que la UNESCO declaró a Buenos Aires como Ciudad del Diseño ha quedado una propuesta mucho más abierta de lo que es el diseño argentino en el área textil.


Más información: www.escueladavinci.net.