Radiodifusión: una batalla de primera plana

La prensa escrita reaccionó de forma ambigua ante la entrada de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual al Congreso. El caldeado ambiente entre directivos de multimedios y el Gobierno entró en una etapa decisiva

Finalmente, el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual llegó al Congreso, desatando la polémica mediática. Las diferencias entre los que están a favor o en contra del texto elaborado por el oficialismo salieron a la luz en los matutinos del viernes pasado, luego de que la presidenta Cristina Fernández firmó el mensaje presidencial que aprobaba el ingreso de la norma a la Cámara de Senadores.

Cristina Fernández durante el anuncio en Casa de Gobierno

Tras más de tres meses de conferencias y debates por todo el país, la norma que pretende reemplazar a la Ley de Radiodifusión, sancionada durante la última dictadura militar se ubicó en las portadas de los diarios más populares de Argentina, dando cuenta de la disconformidad de algunos de los grandes grupos ante la norma del kirchnerismo.

En primer lugar, Clarín dio por sentado que la ley servirá “para controlar a los medios” y afirmó que “el Gobierno quiere avanzar sobre la prensa independiente”. En la bajada de la nota desmintió el discurso presidencial, aclarando que no es la primera gestión que presentó un proyecto para reemplazar la regulación vigente y marcó la reiteración de la estrategia de la Presidenta de usar a los desaparecidos para impulsar una iniciativa.

A la derecha de la fotografía, que mostraba los festejos frente a la Casa Rosada al momento del anuncio, se ubicaron cuatro apartados relacionados con el tema. El primero de ellos perteneciente a Ernestina Noble, directora del Grupo Clarín, quien aseguró que “ningún apriete torcerá nuestro compromiso con la sociedad”. Los tres restantes daban cuenta del análisis editorial del matutino y del rechazo unánime de la oposición, que reclamó que se debata luego del recambio legislativo de diciembre.

Por su parte, La Nación señaló que el lanzamiento se realizó con duros ataques a la prensa, y lo confirmó con una cita de la mandataria, que durante su discurso afirmó que “la libertad de expresión no puede convertirse en libertad de extorsión". Otro de los elementos tomados del anuncio presidencial fue la mención del “suprapoder” de los medios, que por sobre los de la Constitución “arranca decisiones a través de la presión”.

Seguido a la nota principal, se mostró un análisis que hizo referencia a la posición del Gobierno frente al trabajo periodístico, definido como “una maldita presencia”. En el breve resumen de la portada, se señaló que los funcionarios sólo hacen uso de la prensa para difundir lo que necesitan, y que esto es la mejor receta para lograr la defunción de los informativos.

En su primera plana, La Razón publicó un titular que hacía a referencia a un “proyecto para amordazar a los medios”, y por si quedaba alguna duda aclaró que se trataba de la ley de Radiodifusión. También hizo referencia al “todo triunfalista” con el que fue anunciada la medida cuando al mismo tiempo se informaba de más ataques al Grupo Clarín.

El miedo es el mensaje. Esas fueron las palabras de Crítica de la Argentina para describir la incertidumbre que generará la implementación de la normativa en el mapa de medios actual. En uno de los apartados que aparecen dentro de la fotografía que muestra a Fernández sosteniendo un televisor y una radio, puede leerse que la intención no declarada del Gobierno es reducir el poder de los grupos que hoy concentran el negocio y establecer nuevos holdings afines con las compañías de telecomunicaciones, que bajo la norma vigente no pueden ofrecer servicios de triple play.

Según los diarios citados anteriormente, lo que se espera es un fuerte debate dentro de la Cámara de Senadores, mientras que en las afueras del recinto se libra una batalla sobre lo que se dice y no se dice, y también una puja por conocer qué sector mantiene una relación más estrecha con la democracia y la sociedad.