La aernáutica argentina dio un gran salto tecnológico

Este medio accedió a los simuladores de control aéreo y de torre de control del aeropuerto de Ezeiza. Instalados por Indra, forman parte de un gran proyecto de modernización que demandó una inversión de 11 millones de euros

El sistema aeronáutico argentino atraviesa una etapa de profundos cambios. Al decreto 1770/07 que firmó el ex presidente Néstor Kirchner, que estableció el traspaso del ámbito militar al control civil, se le sumó un fuerte aire modernizador. En ese 2007 el Gobierno también aprobó la construcción de un simulador de control aéreo y de torre de control para los aeropuertos de Ezeiza y Córdoba, lo que permitiría dar un salto a la tecnología de punta.

En este nuevo marco de apertura que vive la institución, la prensa tuvo oportunidad de visitar las instalaciones por primera vez la semana pasada. Las mismas están bajo la órbita del Centro de Instrucción, Perfeccionamiento y Experimentación (CIPE), en Ezeiza. Gascón Aráoz, el jefe del Área Académica, comentó que durante “muchos años trabajaron con equipos muy viejos”, pero que por obra de un hecho casual –un rayo que en 2007 dañó el radar- aceleró los tiempos para modernizar la infraestructura.

El proyecto, que incluyó la instalación de los simuladores, los centros de control en Ezeiza y Córdoba, sumado a la capacitación, demandó una inversión de 11 millones de euros. Y la provisión e implementación de todos los sistemas recayó en Indra, una de las empresas más especializadas en el rubro de simuladores.

La prioridad de los equipos, que estuvieron en condiciones de ser utilizados a partir de mayo de 2008, es la preparación y capacitación de la administración nacional, incluyendo a controladores aéreos y personal de apoyo. Como el organismo es uno de los 18 centros internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) también presta sus servicios a los demás países de la región, así como también a empresas privadas. Por ejemplo, durante el año pasado en el lugar se entrenaron los custodios del presidente venezolano Hugo Chávez.

Un antes y un después

Hasta que se realizaron estas mejoras, el entrenamiento de los futuros controladores aéreos –a grandes rasgos- constaba de dos instancias. La primera, de un año de duración, era un curso teórico y práctico en un simulador analógico y manual. “Es la modalidad más segura que hay. Al no tener herramientas tecnológicas, se garantiza una separación efectiva entre uno y otro avión”, dijo Aráoz. Esta instancia continúa vigente.



Al pasar esa etapa, tan sólo el primer escalón de la cadena, los alumnos ya conocían la mecánica y la fraseología. Luego, les esperaba el aeródromo. Una especie de maqueta gigante donde se recreaban (manualmente) las condiciones de vuelo que podían presentarse. Esta instancia fue totalmente modificada, gracias al simulador de Controlador Aéreo instalado por Indra. Ahora, es un imponente laboratorio con 8 pantallas LCD, donde puede verse una versión computarizada de 270° del aeropuerto internacional de Ezeiza. Ahí, los aspirantes tienen que lidiar con distintas situaciones climáticas o emergencias que podrían presentársele al momento de despegar o aterrizar una aeronave.

El desarrollo del escenario (Ezeiza) demandó dos meses de trabajo, y el personal del CIPE anunció que está en condiciones de generar virtualmente otros aeropuertos, en caso de que algún país de la región use las instalaciones para capacitar a su personal. Aráoz se mostró orgulloso de los avances alcanzados, al tiempo que señaló que para esta clase de modernización es imprescindible que exista “decisión política” para llevarlo a cabo.





La novedad. La tercera instancia es el Simulador de Torre de Control, donde se capacitan como controlador de tránsito aéreo o recurren (situaciones complejas). Son dos salas equipadas con lo último en tecnología. En una, hay diez puestos para los pilotos, y en la otra se ubican los instructores. De esa forma, se recrean las condiciones normales de comunicación entre ambos, a fin de simular un despegue o aterrizaje “real”.





Marcelo Zarco, vicedirector del CIPE, señaló que si bien los cambios culturales son lentos, es importante el camino que se recorrió en los últimos años. “Hoy podemos decir que tenemos tecnología de punta, y que los laboratorios de capacitación son de última generación”, dijo. Además, pidió tener en cuenta que del 100% del personal, cerca del 70% todavía es militar. “Para el militar, es difícil pensar como gerenciador, y al civil como militar. En Ecuador y Brasil, esta clase de transición llevó unos 8 años”.

Consultado por Canal AR Manuel Gómez de Lima, gerente Comercial de Defensa y Simulación para Indra en Argentina, precisó que el software de los simuladores fue desarrollado por la compañía en España, y que actualmente es implementado en alrededor de 80 países. “Somos una de las empresas más avanzadas en todo lo que tiene que ver con la simulación y control de tráfico aéreo”.


Más información: www.indra.es.