El laberinto informático a metros de la Casa Rosada
Por Vanina Zugowitki - vaninaz@canal-ar.com.ar 25 de Noviembre de 2010César Riccardi trabaja en el área de sistemas del Banco Central hace 32 años. Presenció gran parte de los cambios tecnológicos de la entidad financiera, desde la tarjeta perforada, que era un proceso minucioso y lento hasta el nacimiento de las PCs, notebooks y la Web. “Internet puso todo patas para arriba”, afirmó
Una recepcionista pide el documento de identidad y llena una planilla con los datos personales. Entrega una tarjeta magnética con la cual se entra al laberinto del imponente edificio, a metros de la Casa Rosada. Al fondo del pasillo esperaba un oficial parado junto a una cinta magnética. Por allí pasa la mochila, mientras que por el otro lado, el detector de metales cumple con su tarea. El policía mira la pantalla y pregunta: “¿llevás una cámara de fotos?”. Luego de pasar con éxito estas barreras de seguridad, se transitan varios pasillos y se sube en el ascensor hasta el tercer piso, para arribar al área de sistemas del Banco Central (BCRA), organismo creado en 1935.

La secretaria consulta si hubo problemas para encontrar el sector, afirmando que es algo común. Se dirige a la oficina principal y anuncia la llegada. Segundos después, señala donde se realizará la entrevista. Allí se encuentra César Riccardi, quien hace 34 años que trabaja en el Banco Central, y 32 en Sistemas. Comenzó en el escalón más bajo, como analista ayudante. Actualmente se ocupa de operaciones informáticas, de los centros de cómputos, plan de contingencia, servicios a usuarios y micro informática (compra de PCs e impresoras). Además, se vincula con las áreas de Desarrollo, Estructura y Seguridad. En total, son 150 empleados.
“El desafío es congeniar el funcionamiento de todos, porque a veces anda todo bárbaro, pero cuando tenés en un eslabón un problema, la cadena se corta y no funciona. Nuestra obligación es poder dar un servicio, al usuario no le importa que tan complejo es el inconveniente. Por eso es muy importante el trabajo en equipo”, dijo en diálogo con Canal AR.
Estudió para técnico electrónico en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en los 70’. Años más tardes, se fue a España donde realizó una maestría en Informática en la Universidad Politécnica de Madrid. “En ese momento la tecnología estaba percibida de una manera distinta, se la veía como algo mágico, reservado para un grupo de gente”, explicó.
Riccardi contó que los cambios en Sistemas fueron importantísimos. Cuando ingresó al banco, el trabajo era más artesanal. Utilizaban lo que se llamó la tarjeta perforada para cargar datos en la computadora, que tenía una memoria de 32 K. Escribían en papel el programa, que iba a verificación, y luego se metían las tarjetas en una lectora. Se hacía una pre compilación, salían los errores y finalmente se buscaba lo que había que cambiar (lo que ahora se realiza en la edición). “Hoy casi todo es en tiempo real, la velocidad de rotación de la información es totalmente distinta. Cosas que en ese momento se soportaban, hoy no se toleran”, señaló.
El ejecutivo afirmó que el avance tecnológico fue y es brutal, cada 18 meses evolucionan los procesadores. “La tecnología muchas veces va más rápido que la capacidad de la gente de adecuarse a esos cambios”, aseguró. Y agregó: “La tendencia es siempre para arriba, pero hay momentos en los que hay saltos. Internet claramente es una revolución, puso todo patas para arriba, es un hito porque permite hablar del acceso a la información a casi todo el mundo”.
También hubo modificaciones en relación a los proveedores, “antes había un involucramiento mucho más directo y se conocían mejor las instalaciones. Además teníamos mejor tiempo de respuesta que ahora”, dijo el gerente de Operaciones Informáticas. A su entender, lo importante es satisfacer las necesidades del banco, porque “son todos muy locuaces diciendo que van a hacer tu socio pero los buenos distribuidores son los que cumplen con lo que prometen”.
En el último tiempo, las principales inversiones fueron destinadas a equipamiento, servidores y redes, y trabajan con Windows y tecnología blade, que “hace que en vez de tener 10 servidores, haya un solo chasis con 10 tarjetas, soportado por un software que permite saltar de una tarjeta a la otra como si pasaras de un servidor al otro”, explicó.
Riccardi ama la aviación. “Cada vez que puedo ir a Aeroparque, me paro un ratito a mirar los aviones”. Aunque asegura que no cree poder tener uno propio, se conforma con coleccionarlos en libros, películas y fotos.
*Aclaración: las opiniones que aparecen en esta nota no involucran el criterio del banco.

Más información: www.bcra.gov.ar.













