¿Qué tiene para decir la democracia sobre la regulación de las telecomunicaciones?

Por Darío Drucaroff
La pregunta fue planteada por Guillermo Mastrini, director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en diálogo con Canal AR. Conozca en esta entrevista la opinión de Mastrini sobre la nueva ley de telecomunicaciones, el nuevo estándar para la TV Digital, y la Sociedad de la Información en Argentina

Guillermo Mastrini, director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, habló con Canal AR sobre la nueva Ley de Telecomunicaciones, el estándar para la TV Digital y la Sociedad de la Información, temas que trata a diario como Profesor Adjunto Regular a cargo de la cátedra Política y Planificación de la Comunicación en la misma carrera.

- ¿Cómo analizás la actual discusión por una nueva Ley de Telecomunicaciones?

- El tema de la nueva Ley de Telecomunicaciones en estos momentos no puede ser analizado más allá del problema de la convergencia. Es decir, en este momento el gran tema es si se van a permitir servicios cruzados o no, si se va a permitir la entrada de las telecomunicaciones a la radiodifusión, o se va a seguir evitando ese paso como el actual marco legal lo está haciendo. Creo que es inevitable que en un punto esto se reúna, debido a la presión tecnológica y del mercado. Además es cada vez más difícil discernir qué es telecomunicaciones y qué radiodifusión, una vez que todo se mete adentro del cable de banda ancha y se digitaliza - la voz, la imagen y el sonido-. Lo que sí está claro es que hay que tener muchas precauciones sobre cómo se regula esto y cómo se garantizan los derechos de todos, o sea de las empresas para seguir existiendo, de los usuarios para tener un servicio y costo razonable, y que no existan exclusiones por el precio. Aquí el gran desafío es que no se regule sólo por los criterios del mercado, sino que se regule de una manera que permita que todos los interesados -cuando hablamos de la regulación de las telecomunicaciones todos los interesados son la ciudadanía- tengan un trato justo y el derecho a acceder a los medios de comunicación y a las telecomunicaciones a un precio razonable.

- ¿Para cuándo prevés un desenlace a esta historia?

- La verdad no lo veo inmediato. Acá hay otro tema político: cómo se va a resolver, y en qué instancia. Esto debería resolverse en una instancia en el Parlamento, y si analizamos los hechos recientes todo nos indicaría pensar que se va a resolver en una instancia del ejecutivo, lo cual sería un nuevo problema, pero el Congreso ya se ha mostrado muy ineficiente para regular este tipo de cuestiones. En general la iniciativa siempre ha quedado a cargo del Ejecutivo. Este es un problema porque lógicamente es en el Parlamento donde está representada la gran mayoría de las voces de la ciudadanía, y entonces un tema tan delicado como éste estaría bueno que se resuelva a partir de un debate público. Sería bueno construir un gran debate público: qué tiene la democracia para decir sobre cómo regular las telecomunicaciones. Creo que, limitadamente, lo que pasó en las audiencias públicas en relación a las actas acuerdo del Gobierno y las telefónicas fue muy interesante porque se expresó una riqueza interesante de voces, tanto de las que estaban muy de acuerdo con el acta como las que estaban en contra, es decir que se va construyendo un debate interesante. Lo peor que puede pasar es que esto se resuelva sin ningún tipo de debate, porque entonces es el terreno de los lobbistas. Cuando no hay debate está claro que ganan los que tienen más capacidad de lobby. Y eso no suele ser bueno para el conjunto de la sociedad.

- ¿Cómo analizás la discusión sobre el nuevo estándar que adoptará el país para la TV Digital?

- Es cierto que la definición del estándar es un tema de un nivel de conocimiento técnico que distancia un poco a la sociedad. Así como la sociedad tiene derecho a discutir cómo quiere que le den telefonía y cómo quiere que le den acceso, en este tema podemos pensar que la sociedad puede estar un poco menos involucrada, porque no es tan fácil de abordar. Entonces, ¿cuáles son los actores que están quedando? Centralmente la empresas y los fabricantes de televisores. Uno tiene que pensar qué es lo que más le conviene a la Argentina en relación al panorama de TV Digital. Y ahí las opciones no son para mi del todo claras. Sí está claro que en definitiva lo que más le va a convenir es aquella norma con la que pueda negociar mejor. Es lo que está haciendo Brasil: negociando con las 3 normas y viendo cuál le deja mejores condiciones para instalar la TV Digital. Es cierto que Brasil está en mejores condiciones para discutir esto porque es un mercado tan grande que lo hace mucho más a atractivo. Algo que sí hay que tener en cuenta es una política industrial, es decir, ¿se van a fabricar televisores en Argentina o no? Ahí sí hay un criterio de política industrial importante. La otra opción sería desarrollar una norma propia pero eso es mucho más difícil de pensar, porque la inversión sería altísima. Lo que sí queda es garantizar que una parte importante de los televisores se puedan fabricar en el país. La adopción de una norma se puede negociar a cambio de la radicación de fábricas, la radicación de inversiones. Es un momento en el que se pueden negociar cosas a favor del país. Después está la habilidad o no de negociar.

- ¿Qué opinás sobre el rol que tiene hoy el Gobierno frente a la llamada Sociedad de la Información?

- Creo que aquí pasan dos cosas. La sociedad debe tener más protagonismo del que tiene. Nosotros decimos que no hay una Sociedad de la Información sino que hay muchas Sociedades de la Información. Es decir que cada sociedad, en definitiva, debe decidir y dialogar entre ella para llegar a una conclusión sobre cómo quiere insertarse en la Sociedad de la Información. Cada uno decide su propio modelo de inserción. Incluso dentro de la sociedad argentina existirán muchas maneras distintas de entrar en la Sociedad de la Información, en muchos y distintos sectores y niveles de mercado. Pero creo que hay un debate casi ausente sobre cómo insertarse. Parecería ser que lo que predomina es la incorporación masiva de tecnología, como celulares, hardware informático, pero en general sin un plan. Entra porque hay mercado que lo consume, pero no parece haber un plan de Estado para eso. Algunas de las acciones que ha tomado el Estado a veces son un poco preocupantes porque están muy ligadas a algunas empresas de software. Argentina, por ejemplo, no ha discutido como sí lo ha hecho Brasil el tema del software libre, independientemente de qué decisión se tome luego. Hay un Programa Nacional para la Sociedad de la Información que está completamente desarticulado, que en general no parece tener una iniciativa clara, más allá de que algunas personas que están trabajando en eso realmente son capaces y tienen buenas iniciativas. La falta de una iniciativa política más general en el área lo termina vaciando a la hora de ser ejecutivo.


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