La actualidad de OLPC en Argentina

Por Nayla Simone
A un mes de la reunión que se llevó a cabo en Boston, entre los 7 países en los que se implementará como prueba piloto el proyecto One Laptop Per Child en su fase inicial Canal AR entrevistó a Alejandro Piscitelli, gerente general de Educ.ar. Entérese en esta nota de cuáles son los planteos que surgen en torno al proyecto, en qué estado están las negociaciones y cómo será la distribución de las máquinas en caso de que se concrete la compra.

A un mes de la reunión que se llevó a cabo en Boston, entre los 7 países en los que se implementará como prueba piloto el proyecto One Laptop Per Child en su fase inicial, Canal AR entrevistó a Alejandro Piscitelli, gerente general de Educ.ar. Entérese en esta nota cuáles son los planteos que surgen en torno al proyecto, en qué estado están las negociaciones y cómo será la distribución de las máquinas en caso de que se concrete la compra.

- ¿Cuál es el estado actual del proyecto en Argentina?

- Nosotros estamos trabajando con una cantidad de grupos de trabajo en distintas áreas con respecto a la implementación del proyecto. Una de ellas es la del testeo del hardware, que está a cargo de Hugo Scolnik, del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. También estamos trabajando con la Secretaría de Calidad y Equidad y con la directora nacional de formación docente, Alejandra Virgin, que está involucrada en la parte pedagógica y de cómo trabajar la implementación. También estamos en continuo contacto con un grupo de Brasil, que también estuvo en la reunión en Boston que fue la primera que se hizo entre los 7 países que van a llevar adelante la prueba piloto. La máquina en sí es revolucionaria. No hay ninguna laptop de ningún precio que tenga las prestaciones que tiene esta máquina. Ninguna máquina es un router, esta es la única; el display con el que cuenta es el mejor del mundo, se ve en la luz; y en cuanto a la energía, consume sólo 2 watt por hora. Creo que la pregunta es ¿por qué las máquinas de la industria no tienen estas prestaciones si notamos que son posibles?

- ¿Cuáles serían las principales controversias del proyecto?

- Lo que pasa es que no alcanza con eso para que se de la revolución que el MIT está buscando, es muy compleja y por eso hay que ir estudiando muchas cuestiones. Sobre todo el cambio cultural, porque el cambio cultual que exige la máquina es muy difícil de pensar, no solamente en Argentina, sino en cualquier lado. La máquina incorpora una filosofía bajista, entonces pone en cuestión a todo el mundo: al docente, al profesor, al sistema educativo. Entonces, es necesario mediar estos problemas. El resto de los cuestionamientos que hubo son triviales, porque los problemas estructurales de miseria, por ejemplo, van a existir siempre. Pero los comentarios que no escuchamos son los que se relacionan con a quién amenaza el proyecto. ¿Por qué Intel y Microsoft salieron a pegarle tan pronto, y de repente sacaron equipos similares baratos?. O sea, que ya sólo con la idea se lograron cosas increíbles, como que las empresas bajen los precios y se tiren a inventar máquinas enfocadas al sistema educativo. Hay muchos intereses amenazados, entonces nosotros como Gobierno estamos trabajando cuidadosamente. Tenemos que ser sensibles a que las respuestas negativas al proyecto son interesadas.

- ¿Cuáles son las principales cuestiones que se hablaron en Boston?

- Uno de los temas que se trató en la reunión fue cómo impactaría este proyecto en la industria local. Inicialmente la fabricación va a ser en Taiwán, pero ahí también se discutió la posibilidad de que la fabricación sea local. No en 20 países, sino en 2 o en 3, y en el caso de América Latina sería seguramente en Brasil.

- ¿Qué falta para tomar la determinación de participar en el proyecto?

- Nadie va a comprar algo que no está. Hasta que no esté el producto terminado y testeado, no vamos a tomar ninguna determinación. Será en octubre, noviembre, diciembre... cuando ya estén todas las piezas juntas. En el caso argentino, la decisión va estar muy acompañada de la decisión de Brasil.

- ¿Existe la posibilidad de que se desarrolle software localmente para estas máquinas?

- Nuestra experiencia con la industria local de software, con el único CD que hicimos, fue traumática. En Argentina parece que nos juntamos y somos menos, entonces a diferencia de otros lugares en donde los desarrolladores están más articulados, acá hay diez capillas, y cada uno quiere ser el cacique. Hay nivel, pero hay dificultad para superar las diferencias y hacer proyectos comunitarios. Nos cuestionaban diciendo que nosotros no habíamos facilitado el acceso al prototipo, por ejemplo, y nosotros desde el día que llegamos de Boston tuvimos el prototipo acá y lo anunciamos en el portal, y nadie apareció en 15 días. Cuando lo dimos a la Universidad surgieron los planteos. Entonces, me parece que acá lo que falta es trabajo colectivo en donde el software libre, el Estado, la empresa privada trabajen en conjunto. Si no se logra armar una política de Estado, va a ser muy difícil.

- ¿Cómo se daría la distribución local de las laptops?

- El tema de la distribución es un tema muy complejo. Como 1.000.000 de máquinas serían sólo el 10% de toda la matrícula de alumnos, cualquier distribución que se haga va a ser inequitativa e injusta. Habrá que tomar una decisión que va a costar para que la distribución sea lo más equitativa posible. Hay muchas posibles distribuciones, pero la única condición es que en la escuela, y en la región en que esa escuela esté, todos tengan la laptop. No es un aula en red. El sentido del proyecto sólo funciona con la saturación. Es la idea básica del proyecto, todos tienen que tenerla. Todos los chicos de un aula, todas las aulas de un colegio, y en principio, todos los colegios de una zona determinada. Pero en términos de distribución, hay muchos posibles formatos y siempre se basan en la idea de saturación, serían 2000 colegios de 500 chicos. Otra idea, es la de distribución de acuerdo a los programas con los que ya está trabajando el Ministerio de Educación.

- Pedagógicamente, ¿cuáles son las principales controversias?

- En términos de pedagogía es muy complejo porque las opciones son dos: una que no funcionó ni va a funcionar, que es la de poner al docente y capacitarlo. Nosotros estamos hablando de chicos que ya tienen otra lógica, son chicos iconizados y el sistema educativo tiene mucha dificultad para comenzar este cambio de paradigma. El otro formato tendría que ver con un pasaje de docente a tutor, a una enseñanza en la que se genera mucha más libertad al chico, y esto va en contra de todo el paradigma tradicional de enseñanza. No es algo mágico, pero creo que no hacerlo es perder nuevamente una oportunidad y un salto adelante muy poderoso.


Más información: www.educ.ar.

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