Se entregaron los premios del concurso por los 50 años de Clementina
23 de Agosto de 2011La obra ganadora fue Guerras fenomenológicas, de Cristian Mitelman, y el segundo lugar lo obtuvo El lugar de la memoria, de Matías Ariel Dalvarade. El disparador era la llegada de la primera computadora a una universidad Argentina
La semana pasada, se realizó la entrega de premios de los concursos de cuentos y ensayos por los 50 años de Clementina, la primera computadora científica del país, en el aula “Pedro Federman” Pabellón I de Ciudad Universitaria. La obra ganadora fue Guerras fenomenológicas, de Cristian Mitelman.

Asimismo, el segundo premio lo obtuvo El lugar de la memoria, de Matías Ariel Dalvarade. Ambos recibieron una computadora portátil. El certamen Clementina, la primera computadora propuso como disparador la llegada del primer equipo a una universidad argentina.
El jurado, integrado por Liliana Hecker, Guillermo Martínez y Juan Sabia, también otorgó dos menciones especiales para los trabajos de Patricio Eleisegui y Hernán Matías Gauna y otras cinco menciones más.
Por su parte, el certamen de ensayos de investigación histórica tuvo como tema Cincuenta años de computación en la Argentina, ya sea desde una visión general o un análisis de un área geográfica o institucional de la informática. En esta categoría, si bien no hubo premios ganadores, el jurado, compuesto por Jorge Aguirre, Dora Barrancos y Pablo Jacovkis, otorgó dos menciones.
Una de ellas fue para Viviana Cotik y Michael Jenik por Evolución de la enseñanza de TICs en la Escuela Media en Argentina en los últimos 50 años. La otra se la llevó Wilfred Oscar Durán Salvador por De cómo amé a la computadora, llegué a ella y fui correspondido.
Los concursos fueron organizados por el Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires(UBA) y la Fundación Sadosky, y participaron en total 205 obras.
Clementina fue la primera computadora científica del país y su puesta en marcha, el 15 de mayo de 1961, dio inicio a las actividades del Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Sus grandes impulsores fueron el entonces decano de la facultad, Rolando García, y una comisión integrada por Manuel Sadosky, Alberto González Domínguez, y Simón Altmann. El equipo, una Mercury de Ferranti, llegó al puerto de Buenos Aires el 24 de noviembre de 1960 y desde su puesta en funcionamiento sentó las bases de la computación argentina.













