Los resguardos que hay que tomar con el Pin Pass

Ernesto Haikewitsch, director de Marketing Estratégico de Gemalto para América Latina, habla de la importancia de mantener el sistema lejos de la mirada de los ciberdelincuentes.

Con una frecuencia perturbadora, en los Estados Unidos y Europa se repiten noticias sobre el aumento del fraude en medios de pago electrónicos.

Ernesto Haikewitsch, Director de Marketing Estratégico de Gemalto.

Para Ernesto Haikewitsch, Director de Marketing Estratégico de Gemalto para América Latina, desde Chile llegan noticias más alentadoras, ya que según datos divulgados por Euromonitor, el país registró el nivel de fraude en medios de pago más bajo de toda América Latina.

Es que Chile optó por otras medidas como el PinPass, donde todas las transacciones con tarjetas, ya sea de débito o de crédito, son capturadas por tarjeta magnética, utilizando una clave numérica en lugar de firmas.

“Pero medidas como estas deben ser tomadas con mucha cautela”, advierte el ejecutivo.

Delincuentes a la vista

Brasil implantó innumerables soluciones paliativas en su lucha contra el fraude electrónico antes de adoptar definitivamente el chip en las tarjetas de débito y crédito. Inmediatamente luego de la implantación de iniciativas como la confirmación positiva (tales como día, mes o año de nacimiento) en los POS y ATMs, el fraude se redujo sustancialmente.

“Pero en un máximo de tres meses, ‘ingenieros sociales’ aplicaban sus conocimientos para recrudecer los indicadores de fraude a niveles aún superiores a los índices pre-implantación. Los bancos creaban claves distintas para compras en POS y extracciones por ATM, con efectos de corta duración. En una iniciativa dramática, se redujeron radicalmente los límites operativos de extracciones y compras, creando serios problemas para los clientes”, añade el ejecutivo de Gemalto.

Mientras tanto, se estaba estructurando cuidadosamente una industria: la clonación de tarjetas.

“En los primeros seis meses de 2005, el fraude con tarjetas de débito brasileñas aumentó más del 600%, alcanzando cifras insustentables. Pero la carretera ya estaba pavimentada: la gran mayoría de los ATM brasileños ya estaba preparado para capturar las transacciones con chip y la experiencia de innumerables proyectos piloto permitió que la industria bancaria se decidiese por la expansión inmediata de las tarjetas con chip”, dice.

Y agrega que las redes de adquirencia también se movieron rápidamente y el éxito fue total, tanto por el bajísimo ruido frente a los clientes – resultado de un exitoso plan de comunicación dirigido a los canales electrónicos, como ATMs y banca por Internet – como por la instantánea reducción de las pérdidas por fraude.

“Iniciativas como la adopción del PinPass en Chile son válidas y desempeñan un importante papel en las acciones de prevención y lucha contra el fraude, además de ayudar a crear el hábito de uso de tarjetas de débito y crédito en las transacciones cotidianas en detrimento del uso de dinero en efectivo y otras transacciones más costosas, como los cheques”, dice el ejecutivo.

Por otro lado, puede estar estructurándose silenciosamente una industria paralela de clonación, exactamente igual que como sucedió en Brasil y en otros mercados, tornando la iniciativa en otra solución “de primeros auxilios” más. Y, hasta el momento, nada superó la tecnología del chip en tarjetas bancarias, no sólo en la eliminación del fraude mediante la clonación, sino también en la oferta de nuevas tecnologías digitales seguras y claramente generadoras de valor.



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