El Chip marcará la nueva era de las tarjetas de crédito

Jorge Belmar, director general de Soluciones NCR para Chile y Perú, habla de esta tecnología que ofrece más seguridad en la lucha contra el fraude

Realizar transacciones comerciales utilizando una tarjeta es lo más común por estos días. Sin duda por la comodidad y seguridad que representa andar por la calle sin dinero en efectivo. Sin embargo esto no significa que los fraudes económicos hayan desaparecido.

Los fraudes con tarjetas de débito y de crédito existen: un estudio realizado en nuestro país por Nexus en 2008 reveló que el principal tipo de fraude nacional notificado corresponde a la falsificación de banda (45%) también llamada "skimming" o clonación, que consiste en copiar la banda magnética de la tarjeta de crédito por medios que no nota el usuario.

Jorge Belmar, director general de Soluciones NCR para Chile y Perú Chile dice que Chile el PinPass, donde todas las transacciones con tarjetas, ya sea de débito o de crédito, son capturadas por tarjeta magnética, utilizando una clave numérica en lugar de firmas.

“Medidas como esta deben ser tomadas con mucha cautela. Brasil implementó innumerables soluciones paliativas en su lucha contra el fraude electrónico antes de adoptar definitivamente el chip en las tarjetas de débito y crédito”, advierte.

Y añade: “Inmediatamente luego de la implantación de iniciativas como la confirmación positiva (tales como día, mes o año de nacimiento) en los POS y ATMs, el fraude se redujo sustancialmente. Pero en un máximo de 3 meses, ‘ingenieros sociales’ aplicaban sus conocimientos para recrudecer los indicadores de fraude a niveles aún superiores a los índices pre-implantación. Los bancos creaban claves distintas para compras en POS y extracciones por ATM, con efectos de corta duración. En una iniciativa dramática, se redujeron radicalmente los límites operativos de extracciones y compras, creando serios problemas para los clientes”.

Ganarle al crimen

La seguridad es un tema importante para el sistema financiero porque las bandas que realizan fraudes en esta área son bandas muy especializadas, con tecnología que ahora se consigue en cualquier parte y a precios competitivos. Una lectora de banda magnética cuesta menos de 100 dólares y las tarjetas blancas con cinta cuestan centavos de dólar.

“Los países que han implementado la migración a tarjetas inteligentes, entre los que destacan Brasil, México, Colombia y Venezuela, en Latinoamérica; varios países Asiáticos, Canadá y la Comunidad Europea, los porcentuales de fraudes han bajado significativamente después de la completa migración a tarjetas bancarias con chip. Una de las la consecuencias de esto ha sido la migración del fraude a otras regiones menos protegidas, como son varios países del Caribe, Centro y Sudamérica”, explica Belmar.

Es que el chip cumple una doble y eficaz función. Por un lado, permiten almacenar más información de los usuarios que las utilizan y por otro ofrecen mayor seguridad en torno a las situaciones de fraude, ya que la información en el chip de la tarjeta viene encriptada y además requiere para su uso un código de 4 dígitos (PIN) que sólo éstos conocen.

“Mediante el chip, las empresas no sólo podrán proporcionar niveles extraordinarios de seguridad en las transacciones, si no que podrán aumentar de manera significativa sus ofertas con servicios de valor agregado, tales como la fidelidad, la autenticación segura para banca por Internet, el comercio electrónico y los esquemas de ticketing inteligente, en definitiva se podrá ofrecer un servicio mucho más personalizado al cliente. Se prevé que estos últimos serán los que empujarán con más fuerza el cambio”, sostiene.