Redes sociales agravan problema de suplantación de identidad

Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que, para detener el problema de la suplantación de identidad en las redes sociales, estos medios masivos deben ganar mayor credibilidad

Búsquense en Twitter los nombres de Steve Jobs o Bill Gates: el popular sitio web arrojará cientos de resultados distintos. Algunos usuarios solo toman “prestada” la identidad de dichos personajes para parodiarlos, otros parecen conocer a fondo sus itinerarios diarios y otros detalles de su vida personal. Al carecer de un marco jurídico, señalan expertos de la UNAM, las redes sociales facilitan la suplantación de identidad.

Twitter: fuente de Phishing

El problema no es, de ninguna manera, nuevo; pero en palabras del catedrático de robótica de la Facultad de Ingeniería, Ernesto Riestra, “en Twitter se facilita.” Informa Riestra que es muy sencillo ser otra persona en el sitio mencionado. Por su parte, el reglamento de Twitter solo permite suplantaciones de identidad cuando estas tengan la intención de parodiar y que no pretendan engañar a los demás.

Fuentes de la UNAM, entre ellos el experto Miguel Carbonell, afirmaron que actualmente este es un fenómeno muy común, sólo basta buscar a cualquier personalidad famosa en la red social para encontrar una gran variedad de personas que los imitan.

Un caso reciente de suplantación de identidad que llamó la atención es la del Twittero @JHabermas, que afirmaba ser el sociólogo alemán Jürgen Habermas. Después de varios Twitts con diversas reflexiones mucha gente llegó a creer que se trataba en verdad del personaje citado, al grado de que en poco tiempo consiguió a más de siete mil seguidores. Jürgen afirmó no ser el, mencionando también que no sabía realmente hacer uso de la herramienta.


Miguel Carbonell, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

La facilidad con que es posible abrir una cuenta bajo el nombre que uno desee está provocando que este fenómeno se salga de control, pese a los esfuerzos del sitio por crear cuentas verificables. Hechos como este hacen resaltar que con la llegada de nuevas herramientas tecnológicas también llegan nuevas amenazas.

El reto de las comunidades virtuales es, sin embargo, ganar mayor credibilidad. La cantidad de información que transmiten es impresionante, sin mencionar la velocidad a la que los usuarios pueden obtenerla. Limitar las redes, sobre-regularlas o filtrarlas de más sería un error, según indica Carbonell, pues la apertura de expresión de vería coartada, perderíamos la libertad obtenida y que antes pertenecía exclusivamente a los medios de comunicación establecidos.

El mismo Carbonell, twittero declarado, tiene un suplantador que parodia los textos que publica; cosa que no considera ser un problema real, pues nada de esto ha derivado realmente en ilícitos de carácter penal. Solo en tales casos debería existir una regulación jurídica.