WorldCom: corrupción en los Estados Unidos

En Estados Unidos las cosas no funcionan de maravillas. Allí también predominan los empresarios poco escrupulosos y la corrupción que tanto se sufre en los países del sur. Tal es así que los norteamericanos le entregaron al mundo casos como Enron y más atrás en el tiempo, WaterGate, que devino en la caída del presidente Richard Nixon. En esta oportunidad, un jurado de Nueva York encontró culpable a Bernard Ebbers, ex presidente de la empresa de telecomunicaciones WorldCom por un fraude de 11 mil millones de dólares que llevó a la bancarrota a la empresa, reestructurada ahora bajo el nombre de MCI

Un jurado norteamericano declaró hoy culpable al ex presidente de WorldCom, Bernard Ebbers, de todos los cargos relacionados con un fraude contable que llevó a la empresa a la mayor bancarrota ocurrida en EE.UU. Tras un debate que comenzó el viernes pasado, el jurado encontró a Ebbers responsable de los delitos de fraude, conspiración y utilización de documentos falsos ante los organismos reguladores. Podría ser condenado a 85 años de prisión.

WorldCom colapsó en 2002 tras revelar que había manipulado las cuentas y que había tenido pérdidas durante tres años, en los que había declarado beneficios. Ebbers es el único de los seis directivos acusados por el fraude de WorldCom que mantuvo su declaración de inocencia, ya que los otros reconocieron su culpabilidad para beneficiarse de una pena más baja que si fueran a juicio. Durante su requisitoria, el fiscal sostuvo que existían pruebas suficientes como para declarar a Ebbers culpable de conspirar para cometer un fraude.

¿Cómo fue la caída del gigante?

El caso salió a la luz en el verano de 2002, cuando una auditoría interna reveló que los directivos de la empresa habían contabilizado de forma irregular más de 4.000 millones de dólares en gastos durante los últimos cinco trimestres. WorldCom indicó entonces que las irregularidades contables consistieron en gastos mal registrados como inversiones de capital, que inflaron artificialmente los beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (EBITDA). Así, los resultados de 2001 y del primer trimestre de 2002 deberían haber sido pérdidas netas.

La defensa intentó convencer de lo contrario al jurado y dañar la credibilidad del principal testigo, el ex jefe de finanzas de WorldCom, Scott Sullivan, quien reconoció ser el autor material del fraude. Éste aceptó cooperar con la justicia a cambio de una condena menor, lo que permitió a los abogados de Ebbers alegar que tenía muchos motivos para mentir.

Durante todo el juicio, los fiscales hablaron de Ebbers como un directivo temible, que ordenó a Sullivan ocultar gastos, inflar los ingresos y los beneficios para camuflar la situación financiera real de la empresa y ello en beneficio propio, puesto que casi toda su fortuna personal estaba ligada a las acciones de la compañía.

Ahora habrá que esperar hasta el próximo 13 de junio para conocer la sentencia.