¿Hacia dónde va el hogar digital?
Por Lucas Morando 21 de Marzo de 2005El pasado 11 de marzo este medio publicó un informe del INDEC que develaba un crecimiento de más del doble en los accesos de banda ancha de la Argentina. Una consecuencia natural de ello es el dato recientemente arrojado por la consultora Carrier & Asociados que muestra que el uso de las computadoras hogareñas en red creció el año pasado más del 50 %. Hoy, unas 200 mil familias navegan con un sólo abono, pero lo hacen colectivamente. ¿Un preludio de la convergencia digital en el hogar? ¿La antesala del las comunicaciones VoIP masivas? ¿El fin de las PC compartidas por familiares? En esta nota no encontrará esas respuestas, pero sí el punto de partida de un debate en el cual cada vez participan más voces: la brecha digital
Canal AR le acercó el pasado 11 de marzo un informe del INDEC sobre el estado actual de Internet en el territorio argentino del cual se desprendía que los accesos residenciales de banda ancha se habían duplicado entre diciembre de 2003 y el mismo mes de 2004.
La carrera por el hogar digital (*) |
Bajo el nombre de "Telecomunicaciones residenciales 2004", el informe, realizado a fines de 2004, develó que en Argentina hay unas 200 mil familias que conviven en sus casas con abonos de banda ancha y montan redes hogareñas.
Si bien ese número es menor comparado con los 1.6 millones de accesos que hay en todo el país, implica que la mitad de los usuarios argentinos que navega a alta velocidad -430 mil personas- busca montar pequeñas LAN en sus hogares. Estas pueden ser de tres tipo: Wi-Fi, Ethernet o USB (requieren la cercanía entre las PC).
La idea de montar una red privada es para compartir el acceso con los demás integrantes de la familia. Así, los hijos, no necesariamente deben utilizar la misma computadora que sus padres e incluso podrían navegar con una notebook desde cualquier parte de la casa usando tecnología Wi-Fi. Los tiempos en que los más jóvenes borraban las vitales planillas de cálculo de progenitores o les llenaban las computadoras de programas para bajar MP3, quizás estén llegando a su fin.
La ubicuidad excluyente
Para algunos especialistas como Pablo Tedesco, director asociado de la consultora especializada en IT, Prince & Cooke el crecimiento de broadband (y con él el de las redes hogareñas) no es casualidad: "En la Argentina en 5 años, una empresa como el grupo Cablevisión se va a convertir también en un carrier de telefonía, por eso está apostando tanto a ingresar en los hogares con precios bajos", explicaba a Canal AR en la misma edición citada más arriba.
Con respecto a lo anterior, la netificación de las computadoras hogareñas es un dato importante para las tecnologías que se vienen como la convergencia y la telefonía por IP. Pero sigue siendo desalentador el gran contraste entre los que pueden acceder y los que no. De hecho, que de 38 millones de habitantes, sólo 1.632.834 entre a Internet, no es más que la mejor metáfora de la sombra de la brecha digital sobre territorio argentino.
La disparidad en el acceso a las tecnologías de la información es algo que está cada vez en la boca de más personas. Fue lo que llevó ayer a Osvaldo Pepe, secretario de redacción de Clarín a opinar lo siguiente: "Integración regional y desarrollo con equidad son cuestiones pendientes en la agenda nacional. Compiten con las urgencias de la coyuntura. Internet es un instrumento valioso, pero —como toda tecnología— es neutra. No resuelve aquello que los hombres no pueden resolver", dijo en su columna titulada "Los límites de Internet".
Y es una polémica que no se agota. Tampoco lo hacen las opiniones de los players del sector IT como la que Fabián Colussi Silva, gerente comercial de PC Arts confió tiempo atrás a este medio: "Acelerar el crecimiento económico es crucial para reducir el número de personas que no pueden acceder a comprar una computadora; en este país la brecha digital más que tecnológica es política. La gente debería tener mejores ingresos para poder pensar en comprar un PC".
A esta altura de la nota, una suerte de conclusión resultaría confortable para el lector ávido de respuestas. Lamentablemente eso es algo que sólo podrá hacerse cuando el debate, por lo menos, tome un camino ajeno a las opiniones y se enmarque en una verdadera decisión gubernamental. Sepan disculpar.
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