Alta tecnología protege el antiguo ritual del cónclave vaticano

Según fuentes del contraespionaje italiano, el Vaticano tomará todas las medidas necesarias para evitar que mecanismos de alta tecnología puedan escuchar lo que ocurre en la Capilla Sextina, donde se va a llevar a cabo el primer cónclave del siglo XXI que se elegirá al nuevo papa. Los responsables vaticanos habrán llevado a cabo una operación dirigida por los mejores ingenieros de microtecnología, que batirán todos los confines de la Publicidad

Nadie podrá espiar las reuniones que están teniendo los Cardenales para elegir al nuevo papa ya que ingenieros en microtecnología están realizando todos los rastrillajes necesarios para mantener en absoluto hermetismo las discusiones de los participantes del cónclave. ¿Pero qué pasa con los aparatos de fuera?, se preguntan distintos medios europeos. Los periódicos italianos han especulado con la posibilidad de que se pueda colocar una antena muy poderosa desde uno de los tejados de la capilla y escuchar lo que ocurre dentro. "No creo que suceda, aunque sé que es posible", indicaron especialistas italianos.

Un equipo de microtécnico recorrió los rincones de todas las zonas que utilicen los cardenales, incluyendo la capilla, el hotel donde dormirán y comerán y los pasillos. Los dispositivos contra micrófonos ocultos se activan cuando se aproximan a un potencial dispositivo de escucha. Los expertos inspeccionaron puertas, ventanas, cuadros y sobre todo fuentes energéticas como lámparas, enchufes, teléfonos, máquinas de fax y fotocopiadoras. Los teléfonos y computadoras se quitarán de las zonas más utilizadas.

Durante años el secreto se mantenía simplemente gracias a los Guardias Suizos que guardaban la entrada de la capilla del siglo XVI. Pero ahora el Vaticano tiene que ser más listo que el técnico más sofisticado en la microtecnología. "Ahora todo es posible con el Global Positioning System (GPS)", explicó una fuente cercana al vaticano. Las cámaras pueden enfocar a través de una ventana y leer los labios de alguien desde unas distancias enormes. Por lo tanto, nada se sabrá hasta que el humo blanco salga del Vaticano y el Cardenal chileno Medina Estévez anuncie el nombre del nuevo papa.