Seguridad Informática: un problema financiero, político y cultural

Por Sebastián Premici
Hay algunos expertos en seguridad informática que dicen que mientras la información -un bien intangible- no sea reconocida como cosa plausible de ser robada, poco puede discutirse sobre leyes. Lo que más están reclamando desde este sector es un marco jurídico que contemple los problemas que se viven diariamente. Este reclamo viene tanto del ámbito gubernamental como de cada una de las empresas que trabajan este tema. No por nada hoy se presentó oficialmente la Asociación Argentina de Seguridad de la Información (ASIAR), cuyo objetivo es crear "conciencia" en la sociedad argentina sobre las consecuencias que acarrea el uso inadecuado de las tecnologías de la información; un cambio cultural, para ser más precisos. En este contexto de necesidades y respuestas por parte del sector privado, aconteció la tercera edición del evento especializado InfoSecurity, organizado por la consultora I-SEC

A simple vista, la seguridad (informática) habla de responsabilidades. Como señaló Santiago Cavanna (Computer Associates) durante su exposición, el concepto de responsabilidad significa estar obligado a responder algo a alguien y el responsable es aquella persona que tiene a su cargo la dirección y vigilancia del trabajo… Generalmente, si uno no cumple con lo que está bajo la órbita de su responsabilidad, tiene la culpa de no haberlo hecho. Y detrás de la culpa, el castigo. Este es más o menos el imaginario que está en juego en los temas que atañen a la seguridad (informática) señalados por el especialista de Computer Associates. Y el imaginario opera de tal manera que logra colarse en las políticas internas de cada empresa. Las decisiones sobre seguridad informática no prosperan en las compañías porque hay mucha sensación de culpa y castigo dando vuelta. Este es un poco la filosofía que está detrás de este mercado, remarcada por Cavannas en su exposición, durante la tercera edición de InfoSecurity.

Entonces, hay dos temas que rozan la seguridad informática: uno legislativo y el otro cultural, si se quiere. Ya lo dijo el hacker más famoso del mundo, Kevin Mitnick, cuando visitó la Argentina; él remarcó que uno de los desafíos para la jurisprudencia relacionada al mundo de los ataques informáticos es establecer qué es "un verdadero delito" y qué significa "perder información" (ver nota). -Yendo a lo concreto, ¿cómo se conjugan las fallas legislativas y culturales en la seguridad informática?, preguntó este medio a Cavanna.

"Las principales dificultades del mercado son que no hay estadísticas de incidentes de seguridad porque no existe un marco legal donde puedan denunciarse las irregularidades y tener una respuesta favorable. Si existiera un entorno legal fuerte, las empresas se animarían a denunciar sus problemas. No tenemos estadísticas pero tampoco tenemos la costumbre de llevar registros sobre la cantidad de virus recibidos, o cuántas horas sin trabajar estuvo el personal, entre otras cosas. Los legisladores deberían responder a la necesidad de crear leyes que hoy no existen y que son pedidas por la policía, las organizaciones profesionales, los jueces".

Desde la Cámara de Diputados se están impulsando tres proyectos de Ley anti spam, hasta ahora es lo único que se conoce –normativamente hablando- sobre seguridad informática, pero de todas maneras, los proyectos no avanzan sobre los delitos más graves que se cometen con estas técnicas. En este sentido, Claudio Avin de Symantec, comentó a este medio que existen dos problemas muy graves adosados al spam: el primero, es que funciona como herramienta para realizar otro tipo de ataques como es el caso del phishing. El otro problema es el de la tolerancia o la molestia, que surge cuando te llenan la casilla de correo electrónico o se cae el servidor. Avin también opina sobre los proyectos de Ley en Diputados: "A veces la ley dista un poco de la realidad de la tecnología. Habría que ver la incumbencia de la misma porque si el ataque viene desde Taiwán, ¿cuánto se podrá hacer con una ley local?", explicitó.

"Pero en Argentina todo lo que es seguridad está visto como un gasto y no como una inversión", se puede escuchar por los pasillos, entre murmullos. “El problema de seguridad informática es cultural”; esta es otra de las frases más escuchadas entre los expositores. Financiamiento, política y cultura, tres eslabones que deberían conjugarse para trabajar sobre la seguridad, y sobre los distintos temas que rozan a esta industria.

Juntos somos más

Hoy se presentó oficialmente –en el ámbito de InfoSecurity 2005- la primera reunión pública de la Asociación Argentina de Seguridad de la Información (ASIAR), formada por los representantes del sector, con amplia experiencia en el mercado, estudios de abogados especializados, entidades del gobierno, telcos, fuerzas de seguridad y referentes de la seguridad informática (Computer Associates, Estudio Carranza Torres, Microsoft, Panda Software, I-Sec, Impsat, McAfee, Trend, Policía Federal y Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires). La misión de dicha organización, según lo establecido por sus directivos, se basa en la necesidad de crear conciencia en la sociedad argentina acerca de las consecuencias que acarrea el uso inadecuado de las tecnologías de la información y originar un ámbito de desarrollo, difusión y capacitación de la seguridad informática. "El objetivo puntual es la concientización y resguardar la fuente de trabajo de los que trabajamos en Seguridad. También buscamos generar una política global sobre este tema", indicó Claudio Avin de Symantec, en diálogo con Canal AR.

-¿Tiene pensado lanzar algún proyecto de ley para que la seguridad informática sea una política nacional?-

"Esa es la idea. Hay que destacar que esta asociación la integran las personas y no las empresas. El objetivo de máxima es lograr una legislación o un conjunto de normas exigidas por el Gobierno", aseveró Avin.