Adiós al celuloide
31 de Octubre de 2005Al margen de la división entre HD-DVD de Toshiba, y Blu-Ray de Sony, en Estados Unidos se da una discusión por el avance de la tecnología en materia de proyección cinematográfica. Es que, paulatinamente, los carreteles de celuloide son reemplazados por nuevas tecnologías digitales que permiten mayor miniaturización, flexibilidad, y ahorros en el transporte de los filmes.
Con el paso del tiempo, la tecnología hizo que surgieran nuevas formas de producir cine, que cuestionaban el papel protagónico del celuloide. Como consecuencia de ello, se da en Estados Unidos una puja entre productoras cinematográficas y los dueños de las salas de cine, debido al gran costo de los nuevos equipos de proyección digital.
La controversia tuvo su origen en el precio de los nuevos equipos de proyección -100 mil dólares- lo que motivó la protesta de los operadores cinematográficos. En un principio intentaron llegar a una solución, a través de la cual los grandes estudios se comprometían a entregar 1000 dólares por cada película que proyectaran los cines, pero los dueños de las salas dijeron que no era suficiente debido a la permanencia de las películas en cartel, y que la propuesta sería tentadora cuando el valor de los nuevos proyectores descendiera a 25 mil dólares la unidad.
El avance en materia de proyección de cine no es nuevo, todo el tiempo las cosas van cambiando; en 1915 se dio el estreno de la primera película en tres dimensiones, llamada Jim the Penman, dirigida por Edwin S. Porter. Los avances en la materia, y el progreso en la reproducción de audio, hicieron que surgieran nuevas formas de mirar películas, y fue así que con el tiempo aparecieron nuevas formas de "internarse" dentro de una película.













