La inclusión de la tecnología en el ámbito escolar
Por Nayla Simone 9 de Enero de 2006Tomando como base un estudio realizado por la Fundación Diagonal Sur, presentado hoy por Página/12, Canal AR entrevistó a Susana Finquelievich, investigadora independiente del CONICET para que opine sobre cuál es el significado que hoy tiene la inclusión de la tecnología por parte de los adolescentes en el ámbito educativo
Pocos meses atrás, Canal AR entrevistó a Susana Finquielevich, investigadora independiente del CONICET en impactos sociales de la revolución informacional y en la Sociedad de la Información, directora del Programa de Investigaciones sobre la Sociedad de la Información, entre otras actividades. En aquel entonces, la investigadora señaló que a su criterio "la brecha digital no existe, sino que es una de las tantas manifestaciones de la brecha socio-económica existente".
Tomando como definición de brecha digital la que se encuentra en el sitio www.labrechadigital.org, "esta se define como la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países...) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque las tengan no saben cómo utilizarlas.
La brecha digital puede ser definida en términos de la desigualdad de posibilidades que existe para acceder a la información, al conocimiento y la educación mediante las TICs. Ésta no se relaciona solamente con aspectos exclusivamente de carácter tecnológico, es un reflejo de una combinación de factores socioeconómicos y en particular de limitaciones y falta de infraestructura de telecomunicaciones e informática".
Según un informe realizado por la Fundación Diagonal Sur, presentado hoy en el diario Página 12, una cantidad considerable de los 400 adolescentes de clase media entrevistados en 40 escuelas de Capital Federal, si bien cuentan con la posibilidad económica de acceder a las tecnologías, no le dan la utilidad más productiva o la más buscada por quienes defienden ámpliamente la inclusión indiscriminada de todos los humanos a la Sociedad de la Información, sino que se ha transformado más en una cuestión simbólica o de pertenencia a un determinado grupo.
Por ejemplo, en el portal del Programa Nacional para la Sociedad de la Información, la misión que se plantea es la siguiente: "El diseño y la implementación de políticas públicas y proyectos que resulten necesarios para difundir información, conocimiento e intercambio mediante la utilización de procesos informáticos".
De todas formas, y en base al estudio realizado por la Fundación Diagonal Sur y dirigido por el sociólogo Carlos De Angelis, el 86% de los estudiantes del secundario de clase media de la ciudad tienen celular; el 82% tiene una computadora en su casa y ocho de cada diez tienen conexión a Internet. Pero ¿cuan productivas resultan esas cifras a la hora de evaluar de qué forma influyen en la educación argentina de los adolescentes?
Hoy, para una persona adulta (o no tanto) resulta gracioso recibir algún que otro mensaje de texto por celular solicitando una respuesta a una pregunta de evaluación del colegio secundario. Y tal vez partiendo de esa base, son muchos los puntos a evaluar en relación a la productividad de la inclusión de la tecnología en el colegio.
Un chico de entre 12 y 19 años, ¿puede hoy tener una visión racional de la tecnología como herramienta útil para mejorar la calidad de la educación? Contar con determinadas tecnologías, ¿tiene más que ver con una cuestión simbólica? ¿La escuela se ha convertido en un simple espacio de sociabilización?
Según De Angelis, "lo que más sorprende de la encuesta es que demuestra cómo a través de la tecnología los chicos pueden crear mundos paralelos, invisibles para los adultos". En la relación que los chicos tienen hoy con la tecnología, según este informe, no se vincula con el aprendizaje, y mucho menos con la escuela. De hecho, a ellos sólo les importa el colegio como lugar para fortalecer vínculos. "El control que un celular puede brindar es relativo y los objetivos de los padres por lo general, difieren de los de los chicos", agregó el sociólogo. "Se trata de un fuerte efecto demostrativo", dijo y la realidad es que hoy la computadora y el celular son los elementos más representativos del consumo de la clase media, lo que le genera un valor muy simbólico y por eso es que se compran por contagio.
Según el informe, no puede afirmarse que a mayor nivel de uso de la PC, peor sea el rendimiento escolar. Pero solo al 2% de los entrevistados la lectura le parece el mayor placer, mientras que el 54.2% utiliza su tiempo libre para escuchar música. A la par, cuando el 36% de los chicos utiliza Internet para chatear con amigos, sólo el 5.5% utiliza la red como método para encontrar información o leer. Ante la pregunta de ¿qué es lo que más te interesa de la escuela?, el 60% contestó que los amigos; contra sólo un 7% que piensa en la escuela como espacio para adquirir conocimientos.
De Angelis considera que los chicos no estudian con la computadora, sino que "se relacionan con ella". "Usan las herramientas tecnológicas para fortalecer sus grupos". Este es el mundo en que viven, con sus propios condicionamientos. No tener un celular resulta un estigma en ciertos sectores. En base a esto, Finquielevich señaló: "Es una cuestión de competencia natural para los chicos, obviamente que todos quieren tener los mejores celulares con cámara y esas cosas, pero el celular sirve para todo. No por eso creo que sólo sea una cuestión simbólica. Creo que eso se da más en el mundo de los adultos porque los chicos nacieron con ella".













