¿Vuelve la boleta electrónica a la Ciudad de Buenos Aires?

Sancionado el jueves, el nuevo Código Electoral crea el Instituto de Gestión Electoral, al cual se le delega la implementación de tecnología electrónica cuando lo considere

El nuevo Código Electoral de la Ciudad de Buenos Aires, sancionado este jueves por la Legislatura, contempla la posibilidad del uso de la boleta electrónica para los próximos comicios, tal como ocurrió en las elecciones del 2015.

El nuevo texto de la ley crea además el Instituto de Gestión Electoral (IGE), al cual la Legislatura le delega la implementación de "tecnología electrónica" en el sistema de votación cuando lo considere útil y oportuno.

Si bien el artículo abre las puertas para otras opciones, el sistema descrito es similar al de la Boleta Electrónica Única utilizada en la Ciudad para las elecciones de 2015 y en otras provincias como Salta: el elector selecciona mediante un dispositivo electrónico, que permite la impresión y el registro digital en una boleta de papel, la cual es luego introducida en la urna para tenerla como documento de verificación.



Bajo esta lógica, el conteo de los votos se realiza primero a través del registro digital, pero a las 48 hs. se efectúa un conteo físico en el 5% de las mesas para comprobar que exista una coincidencia de resultados.

Entre otras especificaciones, la Boleta Única "debe proveer las máximas condiciones de seguridad a fin de evitar eventuales intrusiones o ataques al sistema o manipulación indebida por parte del administrador" y "no puede almacenar información respecto a la selección realizada por el votante" después de realizada la impresión.

El IGE supervisará todo el proceso y también tendrá la función de determinar la cantidad de fiscales informáticos que los partidos políticos podrán nombrar en cada elección; cabe aclarar que si las próximas elecciones de CABA son simultáneas a las nacionales (opción que también se aprobó ayer), en 2019 no habrá BUE ni ninguna innovación: se votará con la boleta de papel.

Los sistemas electrónicos de votación se utilizan en muy pocos países en el mundo, y algunos incluso han dado marcha atrás con su implementación (el caso más famoso es el alemán).

En nuestro país, especialistas del CONICET realizaron una solicitada en 2016, en la cual se mostraron contrarios al uso de sistemas de votación mediados por computadoras.


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