Diversidad y accesibilidad en la web

La opinión de Sebastián Stranieri, CEO de VU

Un mundo sin Internet puede ser muy difícil de imaginar para culturas occidentales, especialmente para la población sub-25. Sin embargo, todavía hay 4 mil millones de personas sin acceso a la red, lo que representa un 53% de la población mundial, según el último reporte de la consultora We Are Social. Al mismo tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que unas 650 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad que puede reducir sus posibilidades tanto profesionales como personales, y les dificulta su acceso a los servicios de Internet. Por el crecimiento de la población, los avances de la medicina y el proceso de envejecimiento, la cifra va en aumento.

Si bien una gran cantidad de sitios web no cumplen los estándares de accesibilidad, las personas con discapacidad avanzan hacia su integración digital y social en igualdad de condiciones gracias al desarrollo de las tecnologías y los sistemas de apoyo. Conforme un informe elaborado por la Fundación Vodafone y Cocemfe, tres de cada cuatro personas con discapacidad disponen de una computadora para conectarse a Internet, y al menos el 80% utiliza algún recurso tecnológico en su día a día. De hecho, las aplicaciones móviles son las más utilizadas por aquellos con discapacidades auditivas o visuales.

La tecnología de la información favorece la autonomía personal a la hora de solucionar problemas y trámites cotidianos. También facilita la comunicación y el acceso a la información o a las oportunidades laborales, lo que resulta en una mejora de la autoestima. La tecnología también permite a personas con discapacidad física o sensorial emplear una computadora a través de instrumentos, herramientas e interfaces adaptativas. En el caso de personas con movilidad reducida, por ejemplo, la incorporación de soluciones de biometría para el control de accesos con reconocimiento fácil o de voz, ayuda a facilitar el traslado o ingreso a espacios restringidos.

Por otro lado, la tecnología también les permite adaptar sus hogares y sus tareas de una manera mucho más ajustada a sus necesidades. Por ejemplo, pueden utilizar la voz para realizar un pedido de supermercado, o reconocimiento facial para realizar compras en Internet.

Para quienes la accesibilidad de los dispositivos y aplicaciones son herramientas y desarrollos imprescindibles para mejorar la calidad de vida y la autonomía personal, es fundamental potenciar su aprendizaje, mediante innovación y formación, para una rápida inserción en el universo TIC.

Gracias a la popularización de tecnologías estandarizadas, el desafío para los desarrolladores de software de complacer las necesidades especiales ya no es un reto. Hoy en día, los diferentes fabricantes ponen a disposición kits de desarrollo de software que permiten la lectura de información, la transmisión de mensajes basados en sonidos o la vibración de forma automática, sin que los desarrolladores necesiten analizar o entender las limitaciones por parte de cada usuario. De esta forma, los especialistas pueden crear programas con facilidad para que cualquier ciudadano pueda realizar transacciones con las mismas funcionalidades de experiencia de usuario. Otras innovaciones como la implementada por el proyecto uSound en Argentina, permiten convertir un dispositivo móvil común y corriente en una potente herramienta para personas con audición limitada.

(*) Sebastián Stranieri: CEO de VU


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