El espectro en el limbo

Enrique Carrier escribe sobre el impacto en las telecomunicacionees de la suba del dólar y del nuevo escenario político

Artículo publicado en ComentariosBlog.

Los acontecimientos de las últimas semanas han sin duda trastocado el escenario de las telecomunicaciones. La suba del precio del dólar y la probabilidad (ahora mayor) de un cambio de rumbo político, propician un “desensillar hasta que aclare”.

Para un industria tan demandante de dólares para adquirir equipamiento, la reciente devaluación del peso alteró, nuevamente, los planes de inversión. Adicionalmente, el candidato con más probabilidades de asumir la presidencia en la próxima gestión ya se manifestó públicamente a favor de mantener el valor de la divisa alto, de forma tal de favorecer las exportaciones. Así, la tecnología en general, tanto para operadores como consumidores, será más cara.

En este contexto, peligra el llamado a licitación por el espectro que fuera reservado en su momento a Arsat, así como otras porciones, lo que incluye aquél a ser devuelto por Telecom como consecuencia de su fusión con Cablevisión. Si bien en los niveles más altos del gobierno mantienen la idea de seguir adelante, en la industria la sensación es otra. Acá influye por un lado el valor del dólar, ya que las empresas no querrán asumir compromisos en esta moneda hasta que no haya un horizonte más predecible para su valor. Por otra parte, se suma la incertidumbre política, especialmente cuando ese llamado a licitación se basa en un DNU, pero que no ha sido tratado en el Congreso. Si bien el DNU está vigente y generaría derechos adquiridos, obligaría a apurar los tiempos en momentos en los que el horizonte económico es incierto. Adicionalmente, por el efecto de la devaluación, serían altas las probabilidades de que se terminen ofreciendo muchos menos dólares de los que el gobierno espera recaudar.

En un escenario en el cual la licitación no se llevase a cabo y se produjese un cambio de gobierno, será interesante ver qué actitud tomará una nueva gestión con relación al DNU. Las restricciones presupuestarias que seguramente habrá en un contexto de fuerte endeudamiento estatal no permiten pensar seriamente en que se reflote la idea de Arsat haciendo uso de ese espectro. Y, por otro lado, la tentación de que el mismo se convierta en una atractiva fuente de dólares. Claro que para que esto ocurra, debería ratificarse el DNU o, para mantener ciertas formas políticas, dictar uno nuevo (o quizás una modificación por ley, quizá dentro de un paquete de medidas iniciales) que incorpore algunas variantes como para justificar seguir adelante con el tema, pero bajo la forma de una iniciativa propia y no heredada. El peor escenario sería sin dudas que ese espectro siga estando sin usar por mucho tiempo, ya que la industria en general lo necesita y, especialmente, los operadores medianos y cooperativas que están entusiasmados con la idea de poder operar servicios móviles regionalmente.

(*) Enrique Carrier: Analista de mercado especializado en Internet, informática y telecomunicaciones, con más de 20 años de experiencia en el sector tecnológico. Además, es el editor de “Comentarios”, el newsletter semanal y blog de Carrier y Asociados


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