¿Chatear o no chatear en horario laboral?
Por Nayla Simeone 30 de Marzo de 2006Luego del fallo de los jueces de la Sala Cuarta de la Cámara de Apelaciones en lo Laboral, Julio César Moroni y Diana Guthman que consideraron que el hecho de que Araceli Giselle Gelonch, ex empleada de la firma Carda, chateara en horario de trabajo no era una causa suficiente para justificar un despido sin indemnización Canal AR entrevistó a Hernan Huergo, presidente de Usuaria quien dio su veredicto al respecto.
Luego de que la polémica Ley Espía, que establecía la obligación por parte de las empresas de telecomunicaciones de archivar todas las comunicaciones de los argentinos y tenerlas a disposición del Estado, y su decreto reglamentario fueran considerados institucionales, se vuelve a abrir el debate en torno al manejo de la información y al uso de las tecnología en el ámbito laboral. Una cuestión política de cada empresa, económica para quienes comercializan la soluciones propicias para limitar el uso “indebido” de las TICs en el ámbito laboral, y social para quien por medio del chat puede contar con un espacio abierto de relación con el mundo, más allá de las cuatro paredes de la oficina.
En 2004, la empresa Netpro despidió a Gastón Guilhem denunciado por estar navegando en Internet “sin prestar el servicio de soporte técnico contratado por el cliente”, caso que la Justicia laboral consideró “injustificado”, por lo que se obligó a la empresa a pagarle la correspondiente indemnización.
En esta oportunidad, los jueces de la Sala Cuarta de la Cámara de Apelaciones en lo Laboral, Julio César Moroni y Diana Guthman consideraron que el hecho de que Araceli Giselle Gelonch, ex empleada de la firma Carda, chateara en horario de trabajo no era una causa suficiente para justificar un despido sin indemnización, aclarando que no existieron motivos suficientes para considerar este uso como abusivo o excesivo.
En el fallo se aclara que por medio de los testigos y de la pericia técnica se pudo acreditar que el sistema instalado en la computadora podía ser usado por cualquiera de los empleados de la firma y que el mismo se encontraba instalado en más de uno de los equipos pertenecientes a la firma sin que su uso estuviese prohibido o limitado explícitamente por medio de alguna regla particular que explicara a qué se refería o con qué parámetro medía lo abusivo o excesivo. De esto se desprende que no hay una clara justificación del mal uso de esta tecnología.
Canal AR entrevistó a Hernan Huergo, presidente de la Asociación Argentina de Usuarios de la Informática y las Comunicaciones (Usuaria) quien opinó al respecto:
- ¿Qué opina del fallo?
- En todas las actividades de la vida la informática se encuentra incluida y no hace excepción, pero considero que hay que distinguir entre el uso y el abuso. El abuso es perjudicial, es un caso típico en el que es difícil poner la frontera. Con el tiempo la gente empieza inconscientemente a usar el chat cada vez más sin darse cuenta, y cae en una tentación fácil del abuso. Los intercambios que se hacen pueden hacerse, empresarialmente, por mail. Con el chat se introduce la pérdida de eficiencia. De todas maneras, creo que el fallo está bien, porque no puede ser causal de despido, pero sí vale pensar que una persona que pasa chateando muchas horas termina perjudicando a la empresa y a si mismo, como profesional. Creo que hay que proteger al usuario en un uso razonable, por eso se recomienda que las empresas tengan reglas claras porque si no las tienen, los empleados no pueden enterarse de las mismas a partir de las sanciones.
- ¿Encuentra algún tipo de relación con el intento de implementar la Ley Espía?
- Creo que ese es un tema muy delicado, que hay que analizarlo intensamente. La Ley Espía en manos de un gobierno atenta contra la libertad. Es algo muy delicado y en un país como el nuestro produce una imagen que se añade a otras cosas, produce en la gente la sensación de estar vigilados por el Gran Hermano. No veo una relación directa en este caso, sin embargo, que las empresas intervengan en la intimidad de las personas, produce en los empleados esta sensación de estar vigilados, aun en los usos permitidos o correctos en forma medida, y creo que eso no es cosa para el 2006. Creo que no es la primera vez que el concepto de Gran Hermano renace, tecnológicamente es posible y eso es lo que sucede cuando la tecnología termina estando por encima del hombre.
Según un estudio realizado por América Online (AOL), en sociedad con el portal Salary.com, los empleados dedican dos de sus horas de trabajo diario en mantener charlas personales por medio del Messenger de los distintos proveedores, y según la consultora Carrier & Asociados, son 2,2 millones las personas que mantienen charlas a través de este medio en el país, siendo el 51% de los que se conecta a la red en horario de trabajo, según la consultora Prince and Cooke.
Cabe preguntarse cuan negativo resulta que los empleados utilicen Internet o realicen actividades sociales en horas de trabajo. Cabe aclarar que muchas empresas se valen del MSN para la comunicación instantánea entre los diferentes empleados. Cabe aclarar que no existe aun una legislación que contemple y que se adapte a las diferentes consecuencias, tanto negativas como positivas, que la inclusión de las TIC en el ámbito laboral pueda llegar a tener. Por ahora, el empleador sólo se vale de normas claras que fijen su uso apropiado y medido dentro de la empresa, con parámetros claros que eviten malentendidos.













