El Estado quiere que las empresas interpelen a las Universidades

Por Sebastián Premici
El secretario nacional de Políticas Universitarias, Daniel Malcom, interpeló a las empresas que forman parte de los foros de competitividad de la Secretaría de Industria para que formulen sus demandas a las Universidades. Justificó este pedido en que todavía el país vive bajo la cultura de la oferta, donde muchas Universidades generan un conocimiento que no se sabe dónde será utilizado.

El pasado 11 de mayo se realizó en la Secretaría de Industria la jornada "Capacitación, Universidad y Empresa", donde se dieron cita empresarios de los distintos foros de competitividad y representantes de los Ministerios de Trabajo, Economía y Educación. Uno de los oradores fue Daniel Malcom, secretario nacional de Políticas Universitarias, quien se interesó por saber cuál es la demanda del sector privado hacia la Universidad. "Queremos que el sector privado interpele a las Universidades con sus necesidades específicas. En esta interpelación, no sólo debe incluirse la demanda a corto plazo, sino también las necesidades de largo plazo", afirmó Malcom.

Canal AR entrevistó al secretario, pero antes de pasar a las preguntas, es necesario conocer cuáles fueron algunas de sus palabras. A continuación, transcribimos algunos fragmentos. "¿Cuál es el principio de las Políticas Universitarias? Defender la autonomía de las casas de estudio. Pero es vital que podamos promover en las Universidades el debate sobre dicha autonomía. Por eso también les pedimos a ellas que formulen sus planes de desarrollo institucional. Es decir, queremos que generen una documentación que permita a los ciudadanos saber en qué estado se encuentra la Universidad...Las empresas y las Universidades están sesgadas por la cultura de la oferta. Esto implica masividad, estandarización, y conocimientos que no se sabe quién utilizará. Hay que preguntarse por todas estas cosas. Es decir, hay que dejar de producir en base a la oferta y comenzar a preocuparse por la demanda".

Consultado por este medio, un importante investigador universitario dijo que las palabras de Malcom no eran más aire, teniendo en cuenta que primero, el Estado debería tener una política pública universitaria clara, saber qué es lo que quiere, para luego comenzar a dialogar con las empresas e "interpelarlas". A continuación, la entrevista:

- ¿En vez de que las empresas interpelen a las Universidades, el Estado no debería primero saber qué es lo que quiere? Es decir, tener una política universitaria definida, para luego entrar en relación con las empresas...-

- Hoy es necesario generar un diálogo; el crecimiento de la sociedad civil a nivel mundial ha hecho que el Estado no sea el lugar donde se construye la política de un país; se construye a partir de una intercepción entre el Estado y la Sociedad. Este diálogo puede comenzar de un lado o del otro pero tiene que haber un ida y vuelta. En esta comunicación surgirá la política que tenga sustento.

- ¿No se puede plantear una política pública universitaria sólo desde el Estado?-

- Exacto, por eso nosotros decimos que nuestra política no es para las Universidades sino con las Universidades. Esto se ve más claramente en el ámbito de las altas casas de estudio porque son autónomas. Se puede generar una discusión donde se vayan construyendo líneas de acción.

- Cuando les decías a los empresarios presentes que debían interpelar a las Universidades, me vino a la cabeza el tema de los “colegios universitarios”, escuelas financiadas por empresas que se abocan a satisfacer una demanda particular y privada...-

- En realidad, los colegios comunitarios surgieron luego de la Segunda Guerra Mundial y se implementaron en Canadá y Estados Unidos con el objetivo de dar capacitación a las personas que venían de la guerra. Luego el modelo se extendió a colegios que se articulan, luego de dos años, con la Universidad y luego tienen cursos de todo tipo. El aporte de la empresa, en general está relacionado con una actividad particular en una comunidad.

- Sin embargo, aquí los colegios universitarios se interpretaron como un comienzo para privatizar la educación pública...-

- No tuvieron éxito. La Ley Federal de Educación, en su artículo 22, pretende la creación de estos colegios, pero es algo que no se extendió. Es una idea interesante que debería ser estudiada; incluso, puede tener financiamiento público. La participación de la comunidad sustentando tramos de la educación, no significa la privatización de la educación en favor de algunas empresas. Teniendo en cuenta la situación de exclusión de la Argentina, es algo impensable. Pero una vez que se recupere el país, esta convergencia entre el apoyo público y privado para el mejor sostenimiento de la educación, me parece una idea interesante.

- Teniendo en cuenta la vida histórica de la Universidad de Buenos Aires, ¿Creés que este pedido de interpelación será visto en la sociedad como un avance contra la gratuidad de la Universidad?-

- No. Si la discusión parte de rígidos prejuicios ideológicos, nunca habrá discusión. Cuando decimos empresas, implicamos a las grandes y pequeñas. Las grandes ya tienen resuelta su demanda. En el sector PyME también podrían incluirse las empresas recuperadas, ellas también pueden demandar a las Universidades.