¿Por qué se dice que un e-mail es público desde el punto de vista técnico?

Por Carlos Benítez
Un gran debate se ha generado en torno a los proyectos de ley que andan dando vueltas por la Cámara de diputados con el objetivo de lograr equiparar el e-mail a la correspondencia epistolar normal. En esta oportunidad Canal AR le presenta un artículo redactado por Carlos Benítez, jefe del laboratorio de seguridad informática del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas (CITEFA), en el que se explica cuáles son las diferencias técnicas que imposibilitan tal iniciativa

¿Por qué se dice que un e-mail es "público" desde el punto de vista técnico? La mejor forma de mostrarlo, es haciendo una comparación entre el e-mail y el correo convencional.

Enviar un e-mail normal (en texto plano) es como mandar una carta sin sobre. Esa carta pasará por las manos de varios empleados de las distintas oficinas de correo, incluyendo al cartero. La realidad es que ninguno de ellos debería leer esa carta, sin embargo, técnicamente es imposible. Al no estar en un sobre cerrado, al estar a la vista, no hay forma de asegurar que la carta no sea leída.

El concepto de "técnicamente público" significa, entonces, que no existe una medida técnica que impida la lectura del contenido del mensaje. Por ese motivo, no hay forma de constatar fehacientemente si alguien ajeno leyó o no el mensaje, por lo que no es posible asegurar su confidencialidad.

Por otra parte, una carta en un sobre cerrado equivale a un e-mail encriptado. Para leer la carta es necesario abrir el sobre. Para leer un e-mail encriptado hay que tener el certificado digital o la contraseña del destinatario. En ambos casos es necesaria una acción física con intencionalidad para leer el contenido del mensaje, mucho más que simplemente dar una leída a un mensaje que está a la vista. Si se abre un sobre y no se es el destinatario, se está cometiendo un delito. Si se abre un e-mail encriptado, no siendo el destinatario, es porque se obtuvo la contraseña de modo ilegal, en ese caso también debería ser un delito. Para estos casos, sí existe una medida técnica que protege el contenido del mensaje y cualquier acción para leerlo no siendo el destinatario, sería una violación a la confidencialidad del mensaje.

Es por eso que decimos que un e-mail convencional (en texto plano) no puede equipararse desde el punto de vista técnico a la correspondencia epistolar normal, sino que ésta debería compararse a un e-mail encriptado.

Cabe aclarar, además, que la seguridad brindada por la encriptación es muchísimo mayor a la brindada por un sobre cerrado. Esto se debe a que la acción necesaria para abrir el mensaje encriptado requiere un esfuerzo muy superior al de abrir un sobre de papel.